Un jurado federal en Estados Unidos concluyó que Live Nation y su subsidiaria Ticketmaster operan como un monopolio en el mercado de venta de entradas para eventos en vivo.
El veredicto fue emitido este miércoles tras un juicio que se extendió durante aproximadamente cinco semanas en Nueva York, donde se analizaron prácticas comerciales y su impacto en la competencia.
La resolución llega incluso después de que, a mitad del proceso judicial, el Departamento de Justicia de Estados Unidos alcanzara un acuerdo preliminar con Live Nation.
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Sin embargo, el caso continuó debido a la participación de decenas de fiscalías estatales que mantuvieron las acusaciones, lo que permitió que el juicio avanzara hasta su desenlace.
Demanda antimonopolio y alcance del caso
El origen del proceso se remonta a 2024, cuando el Departamento de Justicia y alrededor de 40 fiscalías estatales interpusieron una demanda civil en Nueva York por presuntas prácticas monopólicas y conductas que limitaban la competencia en el mercado.
Las autoridades buscaban una separación entre las empresas, al considerar que su dominio afectaba tanto a consumidores como a artistas y promotores.
Durante el juicio, salieron a la luz mensajes internos de directivos que se presentaron como evidencia ante el jurado. En esos intercambios, un ejecutivo se refirió a los precios de los boletos como elevados y utilizó expresiones ofensivas hacia los clientes, además de presumir ingresos obtenidos por la venta.
En mensajes internos presentados en el juicio, un ejecutivo afirmó que algunos clientes eran “tan estúpidos” y que la empresa los estaba “robando a manos llenas”.
Estos mensajes formaron parte de los elementos que evaluó el jurado antes de emitir el fallo. El directivo involucrado reconoció posteriormente que el contenido resultó inapropiado y ofreció una disculpa por las declaraciones.
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Durante el litigio, 34 fiscalías —incluyendo las de Nueva York, California y Texas— continuaron con el caso, argumentando que las compañías eran responsables del aumento en los precios de los eventos en vivo.
Como parte del proceso, autoridades expusieron prácticas relacionadas con la operación del mercado de boletos. Entre los señalamientos se incluyó la imposición de condiciones a recintos y promotores, así como restricciones para trabajar con plataformas competidoras.
Documentos presentados en el caso indicaron el alcance de la empresa dentro del sector. La compañía concentra una parte significativa de la venta de entradas en grandes recintos y mantiene presencia en la promoción de conciertos y la gestión de artistas.
Acuerdos, sanciones y posibles cambios
El acuerdo alcanzado entre el DOJ y Live Nation, al que se sumaron algunas fiscalías, establece que Ticketmaster deberá pagar 280 millones de dólares, además de realizar desinversiones en anfiteatros.
El acuerdo también contempla ajustes en las condiciones de venta de boletos, como límites a ciertas comisiones y modificaciones en contratos exclusivos con recintos. Estas medidas buscan abrir el mercado a más participantes, aunque no establecen la separación de las empresas.
También se contempla la modificación de contratos exclusivos de venta de entradas y la limitación de comisiones a un máximo del 15 %. No obstante, este acuerdo aún requiere la aprobación de un juez.
El magistrado Arun Subramanian, quien presidió el juicio y previamente cuestionó dicho acuerdo, será el encargado de determinar las sanciones definitivas, que podrían incluir multas adicionales, compensaciones económicas y cambios estructurales en el modelo de negocio.
Reacciones y dimensión del dominio empresarial
Las reacciones al fallo no se hicieron esperar. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, calificó la decisión como una “victoria histórica” para proteger a los consumidores de prácticas monopólicas.
Por su parte, el fiscal de California, Rob Bonta, respaldó el fallo y lo describió como un triunfo contundente para artistas, fanáticos y espacios culturales.
En defensa, Live Nation sostuvo que ser la mayor empresa del sector no constituye una ilegalidad, argumentando que su tamaño y éxito no implican prácticas indebidas.
Según la demanda, la compañía controla al menos el 80 % del mercado de venta de boletos en grandes recintos, gestiona a más de 400 artistas y domina más del 60 % de las promociones de conciertos en Estados Unidos, además de poseer o controlar una proporción similar de grandes anfiteatros.
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El fallo representa un precedente relevante en la regulación del sector del entretenimiento en vivo y podría redefinir las reglas del mercado en los próximos años.
LSHV
