La habilitación de Folarin Balogun escaló de un incidente deportivo a un escándalo de interferencia política, luego de que el presidente Donald Trump confirmara haber telefoneado a Gianni Infantino para exigir la anulación de la tarjeta roja. Trump justificó su acción desde el Despacho Oval calificando la sanción de "gran injusticia" y alardeando: "soy bueno en estas cosas"
El delantero de la selección de Estados Unidos, Folarin Balogun, había sido habilitado para disputar el encuentro de octavos de final contra Bélgica este lunes, después de que la FIFA decidiera suspender la sanción por tarjeta roja recibida ante Bosnia-Herzegovina.
Esta resolución se produce tras una llamada personal del presidente estadounidense, Donald Trump, al mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, para interceder por el jugador.
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Confirmación de la intervención política
En declaraciones recogidas por la agencia EFE, el presidente Trump confirmó desde el Despacho Oval haber solicitado la revisión de la sanción directamente a Infantino.
La jugada de la tarjeta roja
Respecto a la jugada donde Balogun pisó el tobillo del bosnio Tarik Muharemovic, el mandatario declaró: "Pedí una revisión porque no pensé que fuera falta, y ya sabes, repito, soy bueno en estas cosas".
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Trump añadió ante la prensa que "una cosa es sancionar a alguien por un partido, pero ¿cómo se le sanciona por un partido que aún no se ha jugado? Es muy injusto".
Asimismo, el mandatario agradeció a la FIFA a través de su red social Truth Social por "hacer lo correcto y revertir una gran injusticia".
Previamente, el secretario de Estado, Marco Rubio, había manifestado que el equipo estadounidense fue "perjudicado" y que "debería existir un proceso de apelación".
Cuestionamientos a la integridad de la competición
La decisión ha provocado reacciones de rechazo por parte de figuras y organismos del fútbol internacional, quienes cuestionan la neutralidad de la medida:
- Joseph Blatter (Expresidente de la FIFA): Declaró a la agencia EFE y en redes sociales que "las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas". Blatter planteó la pregunta: "¿Quo vadis, FIFA? El fútbol nunca debe convertirse en un patio de recreo para el poder político".
- UEFA: En un comunicado citado por BBC News, el organismo europeo calificó la resolución como "inaudita, incomprensible e injustificable".
La UEFA afirmó que la suspensión automática de un partido "no es una opción discrecional" sino un "principio consagrado en el reglamento" y advirtió que la medida "cruza la línea roja", poniendo en juego la integridad y credibilidad de la competición.
Micah Richards (Comentarista de BBC Sport): El exdefensa inglés calificó la situación como una "farsa" y afirmó que "suspender la sanción durante un año convierte todo el torneo en una burla".
Aplicación inédita del reglamento
Para justificar la habilitación, la FIFA aplicó de oficio el Artículo 27 de su Código Disciplinario, que permite suspender la ejecución de una sanción.
Según informó BBC Sport, este artículo nunca se había aplicado anteriormente en la historia de los Mundiales para una tarjeta roja directa.
Aunque la FIFA remitió al caso de Cristiano Ronaldo como antecedente, la BBC puntualizó que la sanción del portugués ocurrió durante una fase de clasificación y no dentro del desarrollo de una Copa del Mundo.
Además, se ha señalado que, en este mismo torneo, otros 11 jugadores expulsados sí cumplieron sus suspensiones, incluyendo al catarí Assim Madibo, sancionado con cinco partidos por una acción accidental.
Reacción de la Federación Belga y precedentes históricos
La Federación Belga de Fútbol (RFBA), rival de Estados Unidos en la siguiente fase, envió un correo a la FIFA solicitando una apelación y calificó de "sorprendente" la decisión.
Su seleccionador, Rudi García, declaró en rueda de prensa: "No sabía que en la Copa del Mundo de la FIFA el 5 de julio se había convertido en el 1 de abril, el Día de los Inocentes".
El expediente Garrincha en el Mundial de Chile 62
De acuerdo con The New York Times y CBS News, la única situación comparable en la historia del torneo ocurrió en 1962 con el brasileño Garrincha, quien jugó la final tras ser expulsado en semifinales.
Sin embargo, en aquella época no existía la suspensión automática y la resolución del comité también estuvo marcada por acusaciones de interferencia política.
