El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a amenazar con un ataque a Irán si la República Islámica no accede a cerrar un acuerdo nuclear que le impida desarrollar armamento atómico.
El republicano dio estas declaraciones en su residencia privada de Mar-a-Lago (Florida) al ser cuestionado por la prensa sobre las palabras del líder supremo iraní, Alí Jameneí, quien advirtió que un ataque estadounidense desencadenaría una guerra regional.
"Tenemos los barcos más grandes y poderosos del mundo allí, muy cerca, en un par de días, y con suerte llegaremos a un acuerdo. Si no llegamos a un acuerdo, entonces descubriremos si tenía razón o no", declaró a Trump.
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Estados Unidos e Irán mantuvieron el año pasado negociaciones para un acuerdo, pero se rompieron cuando Trump ordenó en junio el bombardeo de tres instalaciones nucleares iraníes.
La tensión entre ambos países volvió a elevarse en enero por la represión del Gobierno iraní contra las protestas desatadas en varios puntos del país, donde han muertos miles de manifestantes, según grupos de derechos humanos.
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Trump instó semanas atrás a los manifestantes a continuar con las protestas y aseguró que la ayuda estadounidense estaba "en camino".
Estados Unidos ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y tres destructores de misiles guiados, acompañados de miles de soldados adicionales, cerca de las aguas iraníes en el golfo Pérsico.
Trump acorrala a Irán: guerra o negociación
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno intensificó la presión sobre Irán con un despliegue militar superior al utilizado en Venezuela, mientras insistió en que Teherán aún puede optar por una negociación. Desde el Despacho Oval, el mandatario presentó la estrategia como una combinación de advertencia armada y apertura diplomática.
Trump sostuvo que la presencia naval busca forzar una decisión del liderazgo iraní. Señaló que Washington mantiene como objetivo impedir que Irán desarrolle un arma nuclear y frenar la violencia interna contra la población civil. El presidente evitó anunciar plazos, condiciones formales o contactos directos recientes con autoridades iraníes.
Las declaraciones marcaron una continuidad en el tono empleado durante los últimos días, pero con énfasis en el tamaño del despliegue. Trump destacó que la flota enviada a la región supera a la utilizada durante la operación militar en Venezuela, referencia que utilizó para subrayar la capacidad operativa de las fuerzas estadounidenses.
El mandatario también afirmó que, pese a la presión, el gobierno iraní busca una salida negociada. Presentó el escenario como una decisión abierta para Teherán, entre aceptar un acuerdo con Washington o enfrentar una presencia militar creciente en su entorno regional.
Una flota mayor como herramienta de presión
Trump indicó que el despliegue naval incluye al portaaviones USS Abraham Lincoln, acompañado por buques de escolta y aeronaves de combate. Según el presidente, la misión permanece activa como elemento de disuasión y como respaldo a la posición diplomática de Estados Unidos frente a Irán.
El 28 de enero, Trump afirmó que las fuerzas en la región cuentan con capacidad para actuar con rapidez si no se producen avances. En ese contexto, recordó la ofensiva militar de junio de 2025 contra instalaciones nucleares iraníes y advirtió que una nueva acción superaría ese precedente.
La Casa Blanca no informó sobre una fecha límite para la negociación ni sobre un cambio inmediato en la postura militar. Funcionarios estadounidenses señalaron que la flota permanecerá en la región mientras continúan las evaluaciones estratégicas y diplomáticas.
La referencia constante a Venezuela funcionó como un parámetro para comunicar el alcance del despliegue. En ese caso, la presión naval antecedió a una intervención directa, aunque Trump no anunció una acción similar para Irán.
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Crisis interna en Irán como telón de fondo
La escalada externa ocurre en medio de una crisis interna prolongada en Irán. Desde el 28 de diciembre de 2025, protestas se extendieron por más de 180 ciudades, impulsadas por el aumento de precios, la depreciación del rial y la escasez de servicios básicos como agua y energía.
Organizaciones independientes reportan miles de muertes durante la represión de las manifestaciones. HRANA calcula cerca de 6,000 fallecidos, mientras organismos internacionales advierten que la cifra podría aumentar. El gobierno iraní reconoce un número menor de víctimas.
A la par, las autoridades iraníes aplicaron restricciones al acceso a internet y suspendieron vuelos internacionales hacia ciudades clave. Estas medidas limitaron el flujo de información y aumentaron el aislamiento del país.
Trump vinculó su estrategia de presión con este contexto interno, al señalar que las decisiones de Teherán se toman bajo un escenario de tensión social y económica. No detalló mecanismos específicos para influir directamente en esa situación.
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Teherán responde: diálogo sin amenazas
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abas Araghchí, declaró que su país acepta un proceso diplomático que considere lógico y justo, pero rechazó negociaciones basadas en amenazas militares. Afirmó que los sistemas de misiles y las capacidades defensivas de Irán quedan fuera de cualquier discusión.
Araghchí sostuvo que Irán se prepara tanto para el diálogo como para un posible enfrentamiento. Indicó que las fuerzas armadas fortalecieron su capacidad desde junio de 2025 y advirtió que cualquier base extranjera utilizada para un ataque se considerará un objetivo militar.
La respuesta iraní mantiene abierta la vía diplomática, aunque con condiciones claras. Mientras tanto, el intercambio de advertencias y mensajes de apertura mantiene la relación entre Washington y Teherán en un punto de alta tensión, con la presión militar y la negociación avanzando en paralelo.
VGB
