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Del FIFA Gate al Mundial 2026: por qué la FIFA sigue bajo presión

La FIFA llegó al Mundial de 2026 con ingresos récord y un torneo de 48 selecciones, mientras persisten los cuestionamientos por corrupción, la elección de sedes, la influencia política y el creciente peso del negocio en el futbol

Del FIFA Gate al Mundial 2026: por qué la FIFA sigue bajo presión
Del FIFA Gate al Mundial 2026: por qué la FIFA sigue bajo presiónFoto: Imagen creada con IA | Ilustrativa

La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) llegó al Mundial de 2026 en uno de los momentos de mayor expansión económica de su historia. El organismo proyecta ingresos sin precedente gracias al aumento de partidos, la incorporación de 48 selecciones y la organización compartida entre Estados Unidos, México y Canadá. Al mismo tiempo, mantiene abiertos debates sobre transparencia, gobernanza y el peso de los intereses comerciales dentro del futbol.

La organización fundada en París en 1904 dirige el torneo deportivo con mayor audiencia del planeta y reúne a más federaciones afiliadas que la propia Organización de las Naciones Unidas. Ese crecimiento también acumula una larga lista de investigaciones judiciales, denuncias de sobornos, controversias por la elección de sedes y cuestionamientos sobre su relación con gobiernos y grandes corporaciones.

Expedientes en tribunales de Suiza y Estados Unidos, así como investigaciones de The New York Times, The Guardian, BBC, ESPN y France Football, además del ensayo "Corrupción en la FIFA", publicado por Arturo Trujillo Ramírez en la edición 582 de Nexos, documentan distintos episodios que marcaron la evolución del organismo.

Para especialistas, la historia de la FIFA también refleja la transformación del futbol. La organización pasó de coordinar competencias internacionales a administrar una industria con influencia económica, política y comercial que rebasa el ámbito deportivo.

De organismo deportivo a negocio global

La Copa del Mundo nació en 1930 con el torneo celebrado en Uruguay. De acuerdo con The New York Times, la elección respondió tanto al interés deportivo como a factores económicos, luego de que el gobierno uruguayo asumió los gastos de traslado y hospedaje de las delegaciones europeas y financió la infraestructura necesaria para el campeonato.

Cuatro años después, el Mundial de Italia abrió uno de los primeros debates sobre la relación entre futbol y política. El torneo se disputó durante el gobierno de Benito Mussolini, que utilizó la competencia como parte de su estrategia de proyección internacional. Investigaciones posteriores también señalaron presiones sobre árbitros y decisiones favorables para la selección anfitriona, aunque el alcance de esas intervenciones continúa bajo discusión entre historiadores.

Décadas más tarde, Argentina 1978 volvió a colocar a la FIFA bajo escrutinio. Mientras la junta militar enfrentaba denuncias internacionales por violaciones a los derechos humanos, el campeonato permitió al gobierno argentino proyectar una imagen de estabilidad hacia el exterior. En Nexos, Arturo Trujillo Ramírez sostiene que el organismo mantuvo una posición de no confrontación durante ese contexto.

A partir de la década de 1970 también comenzó la transformación económica del futbol internacional. La llegada del brasileño João Havelange a la presidencia de la FIFA en 1974 modificó la estructura financiera del organismo mediante acuerdos comerciales con empresas como Adidas y Coca-Cola, además de impulsar un modelo basado en la venta centralizada de derechos de televisión, publicidad y patrocinios.

Ese esquema convirtió a la Copa del Mundo en una plataforma comercial de alcance global y multiplicó los ingresos del organismo. Sin embargo, investigaciones periodísticas publicadas años después sostuvieron que el crecimiento económico avanzó junto con mecanismos poco transparentes para asignar contratos y tomar decisiones internas.

Los sobornos que anticiparon el FIFA Gate

La quiebra de la empresa International Sport and Leisure (ISL) en 2001 abrió uno de los primeros capítulos judiciales sobre las finanzas de la FIFA. Procesos desarrollados en Suiza revelaron pagos millonarios dirigidos a funcionarios con capacidad para decidir sobre contratos comerciales relacionados con el futbol internacional.

Documentos revisados por The New York Times y retomados por Nexos identificaron transferencias realizadas entre finales de la década de 1980 y los años noventa. Entre los nombres mencionados aparecieron João Havelange y Ricardo Teixeira, entonces presidente de la Confederación Brasileña de Futbol.

Las investigaciones permitieron reconstruir parte del modelo comercial que acompañó la expansión de la FIFA durante más de dos décadas y anticiparon problemas que años más tarde volverían a aparecer en el mayor escándalo de corrupción que enfrentó el organismo.

Ese episodio llegó el 27 de mayo de 2015, cuando autoridades suizas actuaron a petición del Departamento de Justicia de Estados Unidos y detuvieron a varios dirigentes del futbol internacional en un hotel de Zúrich, donde participaban en reuniones previas al Congreso de la FIFA.

Las autoridades estadounidenses acusaron a directivos, empresarios y operadores de mercadotecnia deportiva de integrar una red de sobornos, fraude y lavado de dinero relacionada con derechos de transmisión, contratos comerciales y competiciones internacionales. La investigación describió pagos ilícitos superiores a 150 millones de dólares distribuidos durante varias décadas.

