Europa ha experimentado un verano asfixiante, con olas de calor extremo que han registrado temperaturas récord y han dejado un rastro de devastación. La primera ola de calor significativa del verano de 2025 se extendió por el continente, especialmente en Europa Occidental y la región mediterránea, desde finales de junio hasta principios de julio, específicamente entre el 23 de junio y el 2 de julio de 2025.
Durante este periodo, países como España y Portugal registraron máximas de hasta 46.6 grados Celsius (°C) en Mora (Portugal), mientras que Francia alcanzó los 41°C, Italia los 40°C y Alemania los 38°C. Atenas, por su parte, se esperaba que alcanzara los 38 grados.
Esta intensidad de calor obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas, como el cierre temporal de la Acrópolis en Grecia y el cierre parcial de la Torre Eiffel en París.
Te podría interesar
Miles de vidas perdidas
La ola de calor resultó mortal para miles de personas, revela un estudio rápido, el primero de su tipo, realizado por científicos del Imperial College de Londres y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, el cual analizó diez días de calor extremo en doce ciudades europeas clave.
Este análisis estimó que aproximadamente 2,300 personas murieron a causa de las temperaturas extremas en estas ciudades. Sin embargo, el impacto del cambio climático fue un factor determinante en este balance: se calcula que unas 1,500 de estas muertes (el 65%) pueden atribuirse directamente al calentamiento global. Esto significa que el cambio climático triplicó los fallecimientos relacionados con el calor en estas urbes.
Te podría interesar
Los investigadores señalaron que la quema de combustibles fósiles ha provocado que estas olas de calor sean entre 1 y 4 grados Celsius más intensas. Los autores de este estudio, que solo tomó muestras de una docena de ciudades, calculan que el número real de víctimas mortales en todo el continente podría elevarse a decenas de miles. El balance mortal de este episodio superó el de catástrofes recientes como la DANA de Valencia (228 víctimas) o las inundaciones del centro de Europa de 2021 (243 muertos).
Las ciudades más golpeadas
Entre las doce ciudades estudiadas, se observaron diferentes niveles de impacto:
- Milán registró el mayor número de fallecimientos en términos absolutos, con 317 muertes estimadas atribuibles al cambio climático. Por cada millón de habitantes, Milán fue la ciudad más afectada con 159 muertes.
- Barcelona fue la segunda ciudad más afectada en términos absolutos, con un exceso de 286 muertes atribuibles al cambio climático. Se estima que 340 personas fallecieron en total debido a las altas temperaturas en Barcelona. La tasa por millón de habitantes fue de 125.
- Madrid sufrió una proporción especialmente alta de muertes vinculadas al cambio climático, con aproximadamente el 90% de los fallecimientos relacionados con la ola de calor atribuidos a este fenómeno. De las 118 muertes estimadas en Madrid, 108 fueron atribuibles al cambio climático. Su tasa por millón fue de 41.
- Otras ciudades con un impacto significativo en muertes atribuibles al cambio climático incluyen París (235 muertes), Londres (171 muertes), Roma (164 muertes), y Atenas (96 muertes). Lisboa, aunque con menos muertes atribuidas al cambio climático (21), tuvo una tasa de 65 muertes por millón de habitantes.
- Portugal, por su parte, registró el fallecimiento de 284 personas debido al calor excesivo.
Población vulnerable
La ola de calor demostró ser particularmente letal para las poblaciones más vulnerables. El 88% de las muertes relacionadas con el cambio climático se produjo en personas mayores de 65 años. Esto subraya que aquellos con condiciones de salud preexistentes, como enfermedades cardíacas, diabetes y problemas respiratorios, tienen un riesgo significativamente mayor de muerte prematura durante las olas de calor.
La ONU ha alertado que el cambio climático multiplica los riesgos para la salud de las personas mayores, con un aumento del 85% en las muertes anuales relacionadas con el calor extremo entre mayores de 65 años desde la década de 1990.
