La ofensiva de Trump contra las farmacéuticas no se ha limitado a una disputa comercial. Durante su segundo mandato, el presidente estadounidense ha utilizado herramientas de política comercial, acuerdos de precios y medidas de presión para intentar modificar tanto el costo de los medicamentos como el lugar donde son fabricados.
La ofensiva comercial comenzó en 2025 con la exigencia de aplicar en Estados Unidos precios similares a los de otros países desarrollados y avanzó hasta los nuevos aranceles anunciados en 2026.
Mayo de 2025: Trump lanza su estrategia de “nación más favorecida”
El 12 de mayo de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva para impulsar el esquema de Most-Favored-Nation (MFN) o “nación más favorecida” para los medicamentos de prescripción.
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La medida buscaba que los precios pagados por los estadounidenses se acercaran a los niveles más bajos registrados en países desarrollados. La Casa Blanca argumentó entonces que los consumidores estadounidenses soportaban precios considerablemente mayores que los de otros mercados.
La orden instruyó al Departamento de Salud y Servicios Humanos a comunicar objetivos de precios a las farmacéuticas y contempló medidas adicionales si las compañías no avanzaban hacia ese modelo.
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Entre las alternativas señaladas por la administración estaban la elaboración de reglas para imponer precios MFN y la posibilidad de facilitar la importación de determinados medicamentos desde países con precios más bajos.
La estrategia de Trump partía de una premisa: Estados Unidos paga demasiado por algunos medicamentos frente a otros países desarrollados.
Por ello, la administración buscó trasladar parte de esa diferencia al mercado internacional mediante un sistema en el que los estadounidenses pudieran acceder a precios similares a los más bajos ofrecidos por las farmacéuticas en otras economías.
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Julio de 2025: Trump da 60 días a 17 farmacéuticas
La presión aumentó el 31 de julio de 2025. Ese día, Trump envió cartas a los directores ejecutivos de 17 de las principales compañías farmacéuticas para exigirles medidas concretas que redujeran los precios de los medicamentos en Estados Unidos.
La Casa Blanca planteó que las empresas ofrecieran precios MFN a los pacientes de Medicaid y que evitaran vender medicamentos nuevos a otros países desarrollados a precios inferiores a los estadounidenses. También propuso mecanismos para que los fabricantes pudieran vender directamente a los pacientes.
Reuters reportó que las compañías tenían hasta el 29 de septiembre de 2025 para presentar compromisos vinculantes. La presión incluyó la posibilidad de recurrir a medidas regulatorias y comerciales si las farmacéuticas no respondían a las exigencias.
El mensaje de Washington comenzó a ser evidente: las farmacéuticas debían elegir entre aceptar menores precios en Estados Unidos, negociar con la administración o afrontar nuevas medidas de presión.
Septiembre de 2025: llega el primer acuerdo
La estrategia comenzó a traducirse en acuerdos concretos. El 30 de septiembre de 2025, Trump anunció un acuerdo con Pfizer para incorporar precios bajo el modelo MFN. Posteriormente, otras compañías siguieron el mismo camino.
La Casa Blanca reportó que para abril de 2026 ya había acuerdos con 17 grandes fabricantes, entre ellos Pfizer, AstraZeneca, Eli Lilly, Novo Nordisk, Amgen, Bristol Myers Squibb, Gilead, GSK, Merck, Novartis, Sanofi, Johnson & Johnson, AbbVie y Regeneron.
Los acuerdos no se limitaron a los precios. También comenzaron a vincular las negociaciones comerciales con compromisos de inversión y fabricación dentro de Estados Unidos.
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Diciembre de 2025: la presión se convierte en acuerdos
La ofensiva continuó durante los últimos meses de 2025. El 19 de diciembre, la Casa Blanca anunció nueve nuevos acuerdos con grandes farmacéuticas. Las compañías se comprometieron a ofrecer determinados medicamentos a precios alineados con el modelo MFN para pacientes estadounidenses.
La administración presentó estos acuerdos como una vía para reducir el costo de tratamientos contra enfermedades como diabetes, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, asma, hepatitis, VIH y algunos tipos de cáncer.
Sin embargo, el alcance de estos acuerdos dependía de los medicamentos incluidos y de los mecanismos específicos establecidos con cada fabricante.
Febrero de 2026: TrumpRx entra en escena
La siguiente fase llegó el 5 de febrero de 2026 con el lanzamiento de TrumpRx.gov, una plataforma creada por la administración para facilitar el acceso de consumidores estadounidenses a descuentos en medicamentos.
El portal comenzó con productos de compañías que habían firmado acuerdos MFN con el gobierno. La intención era permitir que los pacientes accedieran a precios reducidos y, en determinados casos, compraran directamente a través de mecanismos vinculados con los fabricantes.
La Casa Blanca presentó la plataforma como una herramienta para aumentar la competencia y reducir el peso de intermediarios en la cadena de distribución farmacéutica.
Abril de 2026: Trump recurre a los aranceles
La disputa entró en una nueva etapa el 2 de abril de 2026. Trump utilizó la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, una herramienta de seguridad nacional, para imponer un arancel de hasta 100% a determinados medicamentos patentados y sus ingredientes farmacéuticos activos importados.
