Un hombre en Oslo marcó un nuevo capítulo en la investigación del VIH tras un tratamiento que cambió el curso de su vida. A los 63 años, recibió un trasplante de células madre como parte de la atención a un cáncer de la sangre. A partir de ese procedimiento, el virus dejó de ser detectable en su organismo.
El caso se publicó en abril de 2026 en la revista Nature Microbiology, con participación del Hospital Universitario de Oslo y del instituto IrsiCaixa en Barcelona. La investigación documenta el proceso clínico y el seguimiento del paciente durante varios años, con resultados sostenidos tras la suspensión del tratamiento antirretroviral.
El paciente vivió con VIH desde los 44 años. En 2020, los médicos indicaron un trasplante para tratar un síndrome mielodiplásico. El equipo buscó un donante con una mutación genética conocida como CCR5-delta32, que limita la entrada del virus en las células del sistema inmune.
Te podría interesar
El donante resultó ser su propio hermano, quien portaba la mutación. Tras el procedimiento y bajo control médico, el paciente dejó la terapia antirretroviral dos años después. Cuatro años más tarde, los análisis no detectan presencia del virus en su cuerpo.
Una historia que abre caminos
Este caso se suma a otros registrados desde 2009, cuando un paciente en Berlín logró resultados similares tras un tratamiento comparable. Con el paciente de Oslo, el número de personas en remisión del VIH mediante esta vía asciende a diez a nivel mundial.
Te podría interesar
Los registros permiten a la comunidad científica comparar procesos, identificar patrones y estudiar los factores que intervienen en la desaparición del virus. Cada caso aporta información sobre la interacción entre el sistema inmune y el VIH en contextos clínicos específicos.
El procedimiento se aplica en pacientes con enfermedades hematológicas que requieren trasplante de médula ósea. En estos casos, el tratamiento no solo busca atender el cáncer, sino que también puede influir en la evolución del VIH bajo ciertas condiciones.
El trasplante implica reemplazar las células del sistema inmune por otras nuevas. Si estas células contienen la mutación CCR5-delta32, el virus encuentra barreras para ingresar y multiplicarse en el organismo.
El papel de la mutación genética
La mutación CCR5-delta32 modifica una proteína que el VIH utiliza como puerta de entrada a las células. Cuando esta puerta cambia, el virus pierde capacidad de infección. Este rasgo genético aparece en una proporción reducida de la población.
En varios de los casos documentados, los donantes contaban con dos copias de esta mutación. Bajo esa condición, los resultados muestran ausencia del virus tras retirar la medicación. Sin embargo, algunos pacientes alcanzan remisión sin este factor, lo que amplía las líneas de estudio.
Investigadores también observan la acción de otras células del sistema inmune, como las llamadas células asesinas naturales. Estas participan en la eliminación de células infectadas y pueden influir en el control del virus.
El seguimiento de estos pacientes permite observar cómo distintos mecanismos actúan de forma conjunta. La evidencia impulsa nuevas preguntas sobre cómo replicar estos efectos sin recurrir a procedimientos complejos.
TAMBIÉN LEE: "Círculo de cuidado": la app y el ejército rural que vencen al VIH
TAMBIÉN LEE: "El VIH me dio una razón para existir": 40 años de resiliencia
Nuevas rutas en la investigación
El trasplante de células madre no se considera un tratamiento general para personas con VIH. Su uso se limita a casos donde existe una enfermedad adicional que requiere este tipo de intervención. Aun así, los resultados orientan el desarrollo de alternativas.
Equipos científicos trabajan en terapias celulares que modifican las defensas del propio paciente. Entre ellas, la tecnología CAR-T busca entrenar células inmunitarias para reconocer y eliminar células infectadas por el virus.
Otras investigaciones exploran la edición genética del receptor CCR5. El objetivo consiste en reproducir la mutación de forma controlada para bloquear la entrada del VIH en las células sin necesidad de un trasplante.
Cada avance se construye a partir de historias concretas como la del paciente de Oslo. En el seguimiento clínico y en los laboratorios, estos casos ofrecen pistas que acercan nuevas posibilidades para millones de personas que viven con el virus en el mundo.
VGB
