CDMX

Refugio Franciscano: niegan existencia de crematorio, hacinamiento y maltrato animal

El refugio llevaba control de los animales fallecidos y la principal causa de muerte correspondía a procesos naturales asociados a la edad o a padecimientos previos, señaló la médica veterinaria responsable del refugio

Créditos: Erik López / La Silla Rota
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La médica veterinaria Laura Díaz, responsable del Refugio Franciscano desde 2019, respondió a las acusaciones formuladas por el Gobierno de la Ciudad de México la mañana de este lunes, en la que autoridades capitalinas justificaron el retiro de más de 800 animales del predio ubicado en la alcaldía Cuajimalpa por presunto maltrato animal, hacinamiento, condiciones de insalubridad y la supuesta operación de un crematorio clandestino.

En entrevista con La Silla Rota, la responsable del albergue negó de manera categórica la existencia de un crematorio, rechazó que los animales vivieran hacinados o confinados sin interacción social y sostuvo que varias de las imágenes difundidas por las autoridades corresponden a condiciones generadas después del desalojo. 

Asimismo, aseguró que cuenta con documentación, registros y material audiovisual para sustentar su versión.

“Estamos preparando una respuesta puntual a cada una de las mentiras que dijo la jefa de Gobierno. Todo lo tenemos documentado”, afirmó. 

Erik López / La Silla Rota

Niegan crematorio y descartan prácticas irregulares

Uno de los señalamientos expuestos en la conferencia fue la supuesta existencia de un crematorio clandestino dentro del refugio. No obstante, la responsable médica del lugar lo negó de forma tajante. “El refugio franciscano no contaba con crematorio. Lo afirmo con toda certeza”, sostuvo.

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De acuerdo con su testimonio, la estructura mostrada en videos oficiales corresponde a una parrilla o asador utilizado por los cuidadores que habitaban el predio y que no reúne las condiciones técnicas ni sanitarias de un crematorio.

En el mismo sentido, rechazó la acusación sobre la existencia de un “molino para huesos” y explicó que el equipo mostrado por las autoridades es un molino de granos.

Sobre qué hacían con los animales que morían dentro del las instalaciones, el Refugio Franciscano dijo que sí eran cremados, pero mediante un crematorio certificado, identificado como Safari, con el cual, afirman, existía un contrato formal de prestación de servicios. 

De acuerdo con Laura Díaz, el refugio llevaba control de los animales fallecidos y la principal causa de muerte correspondía a procesos naturales asociados a la edad o a padecimientos previos.

Refugio niega hacinamiento previo a la intervención

Respecto a las condiciones de alojamiento, la responsable del Refugio Franciscano aseguró que, antes del desalojo, los perros no vivían hacinados ni permanecían confinados de manera generalizada en jaulas. 

Detalló que el albergue estaba dividido por secciones, de acuerdo con el tamaño, la edad y el comportamiento de los animales y que muchos de ellos permanecían libres en pasillos, corredores y áreas arboladas.

Según explicó, la situación cambió cuando la Fundación Antonio Haghenbeck tomó control del predio y comenzaron a encerrar a perros que estaban acostumbrados a estar sueltos, sin evaluar previamente su compatibilidad. 

Indicó que jaulas diseñadas para tres o cinco animales llegaron a concentrar hasta veinte. 

“Si alguien ve eso sin contexto, claro que parece hacinamiento”, afirmó.

El refugio añadió que, durante su administración, los perros realizaban paseos diarios, no ocasionales, con una duración de entre 30 y 45 minutos, en un área de aproximadamente mil metros cuadrados, lo que, señala, permitía el ejercicio, la socialización y el manejo del estrés.

Erik López / La Silla Rota

Imágenes de heces corresponden a días posteriores al desalojo

En relación con las imágenes de insalubridad difundidas por el gobierno capitalino, la veterinaria sostuvo que esas condiciones se presentaron después del desalojo. Señaló que los animales permanecieron sin limpieza durante al menos 48 horas antes de que las autoridades ingresaran a inspeccionar el lugar.

“Estamos hablando de más de mil perros, que hacen sus necesidades varias veces al día”, explicó. Añadió que documentar el estado del refugio tras ese lapso y después de haber sobrepoblado las jaulas, ofreció una imagen que no correspondía a la operación habitual del albergue.

Control de roedores y vacunación sanitaria

Sobre la presencia de ratas señalada por las autoridades, el refugio sostuvo que se trata de fauna silvestre propia de la zona boscosa y de barranca de Cuajimalpa, una condición que, afirman, se presenta también en predios aledaños.

Indicaron que el control de estos roedores es limitado, debido a que la normatividad prohíbe el uso de cebos con veneno por el riesgo que representan para los propios animales. 

En este sentido, afirmaron que los perros y gatos del refugio se encontraban vacunados contra enfermedades zoonóticas, con el objetivo de prevenir contagios asociados a la presencia de roedores.

Alimentación basada en donativos y sin apoyo oficial

Finalmente, la responsable del refugio reconoció que, como afirmó el Gobierno, durante un tiempo se alimentó a los perros con pan remojado, mezclado con croquetas y agua, una práctica que atribuyó a las pocas donaciones recibidas y a la necesidad de evitar que el pan duro provocara asfixia. 

Afirmó que alimentar a más de mil perros requería cerca de *una tonelada diaria de comida* y aseguró que el refugio no recibía apoyo del gobierno capitalino y que operaba mediante donativos, campañas de recaudación y aportaciones privadas.

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