La segunda ronda de negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia, con mediación de Estados Unidos, concluyó este sábado en Abu Dabi sin acuerdos sustantivos para poner fin a la guerra, aunque con el compromiso de las partes de retomar el diálogo la próxima semana, según informaron fuentes oficiales y agencias internacionales.
La portavoz de Rustem Umerov, principal negociador ucraniano y secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, confirmó que las conversaciones trilaterales finalizaron este sábado en la capital de Emiratos Árabes Unidos. De acuerdo con el vocero del gobierno emiratí, el encuentro se desarrolló en un “ambiente constructivo y positivo”.
Las discusiones se centraron en los “elementos destacados” del marco de paz propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, e incluyeron una interacción directa entre funcionarios rusos y ucranianos, un hecho poco habitual desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania.
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Funcionarios estadounidenses señalaron que, durante la primera ronda de estas negociaciones trilaterales, los representantes de Moscú y Kiev parecían “casi amigos”, una señal de distensión en el tono, aunque no en el fondo. Las agencias estatales rusas, por su parte, informaron que la delegación de Rusia regresó a su hotel tras el cierre de la sesión, mientras la agencia oficial Tass aseguró que “hay resultados”, sin ofrecer detalles. No obstante, las tres partes habrían acordado no divulgar información específica hasta contar con resultados concretos, lo que abre la puerta a filtraciones parciales o interesadas.
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Las principales trabas y el papel de la OTAN
Las conversaciones, iniciadas el viernes con la mediación de los enviados de la Casa Blanca Steve Witkoff y Jared Kushner, confirmaron lo que analistas y diplomáticos anticipaban: Rusia y Ucrania mantienen posiciones irreconciliables sobre el control de los territorios ocupados en Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, en especial aquellas zonas que el ejército ruso aún no ha logrado conquistar.
Ninguna de las partes parece dispuesta, por ahora, a realizar concesiones que permitan destrabar el proceso de paz y avanzar hacia un alto el fuego duradero.
A los puntos incluidos en el plan de paz de 20 puntos promovido por Washington se suman otros asuntos sensibles, como las garantías de seguridad internacionales para Ucrania. Reino Unido, Francia y otros países europeos han manifestado su disposición a respaldar a Kiev, incluso con el posible despliegue de un contingente de pacificación.
Rusia ha rechazado reiteradamente esta opción, al considerar que se trataría de “soldados de la OTAN”, y exige que Ucrania renuncie a ingresar en la Alianza Atlántica o a albergar tropas extranjeras en su territorio.
Perfil militar de las delegaciones y su enfoque conversatorio
El Kremlin confirmó, a través de su portavoz Dmitri Peskov, que la delegación rusa estuvo integrada exclusivamente por altos mandos militares del Ministerio de Defensa, encabezados por el almirante Igor Kostiukov, director de la inteligencia militar rusa (GRU). Este perfil sugiere que se abordaron cuestiones técnicas, como la ubicación de tropas y armamento en un eventual escenario de cese de hostilidades.
Del lado ucraniano participaron también altos responsables militares, entre ellos Kirylo Budanov, Andrii Hnatov y Vadym Skibitsky, además de Umerov. Según medios rusos, las negociaciones se desarrollaron en “distintos formatos”, con grupos de trabajo separados para los aspectos militares del plan estadounidense.
La presencia del secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, refuerza la hipótesis de que se discutió el rol de Washington en el monitoreo y verificación de un eventual proceso de finalización de la guerra.
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