El síndrome del impostor afecta a mujeres en distintos ámbitos profesionales en América Latina. Una investigación encabezada por Alma Gabriela Martínez Moreno, de la Universidad de Guadalajara, registra que 75% de las participantes experimenta este fenómeno. El estudio incluye a 430 mujeres de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú. Las conclusiones describen una dificultad persistente para reconocer los logros personales pese a contar con evidencia de desempeño.
El análisis define este fenómeno como un conflicto interno que acompaña incluso a trayectorias consolidadas. “El síndrome del impostor... es un patrón psicológico en el que las personas dudan de sus logros y temen ser expuestas como un fraude, a pesar de tener evidencia de su competencia”, señala la investigación. Esta percepción aparece en contextos laborales, académicos y de liderazgo.
La investigación identifica que muchas mujeres atribuyen sus resultados a factores externos. “Se caracteriza por la incapacidad de internalizar el éxito, atribuyéndolo a la suerte o a factores externos en lugar de a sus propias habilidades”, explica el documento. Este mecanismo limita el reconocimiento personal y condiciona la forma en que se interpreta el desempeño profesional.
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Factores que influyen en el fenómeno
El estudio encuentra relación entre el síndrome del impostor y ciertas condiciones de vida. La autora indica que el ejercicio de roles múltiples influye en esta percepción. “Dos modelos multivariados evidenciaron que ser investigadora o tener un puesto directivo y tener hijos, son predictores para el síndrome del impostor”, expone Martínez Moreno. La combinación de responsabilidades incide en la manera en que se valora el éxito.
La investigación también describe cómo se expresa este fenómeno en la vida cotidiana. Algunas mujeres adoptan estándares elevados y evalúan cada resultado en términos absolutos. “Manifiesta una mentalidad de ‘todo o nada’ que clasifica a cada uno de sus resultados como un completo éxito o un completo fracaso”, detalla el estudio. Este patrón genera presión constante en el entorno laboral.
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Otro perfil identificado corresponde a quienes asumen múltiples tareas para validar su desempeño. “Tratan de abarcar tanto trabajo o actividades como sea posible... y dejan de lado otras actividades sociales por el trabajo”, señala el documento. Este comportamiento refleja una búsqueda continua de legitimidad profesional.
Impacto en salud y vida diaria
El síndrome del impostor también se vincula con efectos en la salud emocional y física. El estudio reporta niveles de ansiedad en 70% de las participantes y problemas de sueño en 50%. Estos datos muestran una relación directa entre la percepción de insuficiencia y el bienestar cotidiano.
Las investigadoras describen cómo se manifiesta esta condición en la experiencia personal. “Las participantes manifiestan desconfianza en sus habilidades, estiman de forma poco realista sus competencias, no advierten sus éxitos y posiblemente tienen baja autoestima”, indica el informe. Esta situación impacta la calidad de vida y el desempeño diario.
En países como México y Chile, la prevalencia alcanza niveles más altos dentro de la muestra analizada. Estos datos amplían el alcance del fenómeno en la región y muestran la necesidad de visibilizarlo en distintos espacios profesionales. El estudio plantea que la conversación pública sobre este tema contribuye a su comprensión.
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Rutas para reconocer el propio éxito
La investigación propone estrategias para modificar esta percepción. El documento señala que el síndrome del impostor puede cambiar con herramientas adecuadas. “Superar el síndrome del impostor requiere un enfoque multifacético que incluya la autoaceptación, la reestructuración cognitiva, el apoyo social y, en muchos casos, la ayuda profesional”, indica el análisis.
El proceso implica identificar pensamientos que minimizan los logros y sustituirlos por evaluaciones basadas en evidencia. También plantea la importancia de redes de apoyo que permitan compartir experiencias similares. Estas acciones buscan fortalecer la confianza personal en entornos laborales y académicos.
El estudio concluye que reconocer el propio desempeño forma parte del desarrollo profesional. “Al adoptar estas estrategias, las personas pueden aprender a reconocer y valorar sus logros... y construir una confianza más sólida en sí mismas”, señala el documento. La investigación ubica este proceso como un paso clave para mejorar el bienestar y la percepción del éxito.
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