La actividad solar registró un repunte a inicios de febrero de 2026, lo que llevó a la NASA y a la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) a emitir alertas de vigilancia por posibles efectos en la Tierra. El seguimiento se centra en una llamarada solar de alta intensidad emitida desde una región activa del Sol.
El evento principal ocurrió el 1 de febrero, cuando se registró una llamarada clasificada como X8.1, una de las más intensas del actual ciclo solar 25. La explosión liberó radiación y material solar que activó protocolos de monitoreo por su posible interacción con el entorno terrestre.
De acuerdo con agencias espaciales, la llamarada se originó en una región activa que mantuvo un comportamiento continuo durante varios días. La observación de esta zona se mantuvo de forma permanente ante la posibilidad de nuevas emisiones.
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Los reportes oficiales indican que la vigilancia se enfoca en los efectos indirectos del evento solar, más que en un impacto frontal del material expulsado.
Región solar bajo monitoreo
La fuente de la actividad se localiza en la región activa AR4366, una mancha solar que presenta una estructura magnética compleja. Los registros muestran que esta zona emitió múltiples llamaradas en un periodo de 24 horas, incluidas varias de clase X.
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La escala de medición solar clasifica las llamaradas X como las de mayor intensidad. La repetición de estos eventos en una misma región mantiene la atención de los centros de observación solar.
Durante su tránsito frente a la Tierra, la región AR4366 permanece orientada hacia el planeta, lo que permite una evaluación constante de su evolución y de los riesgos asociados a nuevas emisiones.
Los científicos continúan el análisis del comportamiento magnético de la mancha para actualizar los pronósticos de corto plazo.
Impacto previsto para el 5 de febrero
Modelos desarrollados por la NASA y la NOAA indican que parte del material expulsado alcanzará las cercanías de la Tierra el jueves 5 de febrero, alrededor de las 23:00 horas UTC. La proyección señala una interacción parcial con la magnetosfera terrestre.
El escenario previsto corresponde a una tormenta geomagnética menor, clasificada como G1. En este nivel, el índice Kp podría ubicarse entre 3 y 4, de acuerdo con las escalas internacionales de actividad geomagnética.
Las agencias espaciales describen este evento como un contacto lateral del flujo solar con el campo magnético terrestre, sin previsión de afectaciones generalizadas.
El pronóstico se mantiene sujeto a cambios en función de la evolución de la región solar activa.
Efectos tecnológicos observados
Las emisiones solares previas ya provocaron interrupciones en las comunicaciones de alta frecuencia. La NOAA reportó apagones de radio clasificados como R3, que afectaron operaciones de aviación y navegación marítima en zonas del Pacífico.
Las señales de GPS y algunos sistemas satelitales presentaron interferencias temporales durante los episodios de radiación solar. Estos efectos se concentraron en regiones expuestas directamente a la radiación emitida.
Los operadores de infraestructura espacial y de telecomunicaciones aplicaron protocolos de seguimiento ante posibles variaciones en la intensidad del fenómeno.
Las agencias señalaron que este tipo de eventos forma parte del comportamiento normal del ciclo solar.
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Vigilancia científica y escenarios de riesgo
Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México señalaron que las tormentas solares permiten evaluar la exposición de la infraestructura tecnológica moderna. Los especialistas utilizan el término “matatecnologías” para describir el impacto potencial de eventos solares extremos.
En escenarios de mayor intensidad, una tormenta solar comparable con el Evento Carrington de 1859 podría afectar redes eléctricas, sistemas de comunicación y almacenamiento digital a escala global.
Para el evento previsto este 5 de febrero, los modelos no indican un escenario de esa magnitud. No obstante, los centros de observación mantienen el monitoreo constante de la región AR4366.
La NASA emplea modelos de simulación como ENLIL para estimar trayectorias de eyecciones de masa coronal y emitir alertas con antelación. Las autoridades recomiendan seguir los reportes oficiales ante posibles actualizaciones del pronóstico.
VGB
