Aleah Arundale, una simpatizante de Trump, vive en Chicago y dirige una empresa de diamantes, pero también protege a migrantes que enfrentan procesos de deportación. Su historia combina una postura política clara con acciones de apoyo directo. Desde su propia casa, organiza ayuda comunitaria para familias recién llegadas. El punto de partida surge de una escena cotidiana que interrumpe su rutina.
En noviembre de 2022, mientras llevaba a su hija a una clase de baile, observó la llegada de familias migrantes en autobuses. El clima marcaba temperaturas bajas y la ropa no alcanzaba. Una madre cubría a su hijo con una toalla. “¿Cómo puede alguien ver a un niño con frío o hambre y no hacer nada?”, dijo Arundale en una entrevista con la BBC. “Que no sea mi hijo no significa que no sea un niño”.
Un momento que detuvo el paso
Después de ese día, Arundale transformó su garaje en un espacio de apoyo. Ahí entregó abrigos, mantas, pañales y cochecitos para bebés. Las personas llegaban con pocas pertenencias y salían con lo necesario para pasar la noche. Vecinos aportaron donaciones y tiempo. El flujo constante marcó la dinámica del lugar.
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La cocina de su casa también cambió de función. En ese espacio orientó a padres para redactar currículums y buscar empleo en limpieza o construcción. Compartió información sobre escuelas y servicios básicos. Según la BBC, Arundale explicó que las peticiones eran inmediatas. “Pedían zapatos para los niños o lentes”, relató.
Arundale mantuvo su postura política sin cambios. Votó por Donald Trump en 2024 y respaldó el control fronterizo. Al mismo tiempo, rechazó el uso del término “ilegales” para quienes ingresaron con permisos temporales. “Tenían autorización para trabajar”, afirmó a la BBC. “Llamarlos ilegales no dice la verdad”.
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Política y cuidado en el mismo espacio
A finales de 2025, el fin del Estatus de Protección Temporal para venezolanos elevó la incertidumbre. En 2026, el gobierno de Estados Unidos anunció deportaciones a gran escala. En ciudades como Chicago, el temor a separaciones familiares se extendió entre comunidades migrantes. Las conversaciones en el garaje cambiaron de tono.
Ante ese escenario, varias familias buscaron acuerdos legales preventivos. Arundale aceptó una responsabilidad directa: figura como tutora temporal de nueve niños. El acuerdo prevé su cuidado si las autoridades detienen a los padres. La medida evita que los menores queden bajo custodia estatal. Cada decisión siguió un proceso legal específico.
“Todos temen que alguien les quite a sus hijos”, dijo Arundale a la BBC. Su papel pasó de proveer ropa a garantizar continuidad escolar y cuidado diario. Mantuvo contacto con abogados y personal educativo. La protección se concentró en la vida cotidiana de los niños.
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La tutela como refugio inmediato
La historia conecta con México por el tránsito regional. En los últimos tres años, más de 700 mil venezolanos cruzaron territorio mexicano rumbo a Estados Unidos. En México, una parte importante de esta población vive en condiciones de vulnerabilidad. El trayecto influye en decisiones familiares a largo plazo.
Para quienes buscan orientación oficial en México, organizaciones como la OIM y ACNUR ofrecen apoyo. Mientras tanto, en Chicago, un garaje sigue abierto. La escena reúne política, cuidado y decisiones concretas. Una simpatizante de Trump cuida a niños migrantes y sostiene una red básica de protección.
VGB
