La victoria de Donald Trump en las recientes elecciones plantea para el gobierno mexicano un reto en la relación bilateral de las últimas décadas. A muchos derechistas les encanta hablar de escenarios llenos de conflictos con Washington, sin embargo, debemos recordar que Estados Unidos y México comparten problemáticas similares en seguridad, migración, políticas, derechos humanos y alianzas comerciales; por lo tanto, ambos países van a trabajar en conjunto para enfrentar estos retos para atender todas estas problemáticas y crear una relación bilateral equilibrada.
México no está limitado para construir alianzas, por lo que la estrategia de política exterior ha sido diseñada para darle continuidad y mejorar la complejidad de la diplomacia, ya que estas propuestas están encaminadas para dar resultados inmediatos. Lo que sí es muy necesario es la supervisión y seguimiento de los objetivos estratégicos, ya que es primordial que los funcionarios no piensen que la administración camina sola. Aquí es donde deben colocarse el overol y subirse las mangas para supervisar y verificar que se cumplan cada uno de los objetivos del Proyecto de Nación, para que se puedan materializar todas aquellas actividades operativas y administrativas, por lo que es necesario verificar que funciona en cada uno de sus procedimientos y procesos, y así poder obtener resultados eficientes y evitar la burocracia que tanto daña al ciudadano.
Ahora bien, el talón de Aquiles de diversas dependencias son la lenta movilidad y toma de decisiones en cada una de sus estructuras jerárquicas, lo que provoca el desajuste entre rangos y niveles de responsabilidad. Cabe señalar que además es importante reconocer al personal que cumple con su trabajo y ha demostrado méritos, competencias y experiencia, para que exista una armonía en cada centro de trabajo. Han existido demasiados efectos negativos, causados por la corrupción, dando como resultado la renuncia de capital humano y litigios laborales.
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Es necesario robustecer y mejorar las capacidades institucionales, presupuestales y de coordinación interinstitucional, solo de este modo, el gobierno mexicano logrará establecer un nuevo diseño para ir construyendo el segundo piso de la cuarta transformación. Solo así se podrá prever y responder ante cualquier problemática en congruencia con la visión estratégica.
Ante estos retos, el gobierno mexicano ya tiene planeada una política exterior de Estado, dando paso a las más altas prioridades para garantizar al país estabilidad, gobernabilidad y progreso para todos. Sumando todos estos esfuerzos y junto con la participación de los sectores político, gubernamental (de los tres Poderes de la Unión y de los tres niveles de gobierno), empresarial e intelectual con otros relevantes de la sociedad; se podrán dar los resultados de una sociedad que trabajan día a día para tener una calidad de vida digna en la vida nacional.
