PARTIDOS POLÍTICOS

Fragmentación política

La solución es la participación de la ciudadanía. | Marco Adame

Escrito en OPINIÓN el

De rompe y rasga el proceso interno de los partidos para la selección de candidaturas a los distintos puestos de elección popular. El periodo de Intercampaña coincide con el plazo legal para la definición de posiciones y con un acelerado proceso de fragmentación política, donde los chantajes y amenazas de ruptura no se han hecho esperar por parte de aquellos que no fueron favorecidos en las decisiones.

Esto es aún más complejo por la composición de las coaliciones y por las acciones afirmativas que exige la ley electoral para garantizar la paridad de género y el acceso a la representación de grupos específicos para las dirigencias de los partidos, para personas con discapacidad, migrantes e indígenas, entre otras acciones, no exentas de simulación y corrupción, como se vio en las Pasadas elecciones.

En los hechos, la dificultad para el acceso de los liderazgos a las distintas posiciones y la imposibilidad práctica para canalizar las tensiones, presiones y pretensiones de los aspirantes, es una condición estructural generadora de la fragmentación en partidos y coaliciones. Otros criterios para dirimir las aspiraciones han quedado atrás, como la carrera política y las militancias históricas que, hasta hace poco, eran el argumento para exigir una oportunidad de participación en los procesos electorales.

Esta condición estructural que fragmenta y divide, se ha convertido en el deporte de la temporada y ha sido muy bien aprovechada por los partidos de la coalición gobernante para mostrar la fortaleza propia o la debilidad del adversario. Con cada anuncio de ruptura se busca la máxima publicidad y sumar a los disidentes a las supuestas bases que los siguen, lo que no deja de ser una simulación que no necesariamente se reflejará en el resultado. Las supuestas desbandadas, acaban siendo fuegos de artificio que se apagan a la menor compensación económica o espacios de influencia en el proceso.

Hay que señalar que la fragmentación política tiene efectos colaterales en todo el proceso. La polarización es uno de los fenómenos más preocupantes, pues es el caldo de cultivo de la violencia política; al día de hoy ya se cuentan a dos manos los atentados y en contra de aspirantes y militantes de partidos. Otro efecto indeseable es el desdibujamiento de las propuestas por parte de los candidatos que, si bien son propias del periodo de campaña, el enrarecimiento del clima político aleja la posibilidad y disminuye los incentivos para impulsar las grandes obras, proyectos y programas que distinguirán a cada candidato.

Pero el efecto más preocupante es el desaliento a la participación ciudadana, la cual es proporcional al crecimiento del clima de zozobra, por la falta de atención de las autoridades; y el peso de las supuestas ventajas insuperables que, abruma al elector y busca desalentar a los ciudadanos.

Ante tales desafíos y a pesar de que el partido del gobierno considere que la fragmentación y la polarización política le favorece para mantenerse en el poder, los demócratas estamos llamados a superar estos obstáculos y a remontar las desigualdades de esta contienda desigual.

Con la iniciativa de movilización para el próximo 18 de febrero, en defensa de nuestra democracia, crece la esperanza en la participación ciudadana como el antídoto a la estrategia electoral del gobierno. La solución es la participación de la ciudadanía.

 

Marco Adame

@MarcoAdame