Cuando se piensa en matemáticas, lo primero que suele venir a la mente son fórmulas, números y ecuaciones, pero para Mary Gray, los números también pueden servir para defender derechos, combatir la discriminación e incluso ayudar a cambiar leyes.
Así lo cuenta la revista científica Nature, que relata la historia de esta matemática, estadística y abogada estadounidense, quien encontró una manera de llevar el conocimiento científico más allá de las aulas y ponerlo al servicio de las personas.
A lo largo de su carrera, Gray utilizó la estadística para documentar casos de discriminación, apoyar investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos y aportar evidencia en procesos judiciales, su trabajo demuestra que los datos también pueden convertirse en una herramienta para buscar justicia.
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Hoy, con más de 80 años, sigue dando clases en la American University de Washington D.C. y colaborando en proyectos relacionados con derechos humanos, convencida de que la ciencia puede generar cambios que trascienden los laboratorios.
Cuando estudiar Derecho se convirtió en la mejor respuesta
Uno de los episodios que cambió el rumbo de su carrera ocurrió en la década de 1970. Mientras analizaba los planes de jubilación para profesores en Estados Unidos, descubrió que hombres y mujeres no recibían el mismo pago mensual, aunque hubieran trabajado los mismos años y aportado exactamente lo mismo. La explicación era que las mujeres, en promedio, tenían una mayor esperanza de vida pero a Mary Gray ese argumento no le convenció.
En lugar de conformarse, decidió estudiar Derecho para entender mejor la legislación y contar con más herramientas para defender su postura. Se graduó en 1979 y poco después combinó sus conocimientos de leyes y estadística para participar como experta en un caso que llegó hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.
En 1983, el máximo tribunal determinó que esa diferencia en los beneficios de jubilación era una forma de discriminación por razón de sexo, una resolución que ayudó a modificar esas políticas.
Los números también ayudaron a investigar crímenes de guerra
Con el paso de los años, el trabajo de Mary Gray fue mucho más allá de los tribunales estadounidenses, ya que la investigadora colaboró con organismos internacionales para desarrollar herramientas estadísticas que permitieran dimensionar violaciones a los derechos humanos y apoyar investigaciones sobre genocidio y otros crímenes.
También capacitó a especialistas de la Corte Penal Internacional y, tras el genocidio ocurrido en Ruanda en 1994, participó en un proyecto para estimar cuántas personas encarceladas realmente podían estar relacionadas con los hechos y cuántas seguían presas sin haber tenido un proceso judicial adecuado.
Aunque sus propuestas no fueron aplicadas por el gobierno de ese país, el estudio ayudó a poner sobre la mesa la discusión sobre la situación de miles de personas que permanecían detenidas.
Una carrera inspirada en abrir puertas para los demás
Además de investigar y enseñar, Mary Gray dedicó buena parte de su vida a crear oportunidades para otras personas.
Fue una de las fundadoras de la Association for Women in Mathematics, organización que impulsó la participación de las mujeres en una disciplina donde durante muchos años tuvieron poca representación, también colaboró como voluntaria con Amnistía Internacional y Statistics Without Borders, utilizando la estadística para apoyar proyectos relacionados con derechos humanos, salud y desarrollo social.
En la entrevista publicada por Nature, Mary Gray deja una reflexión para las nuevas generaciones: más allá de la profesión que elijan, vale la pena preguntarse cómo ese conocimiento puede servir para mejorar la vida de otras personas.
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Contexto: cuando los datos también ayudan a hacer justicia
La estadística y la ciencia de datos han dejado de utilizarse únicamente en la investigación académica. Hoy también apoyan investigaciones sobre derechos humanos, salud pública y justicia, al permitir analizar grandes volúmenes de información y generar evidencia para la toma de decisiones.
Organismos como la Corte Penal Internacional y Naciones Unidas recurren a especialistas en análisis de datos para documentar casos de violencia, desapariciones forzadas, discriminación y otros delitos en contextos donde obtener pruebas es complejo.
Como ejemplo, Nature destaca la trayectoria de Mary Gray, quien durante más de cinco décadas ha aplicado las matemáticas, la estadística y el Derecho para combatir la discriminación. En 1983, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegal otorgar pensiones distintas a hombres y mujeres en las mismas condiciones laborales, y en 2022 la Association for Women in Mathematics creó el Premio Mary y Alfie Gray para la Justicia Social en reconocimiento a su legado.
