INSEGURIDAD E IMPUNIDAD

¿Por qué no se acaba con la inseguridad?

Llevamos muchos años creyendo que el problema es la inseguridad, pero el verdadero problema es la impunidad. | César Gutiérrez Priego

Escrito en OPINIÓN el

Hoy abordaremos un tema que habla sobre el por qué no se logra abatir el uso de las drogas. El origen del uso de las drogas –según los científicos- data desde hace más de 3000 años en el que el hombre comenzó a utilizar los psicoactivos, siendo el alcohol y los opiáceos los primeros en ser utilizados para las ceremonias ante los dioses (uso religioso), para el tratamiento de enfermedades (uso farmacológico) o incluso lo que sucede en la actualidad principalmente, el ser humano busca sentir los efectos que estimule una parte del cerebro, produciendo placer y relajación (uso recreacional). 

Esta necesidad del ser humano ha sido aprovechada por diferentes delincuentes para ir creando modelos de negocio ilícitos para la comercialización de diferentes narcóticos, por ejemplo, la mariguana, la amapola y la planta de coca comienza el ciclo en la siembra, la producción, la recolección, transporte, el almacenamiento, distribución y venta.

En tiempos actuales, se han creado laboratorios clandestinos en donde se procesan diferentes tipos de químicos, el más común ha sido el fentanilo, un opioide sintético que es hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina, por lo que una sobredosis es mortal. 

El fentanilo en polvo tiene la apariencia de pastillas, por lo regular lo mezclan con drogas como heroína, cocaína y metanfetaminas y se produce en forma de pastillas. En estado líquido, el fentanilo se mezcla con aerosol nasal, gotas para los ojos, incluso se mezcla con golosinas tipo pastel (brownie). Una vez que se ha producido, se inicia el transporte, el almacenamiento y la comercialización hacia las fronteras de diversos países y en este caso, de manera interna, en cada una de las entidades federativas, en donde cada una de las bandas locales se dedican a su venta a los adictos.

Esta semana se tuvo conocimiento de cómo el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), utiliza minas terrestres contra elementos del Ejército Mexicano, donde lamentablemente fallecieron soldados. Es de conocimiento público que ciertas zonas y regiones del país no tienen policías que puedan hacer frente al crimen organizado, se sabe y se entiende que la capacidad operativa y de armamento de esos grupos criminales supera a las fuerzas policiacas. Entonces, por qué siempre se da la excusa o justificación por parte de los políticos para no reconocer la incapacidad para hacerles frente. El tema de la seguridad pública es un tema que se ha politizado, se busca desviar la atención sobre la responsabilidad que tienen cada una de las autoridades de los tres órganos de gobierno, desde el municipal, estatal y federal.

Las narrativas respecto a quién es el responsable, cambian dependiendo el grupo político y sus intereses. Nadie quiere hacerse responsable de la inseguridad, los municipios se eximen de responsabilidad y dicen que son delitos del orden federal, a su vez los estados hacen lo mismo y la respuesta de la federación es que los delitos que se cometen son del fuero común, pero la realidad es que nadie quiere asumir la responsabilidad que tiene, misma que es compartida. Lo peor es que nadie la asumirá, ya que con las elecciones que vienen ninguno quiere cargar con la responsabilidad de la falta de resultados. 

Es claro que existe un abandono de la función policial en muchos de los estados de la república y no se diga de los municipios. Existe estrategia pero no la voluntad de llevarla a cabo, se culpa a la Guardia Nacional, al Ejército y a la Marina pero a su vez ellos trabajan con las herramientas que tienen a la mano y bajo el marco jurídico por el cual se rigen, lo cual les dificulta ir más allá en el desmantelamiento de esas estructuras criminales.

Por otro lado, las fiscalías están rebasadas, no tienen la capacidad para imputar y culpar a los criminales, y esto es por el exceso de trabajo, falta de capacidad y contubernio. Sin embargo, el monstruo de mil cabezas se asoma en todos los niveles del gobierno y sigue creciendo la impunidad.

Es necesario revisar no solo los planes de seguridad pública integral, también debería ser un objetivo principal revisar a los órganos de investigación y persecución de los delitos. Si no tenemos fiscalías fuertes, con estructura y profesionalización esto será un fracaso. Llevamos muchos años creyendo que el problema es la inseguridad pero el verdadero problema es la impunidad, si una persona comete un delito y no es castigado lo repetirá una y otra vez, ya que al no existir castigo existe impunidad, y al ser impune lo vuelve una cotidianeidad que vuelve lo criminal en uso y costumbre. 

Por último, los que pudimos ver el video de un antro, discoteca en Villahermosa, Tabasco donde una persona sale y dispara contra cinco civiles, es el ejemplo más claro de que la impunidad es la causante de que se genere violencia y más violencia. En ese video se puede ver que de las personas que salen de esta discoteca, por lo menos tres se encuentran armadas. Todos estuvieron al interior de dicho centro de esparcimiento (discoteca), donde cualquiera puede ingresar armado sin que sea revisado.

Las preguntas son ¿qué pasa con las autoridades que son omisas en realizar su trabajo de prevención? ¿qué pasa con los empresarios que dejan que cualquiera ande armado en su negocio? ¿qué pasa con la gente que sabe que puede andar armada sin correr el riesgo de ser detenida? Este es un problema social que se genera por la impunidad. Al no existir castigo se fomenta que la gente pueda hacer lo que quiera sin riesgo a ser castigado

César Gutiérrez

@cesargutipri