Una delegación de La Habana encabezada por el general Alejandro Castro Espín, funcionario del Ministerio del Interior de Cuba e hijo del exmandatario Raúl Castro, habría viajado a México con el objetivo de negociar con un alto representante de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos el posible desbloqueo de 133 millones de dólares destinados a la compra de petróleo, como una vía para enfrentar las recientes sanciones anunciadas por el gobierno estadounidense.
La información fue difundida por el medio Zoe Post, que cita a una fuente cercana al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien pidió el anonimato. De acuerdo con dicha versión, México no daría el visto bueno al desbloqueo de los recursos sin la aprobación expresa de Estados Unidos. “Están hablando de todo”, aseguró la fuente, aunque reconoció desconocer los temas específicos abordados durante la reunión, más allá del interés de la parte cubana por emplear los fondos en la adquisición de combustibles.
Según el reporte, en el encuentro también habrían participado funcionarios mexicanos y el presidente de la entidad depositaria de los 133 millones de dólares, recursos que se encuentran en una cuenta bancaria a nombre de una sociedad anónima integrada por cubanoamericanos dedicados a la gestión de remesas hacia la isla.
Te podría interesar
La publicación recuerda que, en fechas recientes, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel negó la existencia de negociaciones con Estados Unidos, salvo contactos limitados a “detalles técnicos migratorios”.
Presión de Washington y búsqueda de petróleo
El contacto de Castro Espín sería el primero que se conoce públicamente en el contexto de las conversaciones que mantienen La Habana y Washington, las cuales —según Zoe Post— habrían iniciado el miércoles y continuarían este viernes. Esto ocurre después de que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva que establece aranceles adicionales a los países que suministren petróleo a Cuba, al considerar al gobierno de La Habana como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad y la política exterior de Estados Unidos, declarando una emergencia nacional para aumentar la presión sobre el régimen cubano y sus aliados.
Una fuente del gobierno cubano citada por el medio señaló que el viaje de Castro Espín a México responde a la “gravedad de la situación” en la isla y al interés de promover vínculos bilaterales “respetuosos”. Añadió que se trata de un movimiento aprobado por Raúl Castro y que en la delegación participa “un compañero muy querido por el general de ejército”. Otro diplomático veterano confirmó el viaje y comparó el episodio con la reunión secreta sostenida en 1981 entre representantes de Cuba y Estados Unidos en la residencia del entonces canciller mexicano Jorge Castañeda.
Agenda pendiente entre Cuba y Estados Unidos
De acuerdo con la información publicada, en la agenda bilateral entre Washington y La Habana persisten temas sensibles como la liberación “incondicional” de unos 800 presos políticos, el embargo económico y eventuales compensaciones, así como la presencia en Cuba de representantes de Hezbolá y Hamás, organizaciones calificadas como terroristas por Estados Unidos.
Esta misma semana, el invitado principal a una recepción en la residencia del Encargado de Negocios de Estados Unidos en Cuba fue Rob Allison, coordinador de los asuntos de la isla en el Departamento de Estado, aunque no se ha informado oficialmente sobre contactos bilaterales derivados de ese encuentro.
La información fue divulgada por Carlos Cabrera Pérez, exreportero del diario oficialista Granma y exiliado en España, quien señala que hasta el momento los gobiernos de Cuba, Estados Unidos y México no han confirmado la existencia de estos contactos.
djh