Factores como la pobreza, el hacinamiento urbano o el aislamiento social hacen aún más vulnerable a esta población. Sin embargo, el calor puede ser mortal para cualquier persona; casi 200 de las muertes estimadas en las 12 ciudades analizadas se produjeron en personas de entre 20 y 65 años.
Un "asesino silencioso" y subestimado
Los expertos han calificado a las olas de calor como un "asesino silencioso". Esto se debe a que muchas de las muertes por altas temperaturas ocurren en los hogares y no en los hospitales, y raramente se atribuyen directamente al calor en los certificados de defunción.
Esta dificultad para establecer un recuento fidedigno de muertos hace que las cifras oficiales probablemente subestimen el número real de fallecimientos.
Factores agravantes: geografía y contaminación
La ubicación geográfica juega un papel crucial en la intensidad del impacto del calor. Los investigadores observaron que cuanto más alejada está una ciudad de la costa, mayor es el efecto del cambio climático en las olas de calor extremas. Por ejemplo, Madrid, al estar en el interior de la península ibérica, sufrió un aumento térmico más intenso (alrededor de 3.68 grados más), mientras que Lisboa, siendo una ciudad costera, se benefició de que el océano se calienta más lentamente que la tierra.
La quema de combustibles fósiles, que ha calentado el planeta 1.3 grados Celsius, es el principal impulsor de que las olas de calor sean hasta 4°C más intensas en Europa. Además, hay indicios preliminares de que en zonas con mayor contaminación del aire el efecto de las temperaturas es mayor, lo que podría resultar en un mayor número de muertes. El mar Mediterráneo también se está calentando un 20% más rápido que el promedio global, haciendo que las olas de calor marinas sean más frecuentes.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE WHATSAPP. EL PODER DE LA INFORMACIÓN EN LA PALMA DE TU MANO
SÍGUENOS EN EL SHOWCASE DE GOOGLE NEWS
Medidas cruciales para la adaptación y mitigación
Para mitigar los efectos mortales de las olas de calor, los gobiernos europeos deben reforzar sus planes de emergencia y adaptar las infraestructuras urbanas para proteger a las personas más vulnerables. Las propuestas incluyen:
- "Reverdecer" las ciudades con más vegetación.
- Implementar "tejados frescos" (de color blanco o verde).
- Reducir el espacio para los coches.
- Establecer centros de refrigeración y sistemas de apoyo a los ciudadanos vulnerables.
- Invertir en estaciones meteorológicas para monitorear el calor extremo.
A largo plazo, la medida más eficaz es reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Como afirman los expertos, "cada fracción de grado de calentamiento supone una gran diferencia", y solo con reducciones rápidas y masivas de estos gases se podrá frenar el empeoramiento de los fenómenos meteorológicos extremos.
¿Por qué es relevante informarse sobre las muertes por las olas de calor en Europa?
Informarse sobre las muertes por olas de calor en Europa es relevante por varias razones clave. En primer lugar, las olas de calor se han vuelto más frecuentes e intensas debido al cambio climático, lo que representa una amenaza creciente para la salud pública. Durante los últimos veranos, miles de personas, especialmente adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y sectores vulnerables, han fallecido como consecuencia directa del calor extremo.
Segundo, estas muertes suelen ser evitables. Comprender las causas, condiciones y respuestas insuficientes permite a los gobiernos y ciudadanos tomar medidas preventivas, como mejorar los sistemas de alerta temprana, reforzar las infraestructuras urbanas (como áreas verdes o viviendas mejor ventiladas) y garantizar atención médica adecuada durante los picos de calor.
Además, las olas de calor afectan de forma desigual a las regiones y clases sociales. Informarse ayuda a visibilizar las desigualdades y exigir políticas más equitativas en la adaptación al cambio climático. También permite conocer cómo distintas ciudades o países están respondiendo —o fallando en responder— y qué estrategias son más efectivas para salvar vidas.
Por último, al estar Europa entre los continentes que más rápidamente se calientan, lo que ocurre allí puede anticipar escenarios para otras partes del mundo. Informarse no solo ayuda a comprender una realidad europea, sino también a prepararse globalmente para una crisis climática que ya está teniendo efectos mortales.
VGB
