El domingo pasado se llevó a cabo en el Zócalo de la Ciudad de México otro informe por el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum. No le bastó con el que se entregó en la Cámara de Diputados y el evento que hizo entre sus cercanos, tampoco los que fue haciendo estado por estado, ahora, en un evento que parecía más del PRI de los 70 que de Morena (con sindicatos, acarreados, maestros y petroleros) pronunció un discurso que más que risa acabó dando tristeza. Algunos comentarios al respecto:
- Para empezar Claudia Sheinbaum no ha entendido que es presidenta de México, no de Morena. El discurso enfocado en rivales, en atacar al “neoliberalismo” desde el 82 y en defender a López Obrador habla de una seguidora no de alguien que encabeza. Insistió en que no escuchará las voces que “le piden” que “rompa” con López Obrador… O sea, insistió en que ella no preside… Que puede ser que gobierne, pero quien “reina” es otro. Esta realidad puede ser triste, pero al menos es honesta. Su aprobación es mayor que la de AMLO pero todos sabemos que nunca ha construido nada encabezando ella, quizás por eso, su seguridad es asumirse como la mayor seguidora o alumna más destacada de López Obrador. Pero eso no es presidir, es ser seguidor.
- Los principales temas que manejó en los más de 30 informes que ha dado en cada entidad han sido vivienda, campo, salud, energía, infraestructura y educación… Lo curioso es que en todos estos temas va muy mal el gobierno. Sólo le faltaría seguridad para acabar con todo lo que no han podido. Sólo para muestra: el sector salud está abandonado, la infraestructura basta con circular por las calles… Ahora si sumamos infraestructura con salud el tema es crítico: el gobierno federal presentó 394 establecimientos de salud inconclusos en 31 entidades. De estos, 327 pertenecían a la Secretaría de Salud (224 hospitales y 103 centros de salud), 56 al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y 11 al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Energía es una desgracia en todos los rubros (electricidad, cobertura, apagones, refinación, deuda de Pemex, “huachicol”, etc.) y educación… Pues bueno, podemos recordar que el tema educativo para el actual gobierno es un tema laboral y mientras desmantelan la educación, la evaluación y la centralidad del estudiante, tenemos maestros contentos que no enseñan y que por lo visto ni saben, pero eso sí, puestos para ir al evento a ser porra.
- Además de los ataques a “los conservadores”, la “derecha” y muchos otros resaltó que “el poder es para servir con humildad, no para enriquecerse” y creo que se mordió la lengua porque el mayor fraude de la historia mexicana inició el sexenio pasado y se destapó en este… Y hay varios muertos alrededor del tema de “Huachicol” y por lo visto están hasta el cuello muchos morenistas. Para decir que no hay corrupción tendría que negar la existencia de los hermano e hijos de López Obrador (incluyendo a sus amigos como los del balastro del Tren Maya), a Adán Augusto que además de enriquecerse avaló y es parte de una red de crimen organizado, a Bartlett (por el que le preguntaron la semana pasada y se hizo bolas la presidenta) de Ana Guevara, Cuauhtémoc Blanco (no sólo acusado de corrupción, también de violación), Américo Villarreal, Rocha Moya (gobernador que disparó los homicidios en 261.8% en Sinaloa), Marina del Pilar, Ignacio Ovalle (el de Segalmex), Mario Delgado, Rocío Nahle y los que se vayan sumando en la semana.
Cuando vemos que la popularidad de la presidenta es alta nos deberíamos preguntar ¿qué ha hecho para ser popular? Y la respuesta, como no puede ir más allá que hacer eventos, giras y hablar toda la mañana de todos los días, es claramente una burbuja. Un año con mucha polarización, muchas opiniones sobre otros, pero cero resultados. A ver cuánto aguanta con el país sostenido por “alfileres”… ¿Qué caerá primero: la popularidad o la realidad? Si hubiera algo que informar no se necesitaría hacer 34 informes, bastaría con que la realidad se vea. No hablar de salud, que se vea, no hablar de seguridad, sentirnos seguros… Esa necia realidad que nada más no coincide con lo que dice la presidenta.
