La caída del suministro energético tras la salida de Nicolás Maduro del poder, según Washington, acelera el colapso económico de Cuba y abre una nueva oportunidad en la política estadounidense hacia la isla.
En ese sentido, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Cuba “está a punto de caer” debido a la interrupción del envío de petróleo desde Venezuela, tras la destitución de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Según el mandatario, la isla dependía en gran medida del crudo venezolano para sostener su frágil economía.
“Cuba está a punto de caer. Cuba es una nación que está muy cerca del colapso”, declaró Trump a la prensa antes de un mitin político en el estado de Iowa. El presidente subrayó que La Habana “obtenía su dinero de Venezuela, obtenía el petróleo de Venezuela, pero ya no lo tienen”.
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Cabe recordar que durante años, Venezuela fue el principal proveedor de petróleo subsidiado para Cuba, un respaldo clave para una economía debilitada tanto por el embargo estadounidense como por problemas estructurales internos. La pérdida de ese suministro ha intensificado la escasez de energía, afectando al transporte, la industria y los servicios básicos.
Analistas y funcionarios estadounidenses coinciden en que, sin el apoyo venezolano, el gobierno cubano enfrenta un riesgo de colapso acelerado. “Sin la ayuda de Venezuela, el gobierno comunista caerá”, es la interpretación predominante en sectores de la administración estadounidense tras la salida de Maduro del poder.
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Washington y su estrategia tras la caída de Maduro
Trump ha reiterado en varias ocasiones que el fin del respaldo energético venezolano tendrá consecuencias políticas directas en Cuba. El mandatario sostuvo que Estados Unidos mantiene “una presencia muy fuerte” en Venezuela, país que describió como poseedor de “las mayores reservas de petróleo del mundo”, y aseguró que su gobierno está “trabajando de manera excelente” con el gobierno interino de Delcy Rodríguez.
“Ahora les irá mejor que nunca y vamos a estar ganando mucho dinero para ellos y mucho dinero para nuestro país”, afirmó Trump, al tiempo que destacó la buena relación de Washington con los actuales líderes venezolanos.
Durante el fin de semana previo, el presidente ya había abordado el tema al regresar a Washington desde Florida. “No creo que necesitemos ninguna acción”, dijo entonces. “Sin Maduro y sin los suministros de petróleo que Venezuela proporcionaba, Cuba parece que está lista para caer”.
A bordo del Air Force One, Trump volvió a insistir en que la isla está “definitivamente hundida” desde el punto de vista económico. “No tienen ingresos. Recibían todo su sustento de Venezuela, del petróleo venezolano”, sostuvo, añadiendo que “muchos cubano-americanos van a estar muy contentos con nosotros”.
Marco Rubio y la política de EU hacia el régimen cubano
El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó el mensaje de la Casa Blanca, aunque evitó detallar medidas concretas. En una entrevista con NBC News, en el programa Meet the Press, afirmó:
“No voy a hablarles ahora sobre cuáles serán nuestros próximos pasos ni nuestras políticas al respecto. Pero no es ningún secreto que no somos admiradores del régimen cubano”.
Rubio calificó al gobierno de La Habana como “un gran problema” y subrayó que Estados Unidos no permitirá que el hemisferio occidental sea utilizado como base de operaciones por adversarios estratégicos. “Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado”, añadió.
Las declaraciones de Trump y Rubio han tenido un fuerte eco en la comunidad de exiliados cubanos, especialmente en el sur de Florida, donde la oposición al régimen comunista ha marcado la agenda política durante décadas.
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La respuesta del gobierno cubano ante las advertencias de EU
Por su parte, el gobierno cubano ha condenado la intervención estadounidense en Venezuela como un “acto de terrorismo” y ha advertido que no tolerará intimidaciones ni amenazas por parte de Washington, que no descarta el uso de la fuerza militar.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, fue tajante al rechazar cualquier negociación bajo presión:
“No hay rendición ni claudicación posible, como tampoco ningún tipo de entendimiento sobre la base de la coerción o la intimidación. Cuba no tiene que hacer ninguna concesión política ni eso jamás estará en una mesa de negociaciones”.
AJA