La Casa Blanca justificó la medida con el argumento de que la dependencia estadounidense de las importaciones farmacéuticas podía representar una amenaza para la seguridad nacional y la salud pública.
La proclamación estableció una tasa general de 100%, aunque contempló diferentes condiciones para compañías con planes de relocalización de su producción y para países con acuerdos comerciales específicos.
La nueva política introdujo un elemento clave: el arancel se convirtió en una herramienta para impulsar el “onshoring” farmacéutico, es decir, el traslado de plantas y procesos de fabricación a territorio estadounidense.
Las compañías con planes de relocalización aprobados pueden acceder a una tasa de 20%, que posteriormente subiría a 100% cuatro años después si no se cumplen las condiciones previstas.
Además, las empresas que hayan firmado o estén negociando determinados acuerdos de precios MFN y de relocalización pueden quedar exentas del arancel bajo las condiciones establecidas por la proclamación.
Estados Unidos pasó así de presionar por el precio de los medicamentos a utilizar los aranceles para influir también en dónde se fabrican.
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Abril de 2026: los genéricos quedan fuera, por ahora
En la proclamación del 2 de abril, la administración decidió no aplicar en ese momento los aranceles de la Sección 232 a los medicamentos genéricos, sus ingredientes y los biosimilares.
La Casa Blanca justificó la decisión en función de las necesidades del mercado estadounidense y dejó abierta la posibilidad de revisar posteriormente la situación de las importaciones de estos productos.
La excepción, sin embargo, no sería permanente.
Julio de 2026: Trump anuncia cuenta regresiva para los genéricos
El 21 de julio de 2026, Trump anunció una nueva fase de su estrategia: los medicamentos genéricos importados mantendrán un arancel de 0% durante dos años a partir del 1 de agosto de 2026.
Después de ese periodo, la tasa aumentará a 100% durante un año y posteriormente llegará a 200%.
La medida coloca una fecha clave en el calendario de las farmacéuticas: agosto de 2028.
A partir de entonces comenzaría la aplicación del arancel de 100% anunciado para los genéricos importados. Un año después, en agosto de 2029, la tarifa podría subir al 200%.
Reuters informó que el anuncio provocó preocupación entre fabricantes de medicamentos genéricos y países proveedores, mientras que las acciones de compañías farmacéuticas indias registraron retrocesos tras conocerse el plan.
India, uno de los países más expuestos
El impacto potencial es especialmente relevante para India, uno de los principales proveedores de medicamentos genéricos del mercado estadounidense.
La industria india depende en buena medida de las exportaciones hacia Estados Unidos, por lo que una tarifa de 100% y posteriormente de 200% podría modificar las decisiones de inversión, producción y distribución de los fabricantes.
La Asociación de Medicamentos Accesibles de Estados Unidos también advirtió sobre problemas estructurales en el mercado de genéricos y señaló que la industria ha realizado inversiones en la cadena de suministro durante los últimos años.
Agosto de 2026: comienza el periodo de gracia
El 1 de agosto de 2026 marca el inicio del periodo de dos años durante el cual los medicamentos genéricos importados permanecerán con una tarifa de 0%, según el anuncio de Trump.
La ventana pretende dar tiempo a las compañías para modificar sus estrategias antes de la entrada en vigor de los aranceles posteriores.
Para la industria, el calendario representa una cuenta atrás para decidir si aumenta la producción estadounidense, reorganiza sus cadenas de suministro o mantiene parte de su fabricación en el extranjero y asume el costo de los futuros gravámenes.
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¿Qué busca Trump con los aranceles farmacéuticos?
El primero es reducir el precio de los medicamentos para los pacientes estadounidenses mediante el modelo MFN y acuerdos directos con los fabricantes.
El segundo es reducir la dependencia de las importaciones y aumentar la fabricación farmacéutica dentro de Estados Unidos.
La propia proclamación de abril vincula ambos objetivos. El gobierno estadounidense sostiene que los acuerdos de precios y la relocalización de la producción pueden fortalecer la base manufacturera nacional y hacer que los medicamentos sean más accesibles.
La industria farmacéutica entra en una nueva etapa
Contexto: En poco más de un año, la política de Trump pasó de una exigencia de reducción de precios a un esquema que combina negociación, acuerdos MFN, ventas directas, aranceles y relocalización industrial.
La secuencia también muestra una transformación de la presión ejercida por Washington.
Primero fueron las cartas a los directivos. Después llegaron los acuerdos de precios. Posteriormente apareció TrumpRx y, finalmente, los aranceles como mecanismo para modificar las cadenas globales de producción.
El resultado es un nuevo escenario para las farmacéuticas internacionales: el acceso al mercado estadounidense está cada vez más vinculado con el precio que ofrecen, el lugar donde fabrican y los compromisos de inversión que asumen en Estados Unidos.
La gran incógnita será si esta estrategia consigue aumentar la producción doméstica sin elevar los costos de medicamentos esenciales ni generar nuevas tensiones en las cadenas internacionales de suministro.
La ofensiva de Trump contra la industria farmacéutica, por tanto, dejó de ser únicamente una disputa por los precios. Se ha convertido en una batalla por quién produce los medicamentos, dónde se fabrican y bajo qué condiciones llegan al mayor mercado farmacéutico del mundo.
AJA
