ARANCELES

Acuerdo arancelario entre EU y la Unión Europea divide opiniones

La Unión Europea admite que el acuerdo "no es el resultado perfecto para la UE ni para EU"; Francia avisa que insistirá por un mejor acuerdo y Alemania se muestra más preocupada; Trump lo califica de satisfactorio

Créditos: EFE
Por
Escrito en MUNDO el

El reciente acuerdo arancelario entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, negociado en Escocia por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump, ha generado una ola de reacciones mixtas a ambos lados del Atlántico.

El pacto, que fija un techo arancelario único del 15% sobre las importaciones comunitarias a Estados Unidos (incluidos los automóviles) en lugar del 30% amenazado para el 1 de agosto, es visto por Bruselas como una "plataforma para avanzar" y una solución de compromiso para evitar una guerra comercial.

Sin embargo, no todos los actores involucrados comparten el mismo optimismo, destacando que el acuerdo "no es perfecto" y que aún quedan numerosos detalles por ultimar.

TAMBIÉN LEE: Sector farmacéutico minimiza impacto de aranceles de Trump; apuesta al T-MEC

La perspectiva de Bruselas: "lo mejor de una situación difícil"

Desde Bruselas, el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, admitió que el acuerdo "no es el resultado perfecto para la UE, ni tampoco lo es para Estados Unidos". A pesar de esto, se percibe como una base crucial para "permitir que el comercio transatlántico se desarrolle" y "cooperar en áreas clave de importancia económica y geopolítica en un mundo inestable". Gill expresó confianza en que el pacto obtenga el respaldo de los Estados miembros, empresas y ciudadanos europeos, enfatizando: "Estamos sacando lo mejor de una situación difícil, y estamos decididos a hacer que este acuerdo funcione".

Un punto crucial para la UE es que el acuerdo no limita su capacidad de legislar. Gill aclaró que la UE no modificará sus normas ni su derecho a regular de forma autónoma en el espacio digital, ni sus normas sanitarias, fitosanitarias y alimentarias, a pesar de las declaraciones de la Casa Blanca. Por el momento, la fecha concreta de entrada en vigor de cada arancel no se ha precisado, ya que ambas partes están ultimando una "declaración conjunta". Además, la UE no ha suspendido las contramedidas que tenía preparadas en caso de no llegar a un acuerdo, a la espera de la publicación de dicho comunicado, que podría estar listo para el 1 de agosto.

El acuerdo también contempla compras estratégicas europeas valoradas en 750,000 millones de dólares de gas, petróleo, energía nuclear o chips de inteligencia artificial, así como inversiones en la economía estadounidense de 600,000 millones de dólares y un incremento en las adquisiciones de material militar de EU.

Francia: entre la "Realpolitik" y la vigilancia activa

En París, el ministro de Economía y Finanzas, Éric Lombard, fue más cauteloso, señalando que el acuerdo "no está finalizado" y que Francia "velará para que sea mejorado". Lombard describió la situación como una en la que Europa tuvo que elegir la "menos mala de las soluciones" y aplicar la "realpolitik" debido a la actitud de Donald Trump de no respetar las reglas del comercio mundial.

El ministro francés estimó que los aranceles "penalizarán mucho más a la economía estadounidense que a la europea" y que imponer medidas de represalia a los productos estadounidenses habría "hecho daño a la economía europea". Respecto al compromiso de compra de energía estadounidense, Lombard afirmó que se alinea con la estrategia para poner fin a la dependencia del gas ruso. En cuanto a los 600,000 millones de dólares en inversiones en EU, especificó que es una estimación de lo previsto por las empresas europeas hasta 2029, y que, en última instancia, depende del sector privado.

Para Francia, Lombard resaltó que la industria aeronáutica, la más exportadora a Estados Unidos (9,000 millones de euros anuales), no se verá afectada por esta subida de aranceles. Sin embargo, las negociaciones deben continuar para productos farmacéuticos (con la esperanza de exención para algunos genéricos), acero, aluminio, productos químicos, semiconductores, vinos y productos agrícolas. En general, se espera un "impacto modesto" sobre la economía francesa, y la desaparición de la incertidumbre podría incluso compensar el impacto negativo, llevando a una posible revisión al alza de las proyecciones de crecimiento.

Preocupación en Alemania y Lituania: el impacto en las exportaciones

Las reacciones en Alemania y Lituania mostraron una preocupación más palpable por las consecuencias económicas. Los ministros de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, y lituano, Rimantas Šadžius, expresaron inquietud. Aunque Klingbeil se mostró satisfecho de que se llegara a un acuerdo y se evitara un empeoramiento de la situación, afirmó que con aranceles del 15 % sobre la mayoría de los productos comunitarios y del 50 % sobre el acero y el aluminio, "el acuerdo tendrá sin duda un impacto en la economía alemana y su crecimiento". Se mostró seguro de que los aranceles están teniendo un "impacto negativo tanto en la Unión Europea como en Alemania y en EU". Alemania sigue de cerca el impacto en sus industrias del acero y, especialmente, la automovilística, clave para el país.

TAMBIÉN LEE: Trump, aranceles y geopolítica: ¿qué futuro le espera al TMEC?

El ministro lituano, Rimantas Šadžius, coincidió con Klingbeil en ver el acuerdo como un "mal menor", ya que "hubiera sido peor levantarse el 1 de agosto con unos aranceles del 30 %". Su principal preocupación radica en el impacto sobre Alemania, que es "uno de nuestros principales destinos de exportación". Šadžius expresó su esperanza de que haya "margen para negociaciones adicionales" con EU para paliar el impacto, ya que aún existen "cuestiones no resueltas".

La Visión de Donald Trump: un acuerdo "satisfactorio" y estratégico

Desde la perspectiva estadounidense, el presidente Donald Trump afirmó que el acuerdo es "satisfactorio" para ambas partes y "va a ser muy bueno para todos". Trump destacó que la UE ha aceptado comprar energía (gas, petróleo, energía nuclear o chips de inteligencia artificial) por 750.000 millones de dólares e invertir 600,000 millones de dólares más que actualmente en equipamiento militar. Washington, por su parte, aplicará el arancel fijo del 15% en lugar del 30% amenazado.

Trump también mencionó que los países europeos accederían a aplicar aranceles cero a las importaciones estadounidenses, aunque no dio más detalles. Los productos farmacéuticos quedan excluidos de esta negociación. Trump reiteró que el acuerdo con la UE, que tiene un mercado de 800 millones de consumidores, "es el mayor de todos". Por su parte, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, declaró que el acuerdo "aporta una necesaria certidumbre y estabilidad" para las empresas comunitarias.

Un acuerdo en construcción: próximos pasos y desafíos

En resumen, el acuerdo arancelario entre la UE y EU se presenta como un paso crucial para desescalar las tensiones comerciales y evitar un escenario más adverso. Sin embargo, la persistencia de detalles no resueltos, la incertidumbre sobre la fecha exacta de implementación, y la necesidad de negociaciones continuas para sectores específicos subrayan que este compromiso es, en muchos sentidos, incompleto. Los desafíos radican ahora en la capacidad de ambas partes para ultimar los detalles y asegurar que el pacto se traduzca en una estabilidad y beneficio reales para sus respectivas economías.