CUBA EN CRISIS

La Habana vieja se muere; Cuba ante el colapso del turismo extranjero

La caída de visitantes y la falta de combustible golpean a Cuba en 2026; apagones, vuelos suspendidos y hoteles vacíos agravan la crisis y encarecen la vida en La Habana

La Habana vieja se muere; Cuba ante el colapso del turismo extranjero
La Habana vieja se muere; Cuba ante el colapso del turismo extranjeroCréditos: Istockphoto | Ilustrativa
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La Habana Vieja se muere. Cuba enfrenta este 2026 un desplome del turismo extranjero que redefine su posición en el mapa del Caribe y tensiona su economía interna. Las cifras oficiales registran una baja sostenida de visitantes, mientras la infraestructura energética y el transporte operan con limitaciones. El resultado impacta en la conectividad aérea, el comercio cotidiano y el costo de vida en la capital.

En enero de 2026 la isla recibió 184,833 viajeros internacionales, dato que marca una caída de 5.9% frente al mismo mes del año previo. El registro representa el nivel más bajo en más de una década si se excluyen los años de pandemia. Durante 2025 el país captó 1.8 millones de turistas, lejos de la meta gubernamental de 2.6 millones y del récord de 4.7 millones alcanzado en 2018.

El retroceso afecta a mercados clave. Las visitas de cubanos residentes en el exterior disminuyeron 40.2%, mientras el flujo de viajeros desde Estados Unidos se redujo a la mitad. Aunque Canadá y Rusia mostraron variaciones al alza en algunos periodos, la reducción general limita la entrada de divisas y modifica la dinámica de servicios en destinos tradicionales.

Hoteles vacíos y baja ocupación

El sector hotelero opera con niveles de ocupación por debajo de 30%. Cadenas internacionales ajustan su presencia en la isla. El grupo NH anunció el cierre de sus establecimientos en Cuba y otras compañías compactan operaciones mediante clausuras temporales. La inversión acumulada en infraestructura turística contrasta con la baja demanda actual.

En La Habana Vieja, guías turísticos recorren calles con escaso tránsito de visitantes. Restaurantes y cafeterías abren con horarios reducidos ante la menor afluencia. Comerciantes reportan semanas con pocos clientes. La actividad económica en el casco histórico pierde dinamismo y transforma la rutina de trabajadores vinculados al turismo.

El encarecimiento de bienes básicos presiona a la población. Testimonios recogidos por medios internacionales señalan que el costo de vida en La Habana supera al de ciudades europeas como París en ciertos rubros. En el mercado informal el litro de gasolina alcanza precios de entre 8 y 10 dólares, cifra elevada frente a salarios locales.

Apagones y déficit energético

El sistema eléctrico registra brechas amplias entre demanda y capacidad de generación. Informes de la Unión Eléctrica indican que cortes programados dejaron sin suministro a cerca del 60% del territorio en jornadas recientes. Siete de 16 unidades termoeléctricas principales permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento pendiente.

La generación distribuida también enfrenta limitaciones por falta de combustible importado. El gobierno impulsa proyectos solares con respaldo de China para añadir hasta 2,000 megavatios, aunque la red depende aún de plantas térmicas. Los apagones inciden en la operación de hoteles, comercios y servicios básicos.

El transporte público reduce frecuencias por escasez de gasolina y diésel. Trabajadores del sector turístico describen trayectos prolongados para regresar a sus hogares tras la jornada laboral. La movilidad limitada incide en la permanencia de personal calificado y en la continuidad de negocios privados.

Vuelos suspendidos y rutas alteradas

La conectividad aérea enfrenta obstáculos por carencia de combustible Jet A1. Varias aerolíneas de Canadá y Rusia suspendieron rutas hacia la isla. Estimaciones del sector anticipan la cancelación de hasta 1,709 vuelos hacia abril de 2026 si persisten las restricciones de suministro.

Air Europa implementa escalas técnicas en Santo Domingo para repostar tras aterrizar en La Habana y antes de regresar a Europa. Otras compañías ofrecen a sus pasajeros cambios de destino hacia Cancún o Punta Cana. Estas decisiones modifican la competitividad regional de Cuba frente a otros polos turísticos del Caribe.

La reducción de vuelos incide en el envío de remesas físicas y medicinas. Tras el cierre de canales formales como Western Union en 2020, viajeros transportan efectivo e insumos en sus equipajes. La caída de visitas desde la diáspora limita ese flujo y afecta a familias que dependen de esos recursos.

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Impacto en la vida cotidiana

El entorno urbano refleja los efectos combinados de menor turismo y fallas energéticas. En barrios del centro histórico se acumulan residuos cuando el servicio de recolección reduce recorridos por falta de combustible. Negocios que operan con plantas eléctricas enfrentan dificultades para conseguir diésel.

Economistas como Pedro Monreal describen el escenario como un contexto adverso para la actividad turística, donde factores logísticos y energéticos condicionan la llegada de viajeros. La combinación de apagones, transporte limitado y menor conectividad aérea redefine la imagen internacional del destino.

Cuba encara así un periodo de ajuste en su principal industria de servicios. La evolución de la oferta energética, la disponibilidad de combustible y la recuperación de rutas aéreas marcarán el rumbo del turismo en los próximos meses. Mientras tanto, La Habana Vieja transita una etapa de menor actividad que transforma su paisaje económico y social.

VGB