LENIA BATRES

La burla presidencial

Ha sido designada ya Lenia Batres como ministra. No soy abogada ni experta en asuntos legales, pero me parece bastante obvio que lo que debería hacerse es proceder a la impugnación del proceso. | Fausta Gantús

Escrito en OPINIÓN el

Andrés Manuel López Obrador pretende, de nuevo, y como ya es costumbre, socavar el Estado de derecho, vulnerar las instituciones y burlarse de los poderes nacionales legislativo y judicial en un solo movimiento: el proceso de designación de la persona para ocupar la plaza vacante en el máximo Tribunal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En efecto, habiendo sido rechazada la primera terna que presentó ante la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión, integrada por Bertha María Alcalde Luján, Lenia Batres Guadarrama y María Estela Ríos González, el representante del poder ejecutivo federal debía someter al legislativo una NUEVA propuesta. 

Como es claro y sabido, el presidente ha querido imponer su voluntad por sobre la de la nación, representada en el Congreso, así que sustituyó a una de las candidatas y mantuvo a dos de las personas que integran la terna y la presentó de nuevo, aunque no sea nueva, esta vez conformada por Bertha María Alcalde Luján, Lenia Batres Guadarrama y María Eréndira Cruzvillegas Fuentes. Si esta segunda terna propuesta por el poder ejecutivo fuera rechazada por el poder legislativo, tocaría al primero la facultad de designar directamente a quien formará parte del máximo órgano del poder judicial

Con esta acción, cree López Obrador demostrar que es un gran estratega político cuando, en realidad, su proceder sólo exhibe su profundo desprecio por la inteligencia no sólo de quienes integran los otros poderes –legislativo, en primera instancia, y judicial, en segunda– sino de la ciudadanía mexicana toda. Paradójicamente, esta acción exhibe sus propias limitaciones y la de su gente más cercana, entre quienes se cuenta la secretaria de gobernación, Luisa María Alcalde Luján, hermanda de una de las abogadas que integran la terna. 

No me detendré en discutir el tema de si las hemanas Alcalde Luján, que cuentan con o carecen de las trayectorias que justifiquen la ostentación de tales cargo; tampoco en el de los vínculos personales de López Obrador con la familia Alcalde Luján, sobre los que mucho se ha escrito pues su madre, Bertha Luján Uranga, fue Presidenta del Consejo de Morena hasta el año pasado (septiembre de 2022) y comparte una larga historia ocupando cargos cerca de AMLO; en tanto su padre, Arturo Alcalde Justiniani, abogado laborista, no ha desempeñado ningún puesto en la estructura burocrática ni partidista ni ningún cargo de representación, pero, aunque casi no se diga, ha sido el encargado de controlar a buena parte de los sindicatos de este país. Tampoco es necesario detenerme en la relación de consanguineidad entre Lenia Batres y Martí Batres, actual jefe de gobierno de la Ciudad de México, por cierto no por elección sino por designación, y muy cercano a Claudia Sheinbaum. Lenia Batres tiene un pasado de clara militancia partidista en Morena, lo que de entrada la invalidaría para ocupar el cargo, pero ya sabemos que todo es posible. En fin, que esto importa, pero no es el asunto que me interesa destacar, sino el de la burda marrullería presidencial.

El proceder de AMLO en este asunto, desde mi perspectiva, puede explicarse por una de dos razones. La primera, es que el presidente y su personal de confianza carecen de la sagacidad y de la astucia suficiente para diseñar una estrategia que le permita imponerse al país sin que lo notemos. O, la segunda, que la vanidad, prepotencia y autoritarismo presidencial son tales que lo que quiere es que, justamente, se sepa claramente que él logra lo que quiera a como dé lugar. Pretende exhibir la obviedad de la burla. ¿De qué otra forma se explicaría si no una táctica tan chapucera? Y tan lo quiso demostrar que la bancada de Morena boicoteo el proceso de designación para dejarle el “alto honor” de hacerlo él.

Lo que exhibe este proceder es que el presidente y quienes integran su gabinete carecen de integridad, pero eso no es NUEVO. Lo que me sorprende es que no se haya protestado por la “NUEVA” terna, que no se haya alzado la voz indignada de las senadoras y senadores del Congreso de la Unión y de las ministras y ministros de la SCJN. Porque el meollo del asunto reside en esa sola palabra: NUEVA, que determina las características, la calidad y la cualidad de la segunda terna que se debió presentar el poder ejecutivo. Lo nuevo es aquello, según definición de la REA, “que se percibe o se experimenta por primera vez”. Y, no tengo que escribirlo, pero lo hago: en la segunda terna no hubo una primera experimentación, lo que hubo fue reiteración. 

Ha sido designada ya Batres como ministra. No soy abogada ni experta en asuntos legales, pero me parece bastante obvio que lo que debería hacerse es proceder a la impugnación del proceso, de todo el proceso, y, en consecuencia, a su reposición y obligar al cabal cumplimiento del Estado de derecho.

* Fausta Gantús

Escritora. Profesora e Investigadora del Instituto Mora (CONACYT). Especialista en historia política, electoral, de la prensa y de las imágenes en Ciudad de México y en Campeche. Autora del libro “Caricatura y poder político. Crítica, censura y represión en la Ciudad de México, 1867-1888”. Coautora de “La toma de las calles. Movilización social frente a la campaña presidencial. Ciudad de México, 1892”. Ha coordinado trabajos sobre prensa, varias obras sobre las elecciones en el México del siglo XIX y de cuestiones políticas siendo el más reciente el libro “El miedo, la más política de las pasiones”. En lo que toca la creación literaria es autora de “Herencias. Habitar la mirada/Miradas habitadas” (2020) y más recientemente del poemario “Dos Tiempos” (2022).

Fausta Gantús

@fgantus