HUACHICOL FISCAL

Así hacían el fraude del huachicol en aduanas, con equipo técnico especializado

Los verificadores aduanales utilizaron un equipo especializado para tomar muestras aleatorias de los tanques de los buques y de las pipas que llegan al recinto portuario. El expediente señala que estos equipos informáticos fueron fundamentales para hacer el fraude

Créditos: Cuartoscuro
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Como en una película de estafas tecnológicas, para hacer el fraude del huachicol en las aduanas se utilizó un equipo especializado llamado "Géminis". Lo que debía ser un aparato de verificación se convirtió en el instrumento para simular revisiones, engañar al sistema y dejar pasar hidrocarburo ilegal disfrazado de aceite lubricante. Así lo revela el expediente de la causa penal 325/2025.

El equipo “Géminis” es un aparato especializado perteneciente a la Subdirección de Operaciones de la aduana. Su función legal es realizar el muestreo técnico de mercancías que ingresan al país por vía marítima (buques), terrestre (contenedores y pipas) o férrea.

Los verificadores aduanales lo utilizan para tomar muestras aleatorias de los tanques de los buques y de las pipas que llegan al recinto portuario. El objetivo es cotejar que la composición química de la carga coincida con la fracción arancelaria declarada en los pedimentos de importación.

El fraude

La Fiscalía General de la República sostiene que los miembros de la red criminal utilizaron el equipo Géminis para simular revisiones y hacer creer a las autoridades que realizaban una actuación correcta.

Los análisis realizados con el equipo arrojaban sistemáticamente resultados “negativos”, es decir, indicaban que la sustancia era efectivamente “aceite” o “aditivo”, cuando en realidad se trataba de hidrocarburos o petrolíferos ilegales.

Esto permitió que buques bajo sospecha, como el MTM Hamburg o el Challenge Procyon, descargaran combustible ilegal sin contratiempos iniciales.

Los verificadores encargados de operar el aparato, identificados como Ismael Ricaño y Anatalia Gutiérrez, tenían pleno conocimiento de que las sustancias analizadas eran hidrocarburos ocultos.Ambos participaron en los actos de corrupción a cambio de pagos denominados “gratificaciones” enviadas por Miguel Ángel Solano Ruiz, identificado como “NK” en el expediente.

El equipo Géminis funcionó como el instrumento técnico de validación en el puerto. Su manipulación u omisión deliberada por parte de los operadores permitió el libre tránsito de combustible ilegal bajo la apariencia de productos lubricantes lícitos.

La organización criminal utilizó el aparato para dar una “capa de legalidad” al ingreso de hidrocarburo robado o de contrabando, engañando al sistema aduanero nacional.

Tecnología aduanera aplicada

Pero el "Géminis" no fue el único recurso tecnológico manipulado. En la aduana también existían equipos de Rayos X y Rayos Gamma, dispositivos de detección utilizados para la inspección no intrusiva de buques, contenedores y vehículos.

El expediente señala que el personal directivo tenía la obligación de mantener estos equipos operativos para supervisar el ingreso de mercancías, pero la red criminal los neutralizó de manera sencilla: a los buques con supuestos "aditivos" les asignaban el llamado "semáforo verde", lo que significaba que no serían revisados por estos sistemas.

De esta forma, el combustible ilegal cruzaba la aduana sin pasar por ningún filtro tecnológico real, mientras que en apariencia todo se hacía conforme a los protocolos.

Otro de los sistemas vulnerados fue el Puerto Inteligente Seguro (PIS), una plataforma informática fundamental donde deben registrarse todos los accesos y operaciones portuarias. Aunque no es un aparato físico de medición, el PIS es la columna vertebral del control digital en la aduana.

La red de operadores señalada en el expediente omitía registrar el ingreso de cientos de pipas en este sistema, lo que les permitió ocultar el trasiego de combustible ilegal y evadir cualquier mecanismo de auditoría o supervisión. Al no dejar rastro en el PIS, las operaciones ilícitas simplemente "no existían" para el sistema oficial.

Durante la investigación, el expediente también documentó el aseguramiento de evidencias electrónicas clave: 3 CPUs, una laptop y varios discos duros que contenían respaldos de las cámaras de vigilancia.

Estos equipos informáticos fueron fundamentales para acreditar las omisiones y manipulaciones realizadas por los funcionarios investigados. Los discos duros permitieron constatar, entre otras cosas, qué operaciones fueron registradas y cuáles fueron deliberadamente omitidas durante el periodo en que operó la red criminal en la Aduana de Tampico.