En medio de la peor crisis demográfica de su historia, Corea del Sur encontró un aliado inesperado: los templos budistas. Lejos de limitarse a la meditación y las prácticas espirituales, algunos monasterios históricos comenzaron a organizar retiros para solteros donde los monjes actúan como casamenteros, con el objetivo de ayudar a los jóvenes a encontrar pareja estable y, eventualmente, formar una familia.
La iniciativa, impulsada por la Fundación Budista Coreana para el Bienestar Social, ha despertado un enorme interés entre los surcoreanos. Las plazas disponibles se agotan rápidamente y miles de personas compiten por un lugar en estos encuentros, que combinan espiritualidad, convivencia y dinámicas para conocerse en un ambiente libre de la presión de las aplicaciones de citas.
TAMBIÉN PUEDES LEER: Yoon Ji-ah, famosa influencer coreana, es asesinada por un fanático obsesionado
Te podría interesar
Retiros para encontrar pareja: así funcionan los "Temple Stay" en Corea del Sur
Los programas, conocidos como "Temple Stay", tienen una duración aproximada de 30 horas durante un fin de semana y se realizan en templos históricos como Naksansa, ubicado en la costa de Yangyang y fundado en el siglo VII, y Donghwasa, construido en el siglo VIII cerca de Daegu.
A diferencia de las citas convencionales, los participantes dejan de lado el teléfono móvil, el lujo y la competencia por la apariencia para integrarse en una experiencia centrada en el respeto, el diálogo y el autoconocimiento.
Te podría interesar
Un uniforme para comenzar en igualdad de condiciones
Al llegar al templo, todos los asistentes cambian su ropa habitual por túnicas tradicionales de algodón utilizadas en la vida monástica.
Los organizadores explican que esta medida elimina diferencias relacionadas con marcas, nivel económico o estilo personal, permitiendo que las conversaciones se centren en la personalidad y los valores de cada participante.
Juegos, caminatas y ceremonias de té sustituyen a las aplicaciones de citas
Durante el retiro se realizan actividades diseñadas para romper el hielo y fomentar la confianza.
Los jóvenes participan en concursos de talentos, juegos tradicionales, conversaciones rotativas y dinámicas colaborativas, como caminatas por senderos boscosos en las que una persona guía a otra con los ojos vendados.
También forman parte del programa ceremonias del té, sesiones de meditación y espacios de conversación dirigidos por los propios monjes, quienes buscan crear un ambiente relajado que favorezca conexiones más profundas que las generadas en una cita convencional.
TAMBIÉN PUEDES LEER: China cubrirá gastos de embarazo y parto para enfrentar baja natalidad
Los monjes se convierten en casamenteros
Desde el inicio del retiro, los líderes budistas recuerdan a los asistentes que el propósito del encuentro trasciende el romance.
Los monjes animan a los participantes a encontrar un compañero de vida y contribuir, mediante la formación de una familia, a enfrentar la crisis demográfica que vive Corea del Sur.
Al finalizar el fin de semana, cada persona envía de manera privada un mensaje con las personas que le interesan. Cuando existe coincidencia, los organizadores facilitan el contacto para que la relación continúe fuera del templo.
En algunas ediciones recientes, más de la mitad de los participantes abandonaron el retiro con una pareja potencial.
La demanda supera por mucho la oferta
El éxito del programa ha provocado una demanda extraordinaria. En las convocatorias más recientes, la Fundación Budista Coreana para el Bienestar Social recibió más de 4 mil solicitudes para apenas entre 20 y 24 lugares disponibles, por lo que los aspirantes deben superar un proceso de selección mediante sorteos y entrevistas.
El fenómeno refleja el creciente interés de muchos jóvenes por conocer personas en un entorno más auténtico, alejado del ritmo acelerado de la vida urbana y de la superficialidad que algunos atribuyen a las plataformas digitales.
¿Por qué Corea del Sur impulsa este tipo de iniciativas?
Contexto: El auge de estos retiros está estrechamente relacionado con la profunda crisis demográfica que atraviesa Corea del Sur.
El país registra una de las tasas de fecundidad más bajas del planeta. Mientras que una población necesita alrededor de 2.1 hijos por mujer para mantenerse estable, la tasa surcoreana se ha mantenido durante los últimos años entre aproximadamente 0.72 y 0.80 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional.
Especialistas advierten que esta tendencia podría traducirse en una disminución acelerada de la población, escasez de mano de obra, presión sobre los sistemas de pensiones y mayores dificultades para sostener el crecimiento económico en las próximas décadas.
TAMBIÉN PUEDES LEER: ¿Qué sabemos del "esperma vikingo"; el donante de que produjo casi 200 hijos con gen mutante?
Altos costos y cambios sociales alejan a los jóvenes del matrimonio
Los elevados precios de la vivienda, especialmente en Seúl, las largas jornadas laborales, la elevada competencia profesional y el costo de criar hijos han llevado a numerosos jóvenes a posponer o incluso renunciar al matrimonio y la maternidad o paternidad.
Como consecuencia, cada vez menos personas buscan establecer relaciones estables durante sus años de mayor fertilidad.
En ese sentido, durante años, el gobierno surcoreano ha destinado miles de millones de dólares a subsidios económicos, incentivos para recién casados y programas destinados a fomentar la natalidad.
Sin embargo, los resultados han sido limitados.
En contraste, los retiros organizados por templos budistas han logrado captar el interés de miles de jóvenes, quienes consideran estos espacios como lugares seguros para conocer personas con intereses y valores similares.
La ausencia de redes sociales, el ambiente de tranquilidad y el acompañamiento espiritual reducen la ansiedad que suele acompañar a las primeras citas y favorecen conversaciones más sinceras y profundas.
Más allá de convertirse en una curiosidad internacional, los retiros organizados por los templos budistas representan una respuesta poco convencional a uno de los mayores desafíos que enfrenta Corea del Sur.
Aunque todavía es pronto para medir su impacto sobre la natalidad, el éxito de convocatoria demuestra que una parte importante de la juventud busca alternativas distintas a las aplicaciones de citas para construir relaciones duraderas.
AJA
