CORTE PENAL INTERNACIONAL

Donald Trump impulsa una campaña para aislar y debilitar a la Corte Penal Internacional: NYT

La ofensiva estadounidense podría debilitar la capacidad de la Corte Penal Internacional para investigar y perseguir delitos como genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad; para el gobierno de Trump estas facultades exceden las competencias del tribunal y representan una amenaza

El conflicto se intensificó después de que la Corte Penal Internacional iniciara investigaciones sobre presuntos crímenes de guerra
Donald Trump acompañado del secretario de Estado, Marco Rubio.El conflicto se intensificó después de que la Corte Penal Internacional iniciara investigaciones sobre presuntos crímenes de guerraCréditos: EFE
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La Casa Blanca elevó el tono de su confrontación con la Corte Penal Internacional al anunciar una estrategia coordinada para reducir la influencia del tribunal con sede en La Haya.

La administración del presidente Donald Trump puso en marcha una nueva estrategia para aislar y debilitar a la Corte Penal Internacional (CPI), una campaña diplomática que contempla presiones sobre países aliados, sanciones contra funcionarios del tribunal y restricciones migratorias. El objetivo, según el gobierno estadounidense, es impedir que la corte ejerza jurisdicción sobre ciudadanos de Estados Unidos y sus aliados, una política que ha despertado preocupación entre especialistas en derecho internacional y gobiernos europeos.

De acuerdo con información publicada por The New York Times, el secretario de Estado, Marco Rubio, presentó un plan para enfrentar lo que calificó como una "amenaza a la soberanía estadounidense", argumentando que la CPI carece de autoridad para investigar o procesar a ciudadanos de Estados Unidos, país que nunca ha ratificado el Estatuto de Roma, tratado que dio origen al organismo judicial internacional.

La nueva política busca limitar el margen de acción de la corte mediante acciones diplomáticas, económicas y migratorias dirigidas tanto contra funcionarios del tribunal como contra gobiernos que respalden su actuación.

EFE

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La estrategia de Trump para debilitar a la CPI

Entre las medidas anunciadas por el Departamento de Estado destaca una revisión más estricta de la cooperación y asistencia que Washington brinda a países aliados que continúen reconociendo la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.

La administración estadounidense también contempla ampliar las sanciones contra funcionarios de la CPI, incluyendo la revocación de visas, prohibiciones de ingreso a territorio estadounidense y restricciones financieras.

Estas acciones representan una escalada respecto a la postura que Estados Unidos ha mantenido durante décadas frente al tribunal internacional, al combinar herramientas diplomáticas con mecanismos de presión económica.

Presión sobre aliados y organismos internacionales

El plan también pretende persuadir a gobiernos aliados para que limiten su cooperación con la Corte Penal Internacional.

Funcionarios estadounidenses sostienen que permitir que la CPI procese a ciudadanos de países no miembros constituye un precedente que vulnera la soberanía nacional y el derecho internacional, una interpretación que ha sido cuestionada por numerosos expertos jurídicos.

Diversos analistas consideran que esta política podría generar fricciones con varios socios europeos, muchos de los cuales respaldan plenamente el funcionamiento del tribunal y consideran esencial su papel en la persecución de crímenes internacionales.

EFE

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¿Por qué Trump mantiene el enfrentamiento con la Corte Penal Internacional?

Contexto: La relación entre Washington y la CPI ha sido tensa desde la creación del tribunal en 2002. Estados Unidos nunca ratificó el Estatuto de Roma y, por tanto, no reconoce formalmente la jurisdicción de la corte sobre sus ciudadanos.

Sin embargo, el conflicto se intensificó después de que la Corte Penal Internacional iniciara investigaciones sobre presuntos crímenes de guerra cometidos durante el conflicto en Afganistán y, posteriormente, emitiera órdenes de arresto contra altos dirigentes israelíes, entre ellos el primer ministro Benjamin Netanyahu, decisiones que fueron rechazadas por la administración estadounidense.

Especialistas en derecho internacional advierten que las presiones diplomáticas podrían dificultar la cooperación entre los Estados miembros del Estatuto de Roma y generar nuevas tensiones entre Washington y sus aliados europeos, quienes históricamente han respaldado el sistema de justicia penal internacional.

Mientras la administración Trump sostiene que su estrategia busca proteger la soberanía nacional, organizaciones internacionales y expertos legales alertan que reducir el respaldo a la CPI podría afectar el funcionamiento de uno de los principales mecanismos internacionales para combatir la impunidad en los conflictos armados y las violaciones graves de los derechos humanos.

AJA