El Mundial 2026, que originalmente nació como un proyecto de cooperación entre Estados Unidos, México y Canadá, ha evolucionado hacia un torneo cada vez más marcado por la influencia política en Estados Unidos, particularmente en torno a la figura del presidente estadounidense Donald Trump, según un análisis publicado por POLITICO.
De acuerdo con el reporte, el proceso que llevó a la adjudicación del torneo a la candidatura norteamericana, el “United Bid”, ganador en 2018, estuvo acompañado desde sus primeras etapas por maniobras diplomáticas y políticas impulsadas desde Washington.
Durante su primer mandato, Trump habría designado a su yerno Jared Kushner como enlace clave del proceso, además de enviar cartas a la FIFA para garantizar facilidades de viaje y ejercer presión indirecta sobre otros países mediante canales diplomáticos y redes sociales.
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Tras la obtención de la sede, el entonces presidente comenzó a atribuirse públicamente el éxito de la candidatura, describiéndolo como resultado de una intervención directa y personal. Con su regreso a la Casa Blanca tras las elecciones de 2024, la relación entre el gobierno estadounidense y la FIFA se habría estrechado aún más.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha convertido en una figura recurrente en el entorno político de Trump, participando en eventos en Mar-a-Lago y ocupando espacios destacados en ceremonias oficiales. Esta cercanía ha alimentado percepciones de una relación especialmente estrecha entre ambos.
Centralización del Mundial 2026 y control institucional
Según POLITICO, la administración Trump ha impulsado una serie de medidas que refuerzan su influencia en la organización del torneo:
- Creación de una Fuerza de Tarea en la Casa Blanca para centralizar decisiones sobre seguridad e infraestructura.
- Asignación de aproximadamente 625 millones de dólares en fondos federales a ciudades anfitrionas a través de FEMA.
- Reconfiguración de equipos de cabildeo de los comités organizadores locales hacia firmas con vínculos republicanos.
- Incorporación de elementos simbólicos que refuerzan la visibilidad política del mandatario en eventos vinculados al torneo.
El artículo señala que este proceso representa un cambio respecto al modelo original de cooperación trilateral, ya que la gestión del Mundial se ha concentrado progresivamente en Estados Unidos, reduciendo la coordinación con México y Canadá.
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Un Mundial cada vez más político
Para analistas citados por POLITICO, el Mundial 2026 ha evolucionado hacia lo que algunos describen como el “Mundial de Trump”, reflejando el grado de personalización política del evento. La presencia constante del presidente en actos relacionados con la Copa del Mundo y su cercanía pública con Infantino refuerzan esta percepción.
Sin embargo, el informe también destaca tensiones persistentes, como restricciones de visados, preocupaciones logísticas y críticas por la creciente politización de un evento que, en teoría, debería mantenerse al margen de disputas gubernamentales.
Pese a ello, Gianni Infantino ha defendido la relación con la administración estadounidense, asegurando que sin el compromiso directo de Trump habría sido difícil garantizar la realización del torneo en Estados Unidos.
En conjunto, el análisis concluye que el Mundial 2026 ya no puede entenderse únicamente como un evento deportivo global, sino como un escenario donde convergen intereses políticos, diplomáticos y de proyección internacional para Estados Unidos y la FIFA.
JL
