En otras ocasiones hemos hablado de la necesidad de revisar lo que entendemos por democracia en estos tiempos, incluso entender y revisar cuáles son los procesos que conducen a una democracia consciente. El asunto es que estamos observando que, en todo el mundo, sobre todo en los países de occidente que se consideraban adalides de la democracia, existen fuertes resistencias contra las democracias parlamentarias y republicanas.
Recientemente, los resultados de los comicios parlamentarios en Argentina, fueron celebrados por la derecha como si de un acto heroico se tratara. Sin embargo, quienes aplaudieron el triunfo desde la derecha radical obviaron o ignoraron el motivante exógeno que impulsó a las fuerzas políticas de ese país a ganar las elecciones a “costa de lo que fuera”.
Esa consigna fue dictada desde la Casa Blanca, mensaje que recibió Milei y su séquito como requisito para que rescataran su proyecto neoliberal que fracasó en su política de dolarización de la economía. y que derivó en una espectacular inflación que agudizó la carestía que se respira en todo el país.
Te podría interesar
Pero amén del fracaso del modelo neoliberal de Milei, el supuesto triunfo de la “democracia” en los recientes comicios parlamentarios, en realidad fueron un ejercicio inducido desde Washington que elimina cualquier sentido democrático amén del intervencionismo velado que revela el condicionamiento del rescate económico a los resultados electorales a favor de la derecha.
La democracia como la entendemos, es decir la participación e inclusión de todos los grupos sociales independientemente de su condición económica o étnica y su participación libre y efectiva en los comicios que garanticen la decisión de las mayorías, está siendo fuertemente cuestionada por la ultraderecha no sólo en México, en todo el mundo. Es cada vez más evidente cómo los grupos ultraconservadores increpan los principios democráticos y peor aún, desestiman los resultados en los comicios y tienden a expresar un desprecio abierto y palpable contra quienes consideran inferiores no sólo por el estatus económico, también en lo moral, en lo político y en lo intelectual.
Esta tendencia, hoy cada vez más recurrente, no es un proceso que haya iniciado recientemente, de hecho, la derrota de Donald Trump en los comicios para reelegirse en un segundo mandato, sacaron a la luz esa tendencia que ya venía sucediendo en varias partes del mundo. La toma del capitolio el 6 de enero de 2021 destapó la lucha que la ultraderecha está librando contra los conceptos básicos de la democracia.
En 2014, Tailandia sufría un cambió de rumbo político resultado una cruzada de la ultraderecha que vió en la democracia uno de los principales peligros para mantener sus “derechos” basados en los privilegios de estatus social y económico, mientras que la democracia garantizaba la “igualdad de derechos” a una clase campesina ajena y distante de la vida boyante de la capital del país.
Auspiciada por un grupo de empresarios prominentes de Tailandia y personajes públicos de la farándula, impulsaron un movimiento político que se manifestó en las calles para detener unas elecciones adelantadas por el gobierno a fin de volver al orden público y régimen parlamentario. Los comicios se cancelaron y dio paso a un golpe de Estado que promovió a una junta militar para ocupar el gobierno y hacer a un lado un gobierno civil y parlamentario.
¿Qué motiva que un país como Tailandia que por un tiempo fue considerado un ejemplo de democracia en Asia, fuera víctima de la ultraderecha para dar paso a un gobierno autoritario? La respuesta está en el miedo, el libro “La dictadura de la minorías” escrito por Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, subraya que los grupos conservadores de ultraderecha, aún ven en la democracia un peligro para conservar sus privilegios no sólo económicos sino de estatus social y político que, desde su opinión, son los cimientos para conservar un estatus quo de privilegios por encima del resto de las mayorías.
En México, vimos cómo durante el gobierno de López Obrador, personajes como Gilberto Lozano promovían con la imagen de la Virgen de Guadalupe en mano y solicitando el apoyo del ejército, orquestar un golpe de Estado. Mientras que, durante la noche de las elecciones de 2024 luego de declarar vencedora a Claudia Sheinbaum, personajes públicos como Laura Zapata, Pedro Ferriz de Con y Carlos Alazraki, gritaban en redes sociales durante sus transmisiones que era necesario desconocer los resultados y derrocar al gobierno electo en las urnas.
En redes sociales vemos todos los días cómo los opositores al gobierno de la 4T se concentran primordialmente en la denostación, la discriminación y la injuria, no sólo contra los simpatizantes del gobierno, sino también contra los integrantes del equipo de gobierno de la presidente, pero esto, como mencionamos, no es privativo sólo de México.
Así que ante la falta de una propuesta política concreta y adecuada a los tiempos actuales, la ultraderecha en México y en el resto del mundo, utiliza como arma principal la descalificación y la discriminación contra los gobiernos elegidos democráticamente, esto, con el fin de recuperar la certeza de que sus “privilegios y derechos” no corran peligro ante la democracia. Ricardo Salinas Pliego en México, Donald Trump en Estados Unidos y la heredera de la cervecera más grande de Tailandia, Chiptas Bhirombhakdi, personifican a los cruzados contras las democracias parlamentarias y participativas.
La democracia no es una opción para la dictadura de las minorías, pero dichas minorías, tienden a manipular la democracia y servirse de ella si ésta, sólo sirve a sus intereses.
