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“Mi casa enfermaba a mis hijos”: una vivienda digna transformó a madre e hijos

Una madre transformó la salud y el futuro de sus hijos tras mejorar su vivienda, el reemplazo de un piso de tierra marcó un antes y un después en la vida familiar y abrió nuevos proyectos

“Mi casa enfermaba a mis hijos”: una vivienda digna transformó a madre e hijos
“Mi casa enfermaba a mis hijos”: una vivienda digna transformó a madre e hijosCréditos: Fundación La Nación
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Durante mucho tiempo, Johana Coronel convivió con una preocupación constante dentro de su propio hogar. La vivienda, pensada como un espacio de cuidado, se convirtió en un factor de riesgo para sus hijos. “Mi casa enfermaba a mis hijos”, expresó al recordar ese periodo. El miedo a nuevas enfermedades condicionó la vida cotidiana de la familia.

El principal problema se concentró en el piso de tierra del área donde pasaban la mayor parte del día. El polvo afectó la salud respiratoria de Teo, de siete años, y provocó reacciones en la piel de Bruno, de tres. Bruno presenta Trastorno del Espectro Autista y utiliza el contacto con el suelo como parte de su estimulación diaria. Ese contacto derivó en consultas médicas frecuentes.

La rutina familiar se organizó en función de la prevención. Johana evitó que sus hijos jugaran en el suelo y adaptó su vestimenta para reducir el contacto con la tierra. Estas medidas limitaron actividades básicas dentro del hogar. El espacio dejó de cumplir su función de refugio.

La situación comenzó a cambiar tras la intervención de una organización social enfocada en el mejoramiento de viviendas. El programa incluyó capacitación previa y la entrega de materiales para reemplazar el piso de tierra por una superficie firme. Johana participó activamente en el proceso y avanzó con la obra en su casa.

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Un cambio que impacta en la salud

Con el nuevo piso instalado, la dinámica del hogar se modificó de forma inmediata. Los episodios de enfermedad disminuyeron y las visitas médicas se redujeron. Los niños utilizaron el espacio interior con mayor libertad. La familia destinó menos recursos a medicamentos.

Bruno comenzó a jugar en el suelo sin restricciones físicas. El entorno permitió rutinas acordes a sus necesidades de desarrollo. Teo retomó actividades escolares con mayor regularidad. El hogar volvió a ser un espacio de convivencia diaria.

La mejora también facilitó el mantenimiento de la vivienda. La limpieza diaria se simplificó y el polvo dejó de ser un problema constante. El cambio permitió reorganizar tareas y tiempos dentro del hogar. La familia recuperó estabilidad en su rutina.

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Una base para nuevos proyectos

A partir de esta intervención, Johana impulsó otras mejoras en la vivienda. Reparó el techo para evitar filtraciones y ajustó el baño y las conexiones de agua caliente. Cada avance se realizó de manera gradual. El piso firme funcionó como punto de partida.

Con las condiciones básicas cubiertas, la familia comenzó a planear el futuro. Johana proyectó la construcción de nuevas habitaciones para los próximos años. El objetivo apunta a brindar mayor espacio y comodidad a sus hijos. La planificación tomó forma tras el cambio inicial.

La experiencia reflejó el impacto directo de una vivienda adecuada en la vida familiar. El hogar dejó de ser un riesgo para convertirse en un entorno de cuidado. La transformación permitió retomar proyectos personales y familiares. Para Johana, el piso nuevo representó el inicio de una etapa distinta.

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VGB