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El plan "Ositos panda": la estrategia china para influir en elecciones

El llamado plan “Ositos panda” deja en evidencia los límites del poder blando chino cuando choca con procesos democráticos consolidados; en caso de que Takaichi logra una victoria clara, China podría verse obligada a reconsiderar su política de intimidación

Esto es lo que se sabe al momento de este plan
Así sería la operación china "Ositos Panda".Esto es lo que se sabe al momento de este planCréditos: Pixabay
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El llamado plan “Ositos panda” expone cómo China utiliza la diplomacia cultural y simbólica para ejercer presión política e intentar influir en procesos electorales extranjeros. La reciente salida de los pandas gigantes Xiao Xiao y Lei Lei de Japón, en medio de tensiones diplomáticas y a pocas semanas de elecciones anticipadas, ha reavivado el debate sobre el uso del “poder blando” de Pekín como herramienta geopolítica.

Cabe recordar que el pasado 25 de enero de 2026, miles de japoneses acudieron al zoológico Ueno de Tokio para despedirse de Xiao Xiao y Lei Lei, dos pandas chinos que abandonan el país esta semana. La demanda fue tan alta que el zoológico tuvo que sortear durante once días las 4.800 entradas diarias disponibles para ver a los animales.

Cada visitante dispuso de apenas un minuto para observarlos mientras masticaban bambú, dormitaban o paseaban tranquilamente. El diario económico Toyo Keizai describió el momento como un “vacío en forma de panda en el corazón del país”, reflejo del fuerte vínculo emocional entre la sociedad japonesa y estos animales.

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El origen de la “diplomacia del panda”

La presencia de pandas gigantes en Japón ha sido históricamente un símbolo de amistad bilateral. Cuando China y Japón normalizaron relaciones diplomáticas en 1972, Pekín envió a la pareja Kang Kang y Lan Lan como gesto político. A cambio, el entonces primer ministro japonés Kakuei Tanaka reconoció por escrito que Japón respetaba la posición China sobre Taiwán como “parte inalienable” de su territorio.

Desde entonces, más de 30 pandas han sido cedidos a zoológicos japoneses durante cinco décadas, convirtiéndose muchos de ellos en auténticas celebridades nacionales.

El plan “Ositos panda” como herramienta de presión política

La estrategia china se reactivó tras las declaraciones de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, quien afirmó en el Parlamento que un eventual bloqueo chino de Taiwán supondría una “amenaza existencial” para Japón. Estas palabras implicaban la posibilidad de que Japón defendiera a Taiwán junto a Estados Unidos.

China acusó a Tokio de abandonar la política de una sola China y exigió a Takaichi retractarse. Ante su negativa, Pekín aplicó diversas sanciones diplomáticas y económicas, entre ellas el boicot a los pandas.

El diario oficialista Global Times señaló que “la posible primera vez sin pandas en Japón en 50 años podría estar relacionada con las palabras y acciones equivocadas de la parte japonesa”. El Ministerio de Exteriores chino reforzó el mensaje de forma indirecta, cuando su portavoz Guo Jiakun invitó a los japoneses a “visitar a los pandas en China”, evitando confirmar nuevos préstamos.

EFE

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Elecciones anticipadas y efecto limitado del poder blando chino

Lejos de debilitar al Gobierno, la presión china no ha reducido el respaldo interno a la primera ministra. Según una encuesta de la agencia Kyodo (noviembre de 2025), el 49 % de los japoneses apoya la idea de respaldar militarmente a Taiwán, frente a un 44 % en contra. La aprobación de Takaichi se mantiene por encima del 70 %.

Este respaldo llevó a la mandataria a disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas para el 8 de febrero de 2026, interpretadas como un intento de revalidar su liderazgo.

Los expertos señalan que, si Takaichi logra una victoria clara, China podría verse obligada a reconsiderar su política de intimidación. En ese escenario, los pandas gigantes podrían regresar a Japón como símbolo de una relación bilateral más estable, retomando su papel histórico como emblemas de cooperación.

Mientras tanto, el plan “Ositos panda” deja en evidencia los límites del poder blando chino cuando choca con dinámicas internas, identidad nacional y procesos democráticos consolidados.

AJA