Uno de los elementos centrales del caso fue la colaboración de Charles "Chuck" Blazer, exsecretario general de la Concacaf, quien aceptó cooperar con las autoridades estadounidenses tras enfrentar investigaciones por evasión fiscal. Sus grabaciones y testimonios permitieron reconstruir operaciones financieras y ampliar las pesquisas hacia otros dirigentes vinculados con la FIFA.

Especial | Ilustrativa

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Infantino y el Mundial de 2026

El FIFA Gate aceleró la salida de Joseph Blatter, quien anunció su renuncia días después de obtener la reelección en 2015. Meses más tarde, el Comité de Ética de la FIFA sancionó tanto a Blatter como a Michel Platini por un pago de dos millones de francos suizos. Aunque esos procedimientos siguieron una ruta distinta a la investigación penal desarrollada en Estados Unidos, el caso profundizó la crisis institucional.

En febrero de 2016, los delegados de las federaciones afiliadas eligieron a Gianni Infantino como presidente con la promesa de fortalecer la gobernanza y recuperar la confianza en el organismo. Desde entonces, la FIFA impulsó una estrategia centrada en ampliar sus competencias y aumentar los ingresos comerciales.

Entre las decisiones más relevantes figura la expansión de la Copa del Mundo de 32 a 48 selecciones, formato que debutará en el Mundial de 2026. La organización también reforzó su presencia en Estados Unidos, instaló parte de sus operaciones comerciales en Miami y abrió oficinas en Nueva York, mientras Norteamérica se convirtió en uno de sus principales mercados para derechos de transmisión y patrocinios.

La FIFA estima que el ciclo comercial del Mundial de 2026 generará ingresos cercanos a los 11 mil millones de dólares, impulsados por el aumento de partidos, la venta de derechos audiovisuales y la expansión de los acuerdos con patrocinadores globales.

Ese modelo, sin embargo, también alimentó nuevas discusiones. En el artículo "Fear the Reaper", publicado por Newsweek en junio de 2026, el periodista Jesús Mesa señala que la ampliación del torneo abrió un debate sobre el equilibrio entre el crecimiento económico y la esencia deportiva de la Copa del Mundo.

El análisis sostiene que el incremento de selecciones y encuentros responde a una estrategia para ampliar los ingresos comerciales, mientras especialistas consultados por la revista advierten que los calendarios más extensos incrementan la carga física de los futbolistas y modifican la experiencia de los aficionados.

El reportaje agrega que la FIFA proyecta ingresos históricos gracias al Mundial de 2026, pero también recoge opiniones que alertan sobre el riesgo de privilegiar la expansión comercial del torneo por encima de la competencia deportiva, en un contexto donde el futbol comparte cada vez más espacio con estrategias de entretenimiento, mercadotecnia y plataformas digitales.

Archivo: Especial | Ilustrativa

Neutralidad bajo escrutinio

Además de los cuestionamientos financieros, la FIFA enfrenta debates sobre la aplicación de su principio de neutralidad frente a conflictos internacionales.

Tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, la FIFA y la UEFA suspendieron a las selecciones y clubes rusos de sus competiciones. La decisión recibió respaldo de varias federaciones europeas y posteriormente quedó respaldada por resoluciones del Tribunal de Arbitraje Deportivo.

En contraste, las peticiones para revisar la situación de Israel tras la guerra en Gaza avanzaron mediante consultas jurídicas e informes especializados, sin una resolución equivalente. Esa diferencia alimenta discusiones entre gobiernos, organizaciones civiles, dirigentes deportivos y especialistas sobre la forma en que la FIFA aplica sus propios criterios frente a distintos conflictos internacionales.

La organización sostiene que cada caso responde a circunstancias jurídicas y deportivas específicas y que sus decisiones buscan preservar la integridad de las competiciones y la seguridad de los participantes.

Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA: Archivo

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Una historia que llega hasta 2026

Las controversias que acompañan a la FIFA no comenzaron con el FIFA Gate ni terminan con el Mundial de 2026. Durante más de un siglo, el organismo enfrentó investigaciones por corrupción, procesos judiciales, denuncias de sobornos, cuestionamientos sobre la elección de sedes y debates sobre la relación entre deporte, política y negocios.

Algunas de esas investigaciones derivaron en sanciones, detenciones o reformas institucionales. Otras permanecen como materia de discusión entre historiadores, periodistas y especialistas en gobernanza deportiva.

La organización que nació en París en 1904 administra hoy el torneo deportivo con mayor audiencia del mundo y un modelo económico que mueve miles de millones de dólares por concepto de patrocinios, derechos de transmisión y actividades comerciales.

Con el inicio del Mundial de 2026, la FIFA entra en una nueva etapa marcada por ingresos récord, un formato ampliado y una presencia creciente en el mercado norteamericano. Al mismo tiempo, los antecedentes documentados por investigaciones judiciales y periodísticas mantienen vigente el debate sobre la transparencia, la gobernanza y el rumbo que seguirá el organismo en los próximos años.

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Imagen creada con IA | Ilustrativa

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