“Por lo que no pude cumplir y por lo que me equivoqué”, fueron las palabras que Violeta Barrios de Chamorro pronunció en aquél enero de 1997, cuando entregó la presidencia de Nicaragua. También dijo que se iba tranquila: “tengo la inmensa satisfacción de que he cumplido el sueño de Pedro Joaquín Chamorro: que Nicaragua volviera a ser república”.
Fue la primera mujer presidenta en la América Latina, elegida de manera democrática, y hoy, 14 de junio, ha muerto a los 95 años, en Costa Rica, en donde vivió exiliada desde el 2023, esto tras años de persecución política por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
“Falleció en paz, rodeada del cariño y del amor de sus hijos y de las personas que le brindaron un cuidado extraordinario”, difundió la familia a través de un comunicado.
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¿Quién era Violeta Chamorro?
Violeta Barrios de Chamorro, viuda del periodista y dirigente político Pedro Joaquín Chamorro, que fue asesinado bajo el régimen de Anastasio Somoza en 1978, asumió la presidencia el 25 de abril de 1990, en un país devastado por una cruenta guerra entre las fuerzas sandinistas y la contrarrevolución apoyada por Estados Unidos, que había dejado más de 50 mil muertos y sumido a la nación en una profunda crisis económica. En su toma de posesión, "llena de angustia en el corazón", como ella misma lo expresó, inició un gobierno de reconciliación que puso fin al prolongado conflicto armado y encaminó al país hacia la paz.
"Doña Violeta", como la llamaban en Nicaragua, gobernó hasta 1997. Sin embargo, los últimos años de su vida estuvieron marcados por el exilio y el hostigamiento del actual gobierno de Ortega. Incluso su familia fue objeto de persecución: varios de sus hijos fueron encarcelados o forzados al exilio, y su casa de verano fue confiscada por el régimen sandinista para convertirla en un hotel-escuela. Su fallecimiento ocurre mientras Nicaragua continúa bajo el control autoritario de Ortega, quien fue el mismo líder al que Chamorro derrotó en las urnas hace más de tres décadas.
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Ella marcó un hito en América Latina tras convertirse en la primera mujer elegida para ser presidenta; fue reconocida, además, por ser la mujer que llevó la paz a Nicaragua.
“Sentí una gran angustia en mi corazón al recibir un país en guerra y destruido. La patria que heredé era una sociedad desgarrada por la división”, relató en sus memorias a las que tituló: “Sueños del corazón”.
Nacida en Rivas en 1929, provenía de una familia de terratenientes. Tras un breve periodo de estudios en Estados Unidos, regresó a Nicaragua tras la muerte de su padre. Se casó con Pedro Joaquín Chamorro, director del diario La Prensa y uno de los opositores más férreos de la dictadura somocista. Su esposo fue asesinado en 1978 por sicarios vinculados al régimen de Anastasio Somoza, lo que precipitó el colapso de la dictadura.
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Después del triunfo de la revolución sandinista, Chamorro participó brevemente en la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, pero renunció en 1980 por su desacuerdo con el rumbo socialista que tomaba el nuevo régimen. Regresó a dirigir La Prensa, desde donde continuó su oposición al sandinismo y, más tarde, encabezó la Unión Nacional Opositora (UNO), una coalición de 14 partidos que la llevó a ganar las elecciones de 1990.
Su inesperado triunfo electoral fue una hazaña histórica. En entrevista con el diario español El País en aquél momento, Chamorro expresó: "Me han votado porque tienen fe en un cambio profundo después de 50 años de somocismo y 10 de sandinismo. Y yo acepto ese voto, consciente de mi responsabilidad".
Durante su mandato, enfrentó críticas por su supuesta falta de preparación académica y por las acusaciones de que su yerno, Antonio Lacayo, manejaba realmente el gobierno. A todas ellas respondió con firmeza: "Aquí la única que manda soy yo", declaró a El País.
Su gobierno sentó las bases de un sistema democrático que, años después, sería desmantelado por el regreso al poder de Ortega. La represión iniciada por el régimen sandinista tras las protestas de 2018, que eliminó a la oposición política, la prensa libre y diversos sectores sociales, recrudeció el exilio de muchos nicaragüenses, incluida la propia Chamorro.
“La patria que heredé era una sociedad desgarrada por la división”, escribió en sus memorias. Hoy, la Nicaragua que la despide sigue marcada por esas heridas, pero su legado democrático permanece.
La familia dijo que realizará una ceremonia religiosa en San José, Costa Rica. "Sus restos descansarán temporalmente en San José hasta que Nicaragua vuelva a ser República", indicaron sus allegados en un comunicado.
“Agradecemos a los nicaragüenses, en todas partes del mundo, por sus oraciones y su solidaridad, y especialmente al pueblo, al gobierno de Costa Rica, que la acogió durante estos últimos años de su vida”, manifestó la familia.
Con información de El País y agencias
VGB
