JAPÓN

¿Por qué habrá elecciones anticipadas en Japón el 8 de febrero?

Con las elecciones anticipadas del 8 de febrero, Sanae Takaichi busca transformar su popularidad en un mandato sólido en las urnas; el adelanto electoral convierte la cita de febrero en un plebiscito sobre el futuro del Gobierno

Sin un adelanto electoral, las próximas elecciones generales en Japón no se hubieran celebrado hasta 2028
Esto es lo que se sabe del llamado a elecciones anticipadas en Japón.Sin un adelanto electoral, las próximas elecciones generales en Japón no se hubieran celebrado hasta 2028Créditos: EFE
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Japón celebrará elecciones generales anticipadas el próximo 8 de febrero de 2026, tras la decisión de la primera ministra Sanae Takaichi de disolver la Cámara Baja del Parlamento a partir del viernes 23 de enero. El adelanto electoral, anunciado en un contexto de alta popularidad del Ejecutivo pero de frágil equilibrio parlamentario, abre una etapa clave para el futuro político del país y para el liderazgo de la primera mujer al frente del Gobierno japonés.

En una rueda de prensa celebrada esta semana, Takaichi calificó la disolución de la Cámara Baja como una “decisión muy difícil” y subrayó que su continuidad como mandataria está en juego. La jefa de Gobierno explicó que busca un mandato claro de los votantes para avanzar con su agenda política y dar estabilidad a un Ejecutivo que gobierna con márgenes muy ajustados.

La disolución del Parlamento coincidirá con el inicio de la sesión ordinaria de la Dieta, el 23 de enero. Apenas 16 días después, el país acudirá a las urnas, en lo que será el periodo electoral más corto desde la Segunda Guerra Mundial, según datos de la cadena pública NHK.

El breve intervalo entre la disolución parlamentaria y la votación del 8 de febrero no tiene precedentes en el Japón de posguerra. De acuerdo con la agencia Kyodo, la campaña electoral podría comenzar a finales de enero o, a más tardar, a comienzos de febrero, reduciendo al mínimo los tiempos habituales de debate político.

Takaichi defendió este calendario acelerado como una forma de minimizar el impacto del adelanto electoral en la aprobación del presupuesto del año fiscal 2026, que comienza en abril, en un escenario marcado por la inflación persistente y el estancamiento salarial.

EFE

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Alta popularidad y fragilidad parlamentaria

El Gobierno japonés atraviesa un momento de alto respaldo social. Según un sondeo difundido por NHK, el índice de aprobación del Ejecutivo de Takaichi alcanza el 62 %, una cifra que se ha mantenido relativamente estable desde su llegada al poder en octubre pasado.

“Me gustaría que la gente decida directamente si pueden confiar la gestión del país a Sanae Takaichi”, afirmó la primera ministra, quien asumió el cargo tras imponerse en las primarias del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), convocadas tras la renuncia de su predecesor, Shigeru Ishiba.

Pese a la popularidad del Ejecutivo, el panorama parlamentario es complejo. El PLD y sus socios de coalición cuentan con una mayoría de apenas un escaño en la Cámara Baja, considerada la más relevante de la Dieta, y están en minoría en la Cámara Alta, consecuencia de una serie de malos resultados electorales durante la etapa final del liderazgo de Ishiba.

Sin un adelanto electoral, las próximas elecciones generales no se habrían celebrado hasta 2028, lo que habría obligado al Gobierno a gestionar su agenda con un margen legislativo muy limitado durante dos años más.

Críticas de la oposición y nuevo escenario político

Los partidos de la oposición han cuestionado el adelanto electoral. Argumentan que la convocatoria podría retrasar la aprobación del presupuesto de 2026 y generar incertidumbre económica en un momento delicado para los hogares japoneses.

En paralelo, el principal partido opositor, el Partido Democrático Constitucional (PDC), y el budista Komeito, antiguo socio del PLD, anunciaron un acuerdo para crear una nueva fuerza de centro, una alianza que podría complicar las opciones de Takaichi en los comicios de febrero.

EFE

Sanae Takaichi y el hito histórico en la política japonesa

Sanae Takaichi, de 64 años y exministra de Seguridad Económica, se convirtió en la primera mujer en liderar el Partido Liberal Democrático, una victoria que la catapultó a la jefatura del Ejecutivo en un país que nunca antes había tenido una mujer como primera ministra.

La elección interna del PLD se definió en una segunda vuelta frente a Shinjiro Koizumi, entonces ministro de Agricultura. Takaichi obtuvo 185 votos, frente a los 156 de su rival, gracias al respaldo decisivo de los legisladores del partido y de los capítulos prefecturales.

El ascenso de Takaichi se produjo en un contexto de baja representación femenina en la política japonesa. El Foro Económico Mundial situó a Japón en el puesto 118 de 146 países en sus informes de igualdad de género de 2024 y 2025, la peor posición entre los países del G7.

Actualmente, las mujeres ocupan alrededor del 15 % de los escaños en la Cámara de Representantes y, en el gabinete previo a la llegada de Takaichi, solo dos ministras formaban parte de un total de veinte carteras. Durante su campaña interna, la actual primera ministra prometió avanzar hacia un gabinete con una proporción de mujeres similar a la de los países nórdicos, referentes internacionales en paridad de género.

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AJA