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Ciudadanos invisibles: democracia urbana y crisis de vivienda

Solo mediante estrategias integrales como la vivienda pública, el control de alquileres, la planificación participativa y la regulación del turismo residencial, se podrá preservar la diversidad urbana. | Gabriel Muleiro

Escrito en OPINIÓN el

Dusseldorf, Alemania  El mercado de la vivienda en Europa enfrenta una crisis estructural. En muchas ciudades europeas se puede observar cómo los precios de compra y alquiler se han incrementado de forma sustancial. Esto permite observar la lógica de acumulación de capital urbano descrita por David Harvey, donde las ciudades se convierten en espacios de acumulación por desposesión y la vivienda deja de ser un derecho básico y pasa a ser un activo financiero que genera plusvalía, desplazando a las comunidades históricas, generando tensiones y conflictos en los tejidos urbanos. 

Ciudades Airbnb. Expulsión del ciudadano

En España, muchas ciudades se enfrentan a fenómenos y dinámicas similares donde, por ejemplo, puedes encontrar ofertas de pisos que oscilan entre los 20 y 10 metros cuadrados. ?Como dato, algunas celdas para delincuentes pueden llegar a medir los mismos metros?. La gentrificación y el gran flujo de turistas han generado la transformación de barrios históricos en zonas residenciales orientadas al mercado turístico. Ante esto, los gobiernos han creado políticas públicas que incluyen la creación de vivienda protegida, regulaciones sobre alquiler turístico y programas de rehabilitación urbana, aunque su efectividad varía según el barrio y la capacidad de la administración local. Sin embargo, aún queda mucho por legislar en materia de ocupación ilegal o alquiler por habitaciones, ya que los vacíos legales son múltiples y complejos. Movimientos ciudadanos, como la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) en España, han sido clave para visibilizar los conflictos urbanos y presionar por soluciones inclusivas, en consonancia con la visión de Jacques Rancière sobre la democracia como inclusión de todos los sujetos en la configuración de la ciudad

Ciudades reflejo. Especulación inmobiliaria y fragmentación social

En Latinoamérica, tenemos casos de ciudades como Brasilia, donde se ha documentado que empresas constructoras han utilizado fondos públicos destinados a vivienda pública, y que en su lugar los han utilizado para construir apartamentos de Airbnb, o Ciudad de México, donde se han desahuciado familias enteras para construir edificios turísticos y que han comenzado a enfrentar riesgos de quiebre similares a los europeos. La proliferación de alquileres turísticos y la especulación inmobiliaria incrementan la presión sobre los barrios céntricos e incentivan el desplazamiento de minorías y la ruptura social. Aunque los gobiernos están implementando políticas como programas de vivienda social y regulaciones de uso de suelo, su intervención sigue siendo insuficiente frente a las lógicas del capital contemporáneo. Donde todo vale con tal de obtener mayores beneficios. 

Ciudades Resistencia. Defensa de las minorías y grupos vulnerables

En ciudades como Berlín, por ejemplo, el crecimiento de la demanda de alquiler y la expansión de plataformas como Airbnb redujeron la disponibilidad de vivienda residencial permanente. Fue así que el gobierno alemán, hace unos años, promulgó un control de alquileres con la intención de frenar sus incrementos excesivos y de esa manera evitar el desplazamiento de minorías, grupos vulnerables y de bajos recursos hacia la periferia. En recientes fechas, pero en otra latitud, ciudades como Santiago de Compostela o La Coruña han logrado tensionar los precios de los alquileres con la intención de frenar su incremento excesivo, así que debemos estar atentos a la evolución de este fenómeno en esa ciudad y observar su desarrollo. Por otro lado, el alcalde de Barcelona ha propuesto no renovar las licencias para Airbnb para 2028. 

Ciudades Memoria. Espacios de conflicto y negociación democrática 

Los aciertos y fracasos que se pueden observar en Europa nos permiten observar que garantizar el derecho a la vivienda exige reconocer a las ciudades como espacios de conflicto y negociación democrática, donde la participación ciudadana e inclusión social deben prevalecer frente a la lógica del mercado, evitando una dominación y repartición imparcial de los fragmentos de ciudades que se reinventan de acuerdo a problemáticas contemporáneas. Donde solo mediante estrategias integrales como la vivienda pública, el control de alquileres, la planificación participativa y la regulación del turismo residencial, se podrá preservar la diversidad urbana, previniendo desplazamientos de los ciudadanos invisibles, aquellos que lo único que les queda por perder es su dignidad. 

 

Gabriel Muleiro

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