VIOLENCIA DIGITAL

La urgencia de legislar contra el uso de la inteligencia artificial para perpetrar violencia sexual digital

El caso de Diego "N", acusado de generar contenido sexual explícito con inteligencia artificial, evidencia las lagunas legales en México para enfrentar nuevas formas de violencia digital. | Tania Larios

Escrito en OPINIÓN el

El reciente caso de Diego "N", acusado de violencia sexual digital, ha puesto de manifiesto las enormes lagunas en la legislación mexicana frente a delitos emergentes que utilizan la inteligencia artificial como herramienta de opresión y violencia

Diego "N" utilizó herramientas de inteligencia artificial para generar contenido sexual explícito alterando fotografías auténticas de las víctimas. Aunque las imágenes son artificiales, el daño es real. 

Lamentablemente, un juez de control desestimó las pruebas presentadas para sentenciarlo. Este fallo ha encendido las alarmas no solo por el agravio a las víctimas, ocho estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, sino también porque evidencia cómo el sistema de justicia queda rebasado ante nuevas formas de agresión que la tecnología facilita.

La Ley Olimpia, aprobada en México para sancionar la violencia digital, penaliza la difusión de contenido íntimo sin consentimiento; sin embargo, no contempla explícitamente la manipulación o generación de contenido sexual mediante inteligencia artificial. Esto deja en una zona gris a las víctimas, que enfrentan no solo el impacto psicológico y moral, sino también la impotencia jurídica al ver cómo sus agresores quedan impunes.

La manipulación de imágenes a través de inteligencia artificial no solo difama y violenta la dignidad de las personas, sino que perpetúa un ciclo de revictimización. Frente a esta laguna legal, los violentados pueden argumentar como defensa que, al no existir un delito explícito en el Código Penal, la acción no puede ser sancionada. Este vacío  en la legislación federal y local refleja un rezago que debemos subsanar urgentemente.

México tiene la oportunidad histórica de convertirse en el primer país del mundo en legislar de manera integral contra este tipo de violencia digital. La inteligencia artificial, una herramienta que promete avances en múltiples áreas, también puede ser un arma peligrosa en manos equivocadas. Regular su uso en este ámbito no solo protegerá a las víctimas, sino que también enviará un mensaje contundente: la tecnología no estará por encima de los derechos humanos.

Por ello, como diputada del Congreso de la Ciudad de México, presenté un exhorto , mismo que fue aprobado por todas las fuerzas políticas, para que el juez Francisco Salazar Silva evalúe las pruebas en el caso de Diego “N” con la objetividad que exige la justicia, pero también con la sensibilidad necesaria para interpretar el espíritu de la Ley Olimpia en este caso. Aunque la ley no contemplé explícitamente la generación de contenido sexual con inteligencia artificial, el principio de proteger a las víctimas de violencia digital debe prevalecer.

El caso de Diego "N" no es un incidente aislado. Es un recordatorio de cómo las leyes suelen ir un paso atrás de la tecnología, y de cómo el sistema judicial debe adaptarse para cerrar las puertas a la impunidad. No se trata solo de castigar a los responsables, sino de prevenir futuros casos al establecer precedentes claros y sanciones contundentes.

Permitir que la inteligencia artificial sea utilizada para violentar a las personas, especialmente a las mujeres, perpetúa una cultura de opresión que debemos erradicar. La justicia no puede ser ciega frente a los avances tecnológicos; debe ser proactiva, visionaria y comprometida con la defensa de los derechos humanos.

Las herramientas del futuro no deben ser armas de opresión, sino instrumentos de equidad.

 

Tania Larios

@TaniaLariosMX