El Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció un cese al fuego unilateral entre el 30 de mayo y el 2 de junio durante las elecciones presidenciales en Colombia, con el fin de garantizar “el libre derecho al voto y la no interferencia en el proceso electoral”, informó el grupo armado en un comunicado.
El anuncio ocurre en uno de los momentos más tensos de la relación entre el ELN y el gobierno de Gustavo Petro, luego del estancamiento de los diálogos de paz en el marco de la política de “Paz Total”.
Mientras avanzaban las conversaciones, regiones como Arauca, Catatumbo y Chocó continuaron registrando enfrentamientos, asesinatos y desplazamientos forzados, lo que provocó un fuerte desgaste del proceso de paz y un aumento a las críticas dentro de Colombia contra cualquier posibilidad de diálogo con la guerrilla.
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En ese contexto, el ELN intenta enviar una señal de que todavía puede actuar como un actor político con capacidad de interlocución y no únicamente como una estructura criminal ligada al narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal.
En términos estratégicos, la tregua funciona como un intento de mantener abierta la puerta a futuras negociaciones con el Estado colombiano.
Contexto de violencia y desgaste del proceso de paz
La tregua también busca reducir presión en medio de la violencia electoral
La campaña presidencial ha estado marcada por amenazas, asesinatos y ataques contra dirigentes políticos y colaboradores de campañas en distintas regiones del país, como el atentado contra Miguel Uribe Turbay, senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, quien murió meses después de un ataque perpetrado por una disidencia de las FARC.
En paralelo, organismos como Naciones Unidas y la Defensoría del Pueblo han alertado sobre masacres y hechos violentos en regiones donde el ELN mantiene presencia activa, como el Catatumbo.
Con la tregua, la guerrilla busca evitar quedar directamente asociada a posibles ataques durante las elecciones presidenciales, un escenario que podría aumentar aún más el rechazo nacional e internacional hacia la organización.
Mostrar control interno y capacidad de mando
Otro factor clave detrás de la decisión es la necesidad del ELN de demostrar control sobre sus estructuras internas.
La organización opera mediante frentes regionales con alta autonomía, lo que históricamente ha dificultado el cumplimiento uniforme de órdenes de alto el fuego.
Al ordenar una suspensión coordinada de operaciones ofensivas a nivel nacional, la dirigencia busca enviar una señal de cohesión interna y capacidad de mando, tanto al gobierno colombiano como a actores internacionales que siguen el conflicto.
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Una tregua sin avances reales en la paz
Aunque el cese al fuego reduce el riesgo inmediato de ataques durante las elecciones, no implica una reactivación de los diálogos de paz ni un cambio sustancial en la relación con el Estado.
Las diferencias entre el gobierno y el ELN siguen manteniéndose, especialmente en torno al control territorial, las economías ilegales y el cumplimiento de acuerdos previos.
La primera vuelta presidencial en Colombia se celebrará el 31 de mayo y, si ningún candidato obtiene mayoría absoluta, habrá una segunda vuelta el 21 de junio.
