El presidente de EU, Donald Trump, rescindirá el próximo 12 de febrero el llamado dictamen de peligro que la Agencia de Protección Medioambiental estadounidense (EPA) aprobó en 2009 para establecer que seis gases de efecto invernadero son un riesgo para la salud.
"El presidente Trump estará acompañado por el administrador Lee Zeldin (que está al frente de la EPA) para formalizar la rescisión del dictamen de peligro de la era Obama de 2009", ha explicado este martes en rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, al anunciar la fecha en la que el magnate neoyorquino anulará la resolución.
Cabe destacar que esta decisión marcará un giro profundo en la política ambiental del país. La medida, anunciada por la Casa Blanca, eliminaría la base legal que durante más de una década ha sustentado las regulaciones federales contra las emisiones contaminantes.
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La información fue dada a conocer este martes por la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, quien calificó la decisión como un hito en materia regulatoria.
“Esta será la mayor acción de desregulación en la historia de Estados Unidos y ahorrará al pueblo estadounidense 1.3 billones de dólares en regulaciones asfixiantes”, afirmó la secretaria de prensa de la Casa Blanca durante una sesión informativa.
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¿Qué es la Determinación de Peligrosidad y por qué es clave?
La Determinación de Peligrosidad, emitida en 2009 por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), concluyó que seis gases de efecto invernadero, entre ellos el dióxido de carbono (CO2) y el metano, ponen en riesgo la salud y el bienestar públicos al contribuir al cambio climático.
Este fallo se convirtió en el fundamento legal de múltiples normativas federales, incluidas aquellas que limitan las emisiones de automóviles, plantas industriales y centrales eléctricas.
El origen legal: la decisión de la Corte Suprema
La determinación de 2009 tuvo su origen en la histórica sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Massachusetts vs. EPA, emitida en 2007. En ese fallo, el máximo tribunal estableció que los gases de efecto invernadero califican como contaminantes bajo la Ley de Aire Limpio.
La Corte instruyó a la EPA a evaluar si dichas emisiones representaban un peligro para la salud y el bienestar públicos, lo que derivó directamente en el dictamen que ahora Trump busca eliminar.
A mediados del año pasado, la EPA propuso dejar sin efecto la Determinación de Peligrosidad, una iniciativa que fue interpretada por analistas y organizaciones ambientales como un duro golpe a la acción climática global, especialmente al provenir del mayor emisor histórico de gases contaminantes.
Aunque el dictamen inicialmente se aplicaba solo a una sección de la Ley de Aire Limpio relacionada con emisiones vehiculares, con el paso del tiempo fue incorporado a otras regulaciones federales, ampliando su alcance.
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Impacto inmediato de la revocación del fallo ambiental
De concretarse la derogación, el efecto más inmediato sería la eliminación del requisito legal que obliga a establecer normas federales sobre emisiones de gases de efecto invernadero en automóviles.
Expertos advierten que la medida podría debilitar significativamente la capacidad del gobierno federal para regular la contaminación climática, al retirar el sustento jurídico que ha respaldado estas políticas durante más de una década.
La decisión de Donald Trump representa uno de los retrocesos más significativos en materia ambiental en la historia reciente del país. Mientras la Casa Blanca destaca el ahorro económico y la reducción de cargas regulatorias, sectores científicos y ambientales alertan sobre los riesgos para la salud pública y el combate al cambio climático.
Con información de EFE.
AJA
