La expiración del tratado Nuevo START coloca a Estados Unidos y Rusia fuera de cualquier marco legal que limite sus arsenales nucleares estratégicos. El vencimiento del acuerdo marca la primera vez, en casi cuatro décadas, que ambas potencias operan sin topes formales sobre el número de ojivas y sistemas de lanzamiento.
La ausencia de reglas ocurre en un contexto de tensiones geopolíticas y modernización militar. Sin restricciones vigentes, los dos países recuperan la capacidad de modificar la carga nuclear de sus misiles de largo alcance y ajustar sus fuerzas estratégicas sin supervisión internacional.
De acuerdo con información del medio estadounidense Politico, la administración de Donald Trump decidió no responder a las propuestas del Kremlin para extender el pacto. La estrategia del gobierno estadounidense apostó por permitir la caducidad del tratado bajo el argumento de negociar un acuerdo distinto en el futuro.
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El fin del acuerdo elimina también los mecanismos de intercambio de información y supervisión directa. Con ello, desaparecen las herramientas que durante años ofrecieron visibilidad sobre las capacidades nucleares de ambas potencias y redujeron la incertidumbre estratégica.
Qué regulaba el tratado Nuevo START
El tratado Nuevo START entró en vigor en 2011 tras la ratificación de Estados Unidos y Rusia. El acuerdo fijó límites máximos de 1,550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas para cada país y estableció un tope de 700 misiles y bombarderos operativos.
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Además, el pacto permitió hasta 18 inspecciones presenciales anuales en instalaciones militares. Estos procedimientos incluyeron visitas a sitios con armas desplegadas y no desplegadas, así como el uso de monitoreo técnico y satelital.
El acuerdo también contempló un límite total de 800 lanzadores, al sumar los sistemas operativos y los que permanecían fuera de servicio. Las partes contaron con un periodo de varios años para ajustar sus arsenales a los parámetros acordados.
Nuevo START no incluyó armas nucleares tácticas ni ciertos desarrollos tecnológicos recientes. Sistemas como drones submarinos y armas hipersónicas quedaron fuera del alcance del tratado desde su firma.
Decisiones políticas y suspensión operativa
Según Politico, Rusia suspendió las inspecciones presenciales en 2023, aunque señaló que respetaría los límites numéricos establecidos. Las propuestas posteriores de Moscú para extender el acuerdo eliminaron los mecanismos de verificación técnica.
Desde Washington, la administración Trump sostuvo que el tratado resultaba insuficiente al no incorporar a China ni cubrir tecnologías emergentes. Bajo esa postura, el gobierno estadounidense dejó avanzar el vencimiento del acuerdo sin un instrumento sustituto.
La falta de un tratado vigente rompe una secuencia de acuerdos bilaterales que comenzó al final de la Guerra Fría. Durante décadas, estos pactos definieron reglas para reducir arsenales y evitar incrementos abruptos en el poder nuclear estratégico.
Con la expiración formal, ambas potencias recuperan margen legal para redefinir la composición y el despliegue de sus fuerzas nucleares sin obligaciones multilaterales.
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Impacto global del vacío nuclear
El fin del control bilateral tiene efectos más allá de Washington y Moscú. Politico reporta que China aceleró la expansión de su arsenal estratégico durante los últimos años, en un entorno sin límites claros entre las principales potencias nucleares.
El nuevo escenario también influye en Europa. Gobiernos como los de Alemania y Suecia iniciaron debates internos sobre esquemas de disuasión nuclear compartida y cooperación con Francia y el Reino Unido, las únicas potencias nucleares del continente.
Estos planteamientos no formaban parte del debate europeo reciente. La falta de un marco de control entre Estados Unidos y Rusia reconfigura las percepciones de seguridad y abre discusiones sobre capacidades estratégicas propias.
Con la desaparición del tratado Nuevo START, el sistema internacional entra en una etapa sin reglas comunes para el control de armas estratégicas. El escenario deja a las principales potencias nucleares con libertad operativa y sin mecanismos formales de verificación mutua.
VGB
