Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales de Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha emergido como la figura central en la administración de Venezuela. Operando desde Washington, Rubio ejerce un papel de "virrey de facto", supervisando de cerca las finanzas, la distribución de recursos naturales y la dirección estratégica del gobierno interino, en un modelo de gestión que no se veía desde la ocupación de Irak en 2003, según una publicación del The New York Times.
Aunque Rubio no reside en la capital venezolana, su control sobre las operaciones diarias es absoluto. La relación con Delcy Rodríguez, quien lidera el país de forma interina bajo el respaldo de la administración Trump, se gestiona principalmente a través de mensajes de WhatsApp. A través de este canal, el funcionario estadounidense no solo intercambia información diplomática, sino que interviene en decisiones clave de personal y aprueba borradores de comunicados oficiales antes de su publicación.
Este esquema de gobernanza ha permitido que Estados Unidos maneje los hilos de la política exterior venezolana. Un ejemplo notable ocurrió cuando el ministro de Asuntos Exteriores, Yvan Gil, se vio obligado a borrar una publicación en redes sociales tras una advertencia de la administración Trump, evidenciando que Venezuela ya no establece su propia política internacional de forma autónoma.
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Petróleo y finanzas: El control económico bajo la era Trump
Contexto: La piedra angular de la estrategia estadounidense es asegurar el petróleo venezolano para sus propios intereses. Marco Rubio ha eclipsado a otros departamentos del gabinete al gestionar la apertura de la industria energética a la inversión extranjera, priorizando a las corporaciones estadounidenses sobre las europeas que ya operaban en el país.
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De acuerdo al NYT, el equipo de Rubio es responsable de:
- Redactar las licencias que otorgan exenciones de sanciones a empresas seleccionadas.
- Supervisar que Venezuela se abstenga de realizar negocios con adversarios de EU, como Rusia.
- Coordinar la venta de crudo a través de compañías comerciales específicas designadas por Washington.
Seguridad y justicia: Cooperación militar y extradiciones clave
Bajo la tutela de Rubio, la colaboración en materia de seguridad ha alcanzado niveles históricos. En una operación conjunta sin precedentes, fuerzas estadounidenses utilizaron inteligencia venezolana para abatir a Niño Guerrero, líder de la banda criminal Tren de Aragua.
Asimismo, la administración interina de Rodríguez ha cedido ante la presión de Washington para entregar a figuras vinculadas al antiguo régimen. En febrero, se concretó la detención y posterior extradición a Estados Unidos de Alex Saab, el multimillonario socio de Maduro, para fortalecer procesos legales en el Departamento de Justicia.
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Hacia una transición incierta: El plan de tres fases de Rubio
El secretario de Estado ha delineado una hoja de ruta dividida en tres etapas: recuperar la economía, estabilizar la nación y realizar la transición a la democracia. Sin embargo, el camino hacia elecciones libres sigue siendo ambiguo. Aunque Rubio fue inicialmente un aliado de la opositora María Corina Machado, recientemente se ha distanciado de ella, prefiriendo mantener el control operativo con Rodríguez para evitar disturbios adicionales.
Por el momento, el calendario electoral de Venezuela no se decide en Caracas, sino que depende de las directrices emitidas desde Washington por Rubio. A pesar de los desafíos, como los recientes terremotos que han afectado la infraestructura del país, la administración estadounidense mantiene su postura de "gobernar el país" hasta que se considere que existe un entorno seguro para una transferencia de poder.
AJA
