El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insinuó este viernes que podría estar considerando una acción militar limitada contra Irán como una medida de presión para llegar a un acuerdo con Teherán para limitar su programa nuclear.
"Supongo que puedo decir que lo estoy considerando", respondió a preguntas de la prensa en la Casa Blanca sobre un posible ataque en menor escala en territorio iraní, cerca del que EU ha ordenado un gran despliegue de navíos de guerra.
Las declaraciones de Trump llegan después de que este jueves, durante la primera reunión de la Junta de Paz en Washington, marcara un plazo de diez días para decidir si interviene militarmente en Irán o no.
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Tanto la cadena CNN como el diario The New York Times han publicado esta semana que el ejército de Estados Unidos está preparado para atacar Irán de manera inminente, a la espera de la autorización presidencial definitiva.
En 10 días, una decisión
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este jueves que podría tomar una decisión sobre si atacar Irán en los "próximos diez días", si ambos países no llegan a un acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán.
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"Quizás tengamos que ir un paso más allá, o quizás no. Quizás lleguemos a un acuerdo. Lo sabrán probablemente en los próximos 10 días", afirmó durante un discurso en la inauguración de la primera reunión de su Junta de Paz para resolver conflictos mundiales.
Trump evalúa ataque a Irán
Según funcionarios citados por la cadena CBS, el presidente de EU, Donald Trump, estaría evaluando posibles ataques contra Irán en los próximos días. De acuerdo con la cadena, el mandatario habría considerado las próximas acciones militares durante discusiones con altos mandos militares.
El despliegue militar de Estados Unidos en Oriente Medio coloca al presidente Donald Trump ante una decisión inmediata: ordenar una ofensiva contra Irán o mantener la vía diplomática. El Pentágono posiciona activos navales y aéreos que permiten ejecutar ataques estratégicos en cuestión de horas. La Casa Blanca no emite una orden final, pero la movilización ya alcanza su fase operativa.
La presencia naval se concentra en dos grupos de portaaviones: el USS Gerald Ford y el USS Abraham Lincoln. La flota incluye al menos 11 destructores con capacidad para lanzar misiles Tomahawk y submarinos de ataque. Más de 100 aeronaves, entre bombarderos B-2 y cazas F-35, operan desde bases en Europa y el océano Índico.
Señales técnicas de una ofensiva posible
El movimiento de aviones cisterna KC-130 y KC-135 refuerza la capacidad de vuelo de largo alcance. Este despliegue permite mantener operaciones continuas desde bases alejadas del Golfo Pérsico. La llegada de seis aviones E3 Sentry amplía la coordinación aérea y facilita control estratégico en tiempo real.
El Pentágono también traslada parte de su personal fuera de Oriente Medio hacia Europa y territorio estadounidense. Esta medida busca reducir riesgos ante una eventual respuesta con misiles balísticos iraníes. Las fuerzas armadas permanecen en estado de preparación avanzada.
Medios estadounidenses reportan que la administración considera una “ventana de fin de semana” para ejecutar ataques selectivos contra infraestructura nuclear y sistemas de misiles. La Casa Blanca mantiene como postura pública que la diplomacia representa la primera opción, aunque no descarta el uso de la fuerza.
Diplomacia bajo presión regional
Las conversaciones indirectas en Ginebra continúan sin un acuerdo concreto. Irán solicita dos semanas para presentar propuestas formales. Washington no confirma si concede ese margen mientras el despliegue militar sigue activo.
En paralelo, Israel mantiene presión sobre la Casa Blanca para debilitar la capacidad de misiles iraní. El gobierno israelí activa mecanismos de seguridad interna y mantiene a sus fuerzas en alerta. La tensión regional se incrementa ante cualquier posible acción.
En el frente interno, legisladores de ambos partidos presentan resoluciones para exigir autorización del Congreso antes de una ofensiva. El debate se centra en los límites del poder ejecutivo para iniciar operaciones militares sin aprobación legislativa.
Infraestructura iraní y cálculo político
Irán refuerza instalaciones nucleares mediante estructuras subterráneas y capas de hormigón. Imágenes satelitales muestran ampliaciones en complejos estratégicos. El liderazgo iraní emite mensajes públicos en los que advierte sobre capacidad de respuesta ante un ataque.
Trump evalúa factores políticos y estratégicos en un calendario que incluye eventos nacionales e internacionales. La decisión final depende del cálculo de costos militares, repercusiones diplomáticas y efectos internos.
El despliegue ya no funciona como advertencia simbólica. La capacidad operativa se encuentra lista. La definición sobre un posible ataque contra Irán queda en manos del presidente en un contexto de presión internacional y debate interno en Washington.
VGB
