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Cáncer: el avance científico que protege el corazón de los pacientes

Un estudio identifica cómo evitar la miocarditis asociada a inmunoterapia contra el cáncer; el bloqueo selectivo de una vía inflamatoria protege el corazón sin frenar el efecto antitumoral

Cáncer: el avance científico que protege el corazón de los pacientes
Cáncer: el avance científico que protege el corazón de los pacientesCréditos: Imagen creada con IA | Ilustrativa
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Durante años, personas con cáncer enfrentaron no solo la enfermedad, también los efectos que acompañan a los tratamientos más potentes. La inmunoterapia cambió el panorama al permitir que el sistema inmune ataque a los tumores con mayor precisión. Sin embargo, en algunos casos, esa activación también dirigió su fuerza hacia el corazón. Ahora, un equipo científico presenta datos que abren una ruta para reducir ese riesgo sin frenar la lucha contra el cáncer.

Los llamados inhibidores de puntos de control inmunitario, como Keytruda y Opdivo, bloquean señales que los tumores utilizan para evadir a las defensas del cuerpo. Al retirar ese “freno”, las células T reconocen y destruyen células cancerosas. El impacto de este enfoque marcó un hito en la medicina y llevó al Premio Nobel en 2018 a James Allison y Tasuku Honjo. Desde entonces, estos fármacos forman parte de tratamientos en distintos tipos de cáncer.

El beneficio clínico se acompañó de un desafío. Cerca del 2% de los pacientes que reciben estos medicamentos desarrolla miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco. De ese grupo, alrededor de la mitad fallece por complicaciones asociadas, incluso cuando el tumor responde al tratamiento. Este escenario obligó a médicos y científicos a buscar alternativas que mantengan la eficacia sin exponer al corazón.

El 20 de febrero de 2026, el Journal of Experimental Medicine publicó un estudio del Cincinnati Children’s que propone una vía para separar el efecto antitumoral del daño cardíaco. El equipo, liderado por Kathrynne Warrick junto con Jeffery Molkentin y Chandrashekhar Pasare, analizó modelos experimentales que replican la miocarditis asociada a inmunoterapia. Los resultados identifican un mecanismo específico detrás de esta complicación.

La señal que activa el daño cardíaco

La investigación determinó que el problema no radica en un desgaste de las células T que combaten el cáncer. El tratamiento induce la aparición de nuevas células T autorreactivas que reconocen el tejido cardíaco como una amenaza. Estas células inician un ataque que desencadena inflamación y altera el ritmo del corazón.

El equipo identificó al factor de necrosis tumoral (TNF), producido por células T CD8, como pieza central de este proceso. Esta proteína envía señales a través del receptor codificado por el gen TNFR2. Esa interacción activa un ciclo inflamatorio en el músculo cardíaco que puede derivar en arritmias y otras complicaciones graves.

Con esta información, los investigadores evaluaron qué ocurre cuando bloquean de forma selectiva la señalización de TNF a través de TNFR2. En los modelos analizados, la intervención interrumpe el proceso inflamatorio en el corazón. Al mismo tiempo, las células inmunes mantienen su capacidad para atacar el tumor.

Los datos muestran que el bloqueo específico no reduce la eficacia de los inhibidores de puntos de control frente al cáncer. Este hallazgo plantea la posibilidad de administrar un tratamiento complementario que funcione como barrera protectora para el corazón. Así, la terapia oncológica conserva su objetivo principal sin sumar un riesgo adicional.

Próximos pasos hacia la aplicación clínica

El equipo científico señala que estos resultados requieren validación en estudios con personas. Los investigadores ahora trabajan en el desarrollo y evaluación de inhibidores de TNF dirigidos de manera precisa a TNFR2. También analizan la duración adecuada de una posible intervención y su perfil de seguridad.

El proyecto cuenta con la colaboración de especialistas en inmunobiología, biología cardiovascular molecular y edición genómica dentro de Cincinnati Children’s. La investigación recibe financiamiento de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y de la Asociación Americana del Corazón. Además, el grupo explora si estrategias similares pueden prevenir efectos adversos en otros órganos.

Si futuros ensayos confirman estos resultados, el bloqueo selectivo de TNF podría integrarse como medida preventiva en pacientes que reciben inmunoterapia. Esto permitiría sostener tratamientos que ya cambiaron el curso de múltiples tipos de cáncer. La meta consiste en que las personas enfrenten la enfermedad con más herramientas y con menor riesgo para su corazón.

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VGB