México comenzará a fabricar semiconductores de capital nacional a partir de 2026. Así lo confirmó Alejandro Franco, fundador y CEO de QSM Semiconductores, una empresa 100% mexicana que apuesta por un modelo industrial enfocado en chips “legacy”, tecnologías maduras que siguen siendo indispensables para sectores como el automotriz, médico, aeroespacial y de seguridad.
En entrevista con La Silla Rota, Franco explicó que QSM nació hace aproximadamente cinco años tras analizar durante largo tiempo las necesidades reales de la industria mexicana.
“Identificamos qué tipo de componentes usan sectores como el médico, automotriz o de seguridad, y vimos un nicho donde podíamos entrar, aunque era un reto porque éramos pioneros”, señaló.
Te podría interesar
Contexto: México importa más de 300 millones de dólares en chips y semiconductores, siendo los circuitos integrados una de sus principales categorías de importación, provenientes mayormente de Estados Unidos, Malasia y China.
Un modelo integral
La empresa comenzó con el diseño de semiconductores, apoyándose en centros de ingeniería especializados, hasta evolucionar hacia un modelo conocido como IDV (Integrated Device Vendor), que integra todas las etapas de la cadena de valor: diseño, ingeniería y fabricación.
Actualmente, QSM se encuentra en la fase final de construcción de su primera planta, ubicada en Querétaro, con un avance del 80%. La fábrica operará bajo condiciones de cuarto limpio y contará con equipo altamente especializado. Su inauguración está prevista para el primer semestre de 2026, con producción comprometida para atender a cerca de 15 clientes, entre ellos empresas de seguridad nacional y firmas industriales mexicanas.
Apuestan por chips “legacy”
Franco explicó que QSM no competirá con gigantes globales que fabrican chips de última generación a escala nanométrica, sino que se enfocará en los llamados chips “legacy”, más grandes y robustos, utilizados en automóviles, sensores industriales y sistemas críticos.
“Un chip de teléfono puede medir un nanómetro; los chips automotrices son de 300 o 500 nanómetros. Son tecnologías anteriores, pero no obsoletas. Son más confiables y siguen siendo esenciales”, explicó.
Este enfoque permite a QSM atender mercados que las grandes fábricas internacionales han dejado de priorizar, abriendo oportunidades tanto en México como en el extranjero, sin requerir inversiones multimillonarias como las de Asia o Estados Unidos.
Crear un ecosistema nacional
Más allá de una sola planta, QSM proyecta construir una red de fábricas en México durante los próximos 10 años, con posibles ubicaciones en Guadalajara, Tijuana y otras regiones estratégicas.
El objetivo es desarrollar un ecosistema nacional de semiconductores, capaz de sustituir entre 10% y 20% de las importaciones en ciertos segmentos. Actualmente, México importa cientos de miles de chips al año, lo que genera una alta dependencia externa.
Empleo altamente especializado
Hoy, QSM cuenta con 50 colaboradores, entre ingenieros, maestros y doctores. Con la entrada en operación de la planta, la plantilla crecerá a 150 empleos altamente especializados. A largo plazo, con una red de plantas, la empresa estima generar entre 800 y 1,000 empleos de alta especialización.
“El reto no es reclutar talento, es retenerlo. Por eso trabajamos con la academia para formar perfiles que respondan a lo que la industria necesita”, explicó Franco.
Inversión de largo plazo en México
En términos financieros, QSM prevé invertir más de 150 millones de dólares en un periodo de 10 años, de los cuales 30 millones de dólares corresponden a la primera planta y al centro de diseño.
Franco subrayó que, aunque la cifra parece modesta frente a anuncios internacionales, responde a una estrategia clara: tecnologías maduras, nichos específicos y una empresa pensada para perdurar. “Los chips legacy crecen más que los de última generación, porque no desaparecen con cada innovación”, concluyó.
