CREDENCIAL ÚNICA DE SALUD

La credencial única de salud: un paso histórico hacia la universalidad

La credencial única es más que una innovación administrativa, es un símbolo de igualdad, justicia y modernidad, es la puerta de entrada a un México donde la salud es un derecho efectivo y no una promesa incumplida. | Pedro Zenteno

Escrito en OPINIÓN el

México vive una transformación profunda en su sistema de salud. Bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, el país avanza con determinación hacia un modelo de salud verdaderamente universal, incluyente y humano, que coloca en el centro a las personas y su derecho pleno a la atención médica. En este proceso de renovación institucional y social, la credencial única de salud emerge como uno de los pilares más innovadores y trascendentes de esta nueva etapa.

La credencial única no es solo un documento administrativo; representa una visión moderna del Estado mexicano, comprometido con garantizar el acceso efectivo a los servicios de salud sin distinciones, trámites innecesarios ni barreras burocráticas. Es en esencia, la materialización de un derecho constitucional que durante décadas fue fragmentado por sistemas dispersos, padrones inconexos y desigualdades estructurales.

Con esta credencial, cada persona en México contará con una identificación sanitaria única que le permitirá recibir atención en cualquier institución pública del sistema nacional de salud, ya sea del IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar o servicios estatales. Se rompe así con la lógica de la exclusión y se consolida una red verdaderamente integrada, donde lo importante no es la afiliación laboral o administrativa, sino la condición humana de quien requiere atención.

Este avance refleja la convicción de la presidenta Sheinbaum de construir un Estado de bienestar humanista, fuerte, eficiente y sensible. Su gobierno ha entendido que la universalidad no se decreta, se construye con políticas públicas claras, con infraestructura, con personal médico digno y con herramientas que simplifiquen la vida de la población. La credencial única es precisamente eso: una herramienta de justicia social.

Además de facilitar el acceso, la credencial permitirá contar con expedientes clínicos integrados, mejorar la continuidad de los tratamientos, optimizar recursos y fortalecer la planeación sanitaria. El sistema de salud mexicano dará un salto cualitativo hacia la prevención, el seguimiento médico oportuno y la atención integral.

Es importante subrayar que esta transformación no surge de la improvisación. Es la culminación de años de trabajo iniciado con la Cuarta Transformación, que rescató al sector salud del abandono, combatió la corrupción en la compra de medicamentos y amplió la cobertura en las regiones históricamente olvidadas.

La credencial única simboliza también un nuevo pacto entre el Estado y el pueblo de México. Un pacto donde la salud deja de ser un privilegio y se convierte en una garantía real, accesible y oportuna. Un pacto donde el gobierno asume su responsabilidad de cuidar a su pueblo desde la primera infancia hasta la vejez, sin condiciones ni exclusiones.

Este nuevo modelo universal, implementado en la credencial única, envía un mensaje poderoso: en México, todas las vidas tienen la misma dignidad. No importa el lugar de nacimiento, la condición económica o la situación laboral. Cada persona tiene derecho a ser atendida con profesionalismo médico, calidad, respeto y calidez.

Como mexicano, político y como servidor público que ha sido testigo de las carencias históricas del sistema de salud, reconozco en esta política una de las reformas sociales más importantes de nuestro tiempo. La presidenta Claudia Sheinbaum está construyendo un legado que trascenderá generaciones: un sistema de salud digno, fuerte, solidario y universal. La credencial única es más que una innovación administrativa; es un símbolo de igualdad, de justicia y de modernidad. Es la puerta de entrada a un México donde la salud es un derecho efectivo y no una promesa incumplida.

Pedro Zenteno

@drpedrozenteno