Veo a un mundo que encuentra refugio en lo más decrépito que ha producido el imperio americano: el hombre sin vergüenza.
Hay libros que llegan en el momento preciso de la vida. En este caso, tuve la fortuna de empezar la trilogía de Scurati sobre Mussolini y no puedo dejar de notar las semejanzas entre el ascenso del fascista italiano y la segunda presidencia de Donald Trump. También las semejanzas en lo desagradables que son ambos personajes, grotescos a todas luces. Pero más que nada en la similitud en la puesta en escena del “hombre fuerte”. Hombre que invade territorios, que habla sin tapujos sobre naciones soberanas del mundo mientras las describe como mercancías materiales. El hombre que decide mentir y se vanagloria de ello. El hombre que es acusado por un sinfín de crímenes y escándalos y se atreve a pregonar sobre cristianismo. El hombre sin vergüenza que pregona la superioridad racial. Vamos amigas y amigos, tenemos en frente a un monstruo y no le llamamos por su nombre: fascismo americano. Es más fácil combatir al enemigo si sabes de qué va. Por eso hay que nombrar las cosas.
El pueblo americano se encuentra en peligro. La persecución política dejó de ser un cuento paranoico para convertirse en una realidad en el país de las “libertades”. So pretexto de la migración como el mal mayor que encarna todas las epidemias sociales del mundo, Trump desató una fuerza paramilitar contra su población. La fuerza del terror (ICE) ya asesinó a una mujer en Minnesota y todos los días se dedican a sembrar miedo y pavor.
Te podría interesar
Algunos dirán que “solo” es contra la población migrante. Estas semanas hemos visto que no. Va contra cualquier adversario político, lo de la migración es una cortina de humo.
No hay que olvidar que, aunque el personaje principal de la tragicomedia que estamos padeciendo se llama Donald Trump, él no está solo. Una buena obra de teatro merece tener más personajes. También tenemos al jefe de propaganda de este techno fascismo llamado Elon. El señor Musk nos madrugó al inicio del año con una campaña deshumanizante, misógina y violenta con la inteligencia artificial de su red social. Con una campaña bien articulada, la red social X se convirtió en un caldero de violencia hacia las mujeres como pocas veces hemos visto; y todo está vinculado. El mensaje es también el de que el hombre fuerte hace lo que quiere con las mujeres. El hombre fuerte virtual.
Le llaman libertad desde Patagonia hasta Mar-a-Lago
Los libertarios del mundo se han organizado bien y ya desataron a los chamucos del mundo capital. El mensaje es claro: el mundo es nuestro, los demás son imprescindibles. Los recursos del mundo son nuestros y háganle como quieran.
Si creíamos que el neoliberalismo era una revolución de los ricos, lo que estamos padeciendo es la revolución de los ricos locos. Mala imitación de dictadores romanos que se atragantaban en su vómito después de días de orgías y bacanales tenebrosos.
Pero siempre, aunque el mundo se oscurezca ante nuestros ojos, hay que luchar. Hay que luchar por un mundo con futuro y dignidad para todos los habitantes del planeta. Siempre hay que luchar.
