PETRÓLEO

Los cuatro pleitos petroleros de Estados Unidos en el mundo

La reciente intervención en Venezuela es un nuevo capítulo en la lista conflictos iniciados por la Unión Americana para garatizar su control sobre las reservas de crudo en el mundo.

Con el fin de obtener petróleo, Estados Unidos ha intervenido en múltiples países desde el siglo pasado. | EFE
Extracción de petróleo por EU tras intervenciones.Con el fin de obtener petróleo, Estados Unidos ha intervenido en múltiples países desde el siglo pasado. | EFE
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El mes pasado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos eliminó algunas de las restricciones para que empresas de su país lograran operar en el mercado petrolero de Venezuela. Esto, aunado a la visita del secretario de Energía norteamericano, Chris Wright, al país latinoamericano, muestran una ruta clara sobre las intenciones del gobierno de Donald Trump.

Wright y su comitiva aterrizaron esta mañana en el aeropuerto internacional de Maiquetía, cerca de Caracas. El momento fue compartido por la embajada de la Unión Americana en Venezuela, la cual destacó que esta visita es clave para avanzar la visión de Trump en el país.

Pero esta no es la primera vez que Estados Unidos interviene un país con el fin de tomar control de las reservas petroleras. El caso más relevante fue Irak, donde luego de más de 20 años todavía se observan las consecuencias de la guerra. A continuación, te presentamos una lista de las naciones sobre las que la Unión Americana ha buscado imponer su control sobre los hidrocarburos y el estado actual de la industria.

Irak y la búsqueda de armas nucleares

Aunque el objetivo de la Doctrina Carter -implementada por el presidente Jimmy Carter- era responder directamente a la invasión soviética de Afganistán, sentó las bases para que, 20 años después, George W. Bush (2001-2009) justificara su control sobre las reservas del Golfo Pérsico.

Esta política consideraba que “cualquier intento de parte de otra fuerza de obtener el control” de la zona sería considerado como “un ataque a los intereses vitales de los Estados Unidos y será rechazado por todos los medios necesarios, incluyendo los militares”.

Así, el 20 de marzo de 2003 comenzó una invasión en búsqueda de armas nucleares que presuntamente escondía el gobierno de Sada Huseín, y que no terminó sino hasta 2011, causando no solo miles de muertos, sino también el nacimiento de la facción de Al Qaeda, una guerra civil, así como crisis económica, política y social.
Irak sigue sin recuperarse del conflicto y, aunque el petróleo representa el 95 por ciento de los ingresos federales, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, la corrupción ha impedido que su gobierno provea servicios básicos para su población. Cifras del Banco Mundial indican que la economía está estancada y la taza de desempleo aumentó en un 200 por ciento en 21 años.

El presidente George Bush y Colin Powell reciben el estatus sobre la guerra en Irak. | La Casa Blanca

La Operación Ajax o cómo desestabilizar Irán

Hace 10 años, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés) desclasificó una serie de documentos en los cuales el gobierno de Estados Unidos reconoce que ayudó a “planear y ejecutar” el golpe de Estado en Irán de 1953, que destituyó al primer ministro Mohammad Mossadeq.

Mossadeq fue electo dos años antes y optó por renacionalizar la producción petrolera del país, la cual se encontraba bajo el control británico a través de la Compañía Petrolera Anglo Persa, que más tarde se convirtió en British Petroleum o BP.

Esta medida no era conveniente para Estados Unidos ni Reino Unido, que dependían de las reservas iraníes para sus reconstrucciones económicas luego de la posguerra. Aunque en este caso no se incluyó una intervención militar, la Unión Americana difundió noticias contra el primer ministro iraní para propiciar una mala imagen y, después del golpe de Estado, mantuvo estrechas relaciones con el nuevo dirigente, el shah Mohammad Reza Pahlavi, quién años más tarde fue derrocado en un conflicto civil.

Libia, tras las mayores reservas en África

La intervención de Estados Unidos en Libia en 2011 se dio en el contexto de la llamada Primavera Árabe, cuando un levantamiento interno contra el régimen de Muamar Gadafi derivó en un conflicto armado.

Bajo el argumento de proteger a la población civil ante la ofensiva del gobierno libio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una zona de exclusión aérea, lo que abrió la puerta a una operación militar encabezada por la OTAN, liderada por Washington. Los bombardeos debilitaron al régimen y, meses después, Gadafi fue derrocado

Libia posee las mayores reservas probadas de petróleo en África y es un productor clave de crudo ligero, altamente valorado en el mercado europeo. Antes del conflicto, empresas occidentales ya tenían participación en la explotación petrolera libia, y la estabilidad del suministro energético en el Mediterráneo era considerada estratégica. La guerra interrumpió la producción y generó volatilidad en los precios del crudo

Tras la caída de Gadafi, Libia entró en un periodo de fragmentación política y enfrentamientos entre facciones rivales, lo que afectó de manera recurrente la producción y exportación de petróleo. A más de una década del conflicto, el país continúa enfrentando desafíos para garantizar su estabilidad política y el control pleno sobre sus recursos energéticos.

Siria y el control petrolero para desestabilizar al Estado Islámico

En el caso de Siria, la ocupación comenzó en 2014, en el marco del combate contra el Estado Islámico, que había tomado amplias zonas del territorio sirio e iraquí. Aunque el gobierno de Bashar al Assad enfrentaba desde 2011 una guerra civil tras protestas que derivaron en un conflicto armado interno, Estados Unidos centró oficialmente su participación en la lucha antiterrorista y no en un enfrentamiento directo contra el régimen sirio.

El factor energético también formó parte del tablero geopolítico. Si bien Siria no es un productor petrolero de gran peso a escala global, los campos de crudo ubicados en el este del país, especialmente en la provincia de Deir ez-Zor, representaban una fuente clave de financiamiento para el Estado Islámico.

El control de esos recursos fue estratégico tanto para debilitar a los yihadistas como para influir en el equilibrio de poder dentro del conflicto. Tropas estadunidenses permanecieron en las zonas petroleras bajo el argumento de evitar que esos ingresos volvieran a manos de grupos extremistas o del propio gobierno sirio.

Con el paso de los años, la presencia militar de la Unión Americana se redujo, aunque no desapareció. La guerra dejó un país fragmentado, con influencia de potencias como Rusia e Irán en apoyo a Assad, y con regiones bajo control kurdo respaldadas por Washington.

 

LP