Vecinos de la colonia Alcantarilla y de pueblos originarios de Álvaro Obregón denunciaron presuntas irregularidades y afectaciones ambientales derivadas de la construcción de una tercera torre del desarrollo inmobiliario Agatha Monolith, ubicado en el número 5447 de avenida Desierto de los Leones.
Las principales preocupaciones son el impacto en el suministro de agua, el incremento del tráfico vehicular, la presión sobre la infraestructura urbana y los posibles daños a la barranca de Texcalatlaco, una zona considerada de valor ambiental.
Rebeca Herrera y Alejandra Martínez, habitantes de la zona, recuerdan que hace aproximadamente tres meses detectaron movimientos inusuales dentro del predio cuando un camión permanecía estacionado sobre la banqueta frente a la obra.
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“Le pedimos que se moviera y nos asomamos al predio. Vimos un boquete enorme para la cimentación. Le preguntamos a un ingeniero qué iban a construir. Primero dijo que sería un estacionamiento, pero después aceptó que era otra torre de departamentos”, relata Herrera en entrevista con La Silla Rota.
La nueva torre se sumará a otras dos ya edificadas dentro del complejo Agatha Monolith. Una de ellas ya está habitada y la otra se encuentra prácticamente terminada. En total, el proyecto contempla 233 departamentos.
Las vecinas advierten que el desarrollo está enclavado entre barrancas y muy cerca de la barranca de Texcalatlaco, lo que podría agravar problemas ambientales en la zona.
“Nos preocupa que ésta es una zona de barrancas y de valor ambiental. Ahí está la barranca de Texcalatlaco. Tenemos videos de vertederos que ahora, con la construcción, ya no se ven. También nos preocupa la fauna y la permeabilidad del suelo, porque es puro concreto”, explica Martínez.
Además, sostienen que el paisaje y el clima del lugar han cambiado conforme crecieron los desarrollos inmobiliarios.
“Antes ésta era una zona mucho más fresca y arbolada. Ahora ya se siente igual de caliente que otras partes de la ciudad”, lamenta Herrera.
Las habitantes recuerdan que durante años la zona mantuvo una densidad habitacional baja, con viviendas amplias y abundantes áreas verdes. Sin embargo, entre 2015 y 2017 se registró un boom inmobiliario que incrementó el tránsito en avenida Desierto de los Leones, una vialidad de apenas dos carriles, además de generar problemas de abastecimiento de agua.
De acuerdo con las vecinas, las construcciones disminuyeron entre 2018 y 2024, durante las administraciones de Layda Sansores y Lía Limón en Álvaro Obregón, pero con la actual gestión de Javier López Casarín resurgieron proyectos como Agatha Monolith.
Preocupa seguridad de la obra
Otra de las inconformidades vecinales es la operación de una grúa de gran tamaño que sobresale del perímetro de la construcción y se proyecta sobre la avenida.
El tema generó inquietud entre habitantes durante el simulacro de sismo realizado el pasado 6 de mayo.
“Imagínense el riesgo cuando los autos están pasando y además está sobre nuestras cabezas”, reclamó Herrera frente al predio.
Las vecinas también afirman que no han podido observar de manera visible la Manifestación de Construcción correspondiente, documento que, de acuerdo con el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México, debe colocarse públicamente en la obra.
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Vecinos enviaron escritos a autoridades
El pasado 24 de marzo, habitantes de los pueblos originarios de San Bartolo Ameyalco, Santa Rosa Xochiac y Tetelpan, así como vecinos de las avenidas Desierto de los Leones y Toluca, enviaron escritos al alcalde Javier López Casarín y a la jefa de Gobierno capitalino, Clara Brugada.
En esos documentos expresaron preocupaciones relacionadas con los estudios de impacto urbano y ambiental, así como con las medidas de mitigación en materia de movilidad, agua y drenaje.
También denunciaron que vehículos de carga ingresan y salen constantemente del predio y llegan a estacionarse sobre banquetas estrechas, dificultando el paso peatonal.
Posteriormente, el 22 de abril, enviaron otro escrito al titular de la Unidad de Gestión Integral de Riesgos de la alcaldía, Adán Gabriel Benavides Jones, donde alertaron por la presencia de una grúa de más de 20 metros de altura sin señalización visible ni medidas preventivas adecuadas.
En el mismo documento mencionaron la existencia de excavaciones profundas sin delimitación ni advertencias para peatones y automovilistas.
Pueblos originarios se suman al reclamo
Las vecinas aseguran que habitantes de pueblos originarios se han sumado a las inconformidades porque consideran que el aumento de viviendas agravará aún más la movilidad en la zona.
Afirman que quienes viven en esas comunidades ya enfrentan largos tiempos de traslado hacia otras partes de la ciudad y temen que el crecimiento inmobiliario complique todavía más sus recorridos diarios.
También recuerdan que desde la construcción de la primera torre, en 2017, hubo tala de árboles y afectaciones en las inmediaciones de la barranca de Texcalatlaco.
En aquel entonces, vecinos impulsaron restricciones para impedir edificios de más de cinco niveles sobre la vialidad, debido a que numerosos desarrollos comenzaron a edificarse en predios donde antes existían casas particulares.
Un problema documentado desde 2018
Las preocupaciones vecinales tienen antecedentes oficiales.
En 2018, la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) publicó el reporte Impactos ambientales y territoriales. Caso 83 obras localizadas en la delegación Álvaro Obregón.
El estudio documentó que 83 desarrollos inmobiliarios generarían 5 mil 901 nuevas viviendas y un incremento estimado de 11 mil 802 vehículos, lo que provocaría impactos acumulativos sobre vialidades como avenida Desierto de los Leones y avenida Toluca.
El informe también proyectó la llegada de más de 20 mil habitantes adicionales, con un consumo estimado de 3 millones 11 mil litros diarios de agua potable.
De acuerdo con el documento, ese volumen anual equivaldría a más de mil millones de litros de agua y a la misma cantidad de descargas vertidas al sistema de barrancas de la zona.
Con base en esos antecedentes, vecinos solicitaron el pasado 27 de abril al secretario de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana, Enrique Irazoque, revisar la vigencia técnica y material del estudio de impacto urbano del desarrollo, debido a que el actual data de 2016.
Guerra de mantas
Alrededor del desarrollo Agatha Monolith también se desarrolla una disputa pública entre vecinos y la inmobiliaria mediante mantas colocadas en la zona.
Algunas de las lonas instaladas por habitantes contienen mensajes como: “No compres problemas, nos roba el agua y la tranquilidad”, además de acusaciones sobre presuntos daños a la barranca de Texcalatlaco.
Otras alertan que los 233 nuevos departamentos implicarán mayor consumo de agua, incremento vehicular y riesgos para peatones y habitantes de la zona.
Por su parte, Agatha Monolith colocó una manta en la que asegura contar con todos los permisos y licencias para construir las tres torres.
La empresa sostiene además que realizó obras de reforzamiento hidráulico y de drenaje, sustitución de tuberías y conexiones correspondientes.
La alcaldía Álvaro Obregón informó a La Silla Rota que la obra no fue autorizada por la demarcación, sino por la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, hoy Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana, mediante un polígono de actuación aprobado en enero de 2016.
De acuerdo con la respuesta oficial, la manifestación de construcción fue registrada en 2017 para la edificación de 233 viviendas.
La Silla Rota también buscó una postura de la empresa Agatha, que cuenta con desarrollos en la colonia Del Valle y en Juriquilla, Querétaro, pero no obtuvo respuesta.
