El presupuesto educativo total para 2026 ascenderá a 1.2 billones de pesos, equivalente a 4% del PIB y 12.2% del gasto federal, una proporción inferior al promedio de los países de la OCDE.
El gasto público destinado a la educación superior en México continuará a la baja en 2026. De acuerdo con un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), las universidades públicas del país enfrentarán recortes presupuestales en términos reales de hasta 8.1%, en un contexto donde el financiamiento para este nivel educativo es hoy 40% menor al que se destinaba hace una década.
En un análisis, el organismo advierte que, al comparar el presupuesto aprobado en 2015 y 2025 con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026, se observa una reducción real sostenida y generalizada en los recursos asignados a las instituciones de educación superior, lo que presiona su capacidad para cumplir funciones sustantivas como la docencia, la investigación, el mantenimiento de infraestructura y la atención a la comunidad estudiantil.
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Entre las instituciones más afectadas se encuentran el Instituto Politécnico Nacional (IPN), con un recorte real de 2%; la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), con 2.6%; la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), con 3%; y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con una reducción de 3.4%. A ello se suma el Tecnológico Nacional de México, que enfrentará una caída de 4.1%, mientras que las aportaciones federales a universidades estatales disminuirán 7.2%. El mayor ajuste se prevé para la Universidad Abierta y a Distancia de México (UnADM), con una reducción real de 8.1%.
El IMCO subraya que el deterioro no es coyuntural. En 2015, la educación superior alcanzó su mayor nivel de financiamiento en lo que va del siglo; sin embargo, desde entonces el presupuesto ha disminuido de forma constante, con una caída promedio de 11 mil millones de pesos anuales. El año con el mayor descenso fue 2021, cuando el recorte real alcanzó 25%.
Para 2026, el presupuesto asignado a educación superior será de 181 mil millones de pesos, equivalente a apenas 0.6% del PIB, el nivel más bajo registrado desde el año 2000. En contraste, el gasto destinado a becas educativas en todos los niveles ascenderá a 201 mil millones de pesos, es decir, será mayor al presupuesto total asignado a universidades públicas.
Becas crecen, infraestructura se estanca
El análisis señala que el presupuesto educativo total para 2026 ascenderá a 1.2 billones de pesos, equivalente a 4% del PIB y 12.2% del gasto federal, una proporción inferior al promedio de los países de la OCDE (5%) y muy por debajo del 8% del PIB que establece la Ley General de Educación como referencia para garantizar el derecho a la educación.
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Aunque el presupuesto educativo crecerá 3% en términos reales respecto a 2025, el aumento se concentra principalmente en becas, particularmente en la educación básica, con la universalización de la Beca Rita Cetina en primaria y secundaria. En contraste, los recursos para infraestructura, materiales educativos y fortalecimiento institucional muestran estancamientos y recortes.
Metas sin respaldo presupuestal
El IMCO advierte que la reducción del financiamiento pone en riesgo las metas oficiales de cobertura. Actualmente, la educación superior alcanza una cobertura de 29.3%, y el objetivo gubernamental es elevarla a 33% al final del sexenio. Para lograrlo, sería necesario incorporar a 449 mil estudiantes adicionales y crear al menos 217 mil nuevos espacios en universidades públicas, algo difícil de cumplir sin inversión sostenida en infraestructura y personal académico.
La situación es similar en la educación media superior, que enfrentará un recorte real de 3% en 2026, pese a que 2.5 millones de jóvenes de entre 15 y 17 años permanecen fuera del sistema educativo.
Ante este escenario, universidades públicas han advertido que los recortes presupuestales, particularmente el ajuste real de 7.2% a las aportaciones federales para universidades estatales, presionan seriamente su capacidad operativa y comprometen la calidad educativa, la investigación científica y la atención a estudiantes en contextos de vulnerabilidad.
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El IMCO concluye que, sin una estrategia de financiamiento de largo plazo que fortalezca a la educación media superior y superior, el país corre el riesgo de profundizar los rezagos en formación profesional, innovación y desarrollo, al privilegiar transferencias directas sin acompañarlas de inversión estructural en el sistema educativo.
