PERIODISMO DE SOLUCIONES

Diseñadora lanza campaña contra el plástico en mercados; invita a llevar contenedores reutilizables

La joven recorre mercados de la CDMX con carteles gratuitos que invitan a llevar tupper y termo para reducir la cantidad de plásticos que se consumen en la CDMX; la iniciativa busca reducir plásticos de un solo uso en espacios que generan miles de toneladas de basura cada día

Tupper: la joven que combate el plástico en mercados con carteles gratuitos
Tupper: la joven que combate el plástico en mercados con carteles gratuitosCréditos: Erik López | LSR
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Durante años, Esteban, vendedor de jugos y aguas en el mercado de la colonia Postal, intentó que sus clientes dejaran de pedirle popotes y vasos de unicel. Incluso ofreció descuentos a quienes llevaran su propio termo, pero nada funcionó. “Les valía madre”, dice. Por eso, cuando una joven diseñadora se acercó a su puesto con un cartel amarillo que pedía a la gente traer sus propios recipientes, lo aceptó con escepticismo.

El cartel forma parte de un proyecto impulsado por Daniela Hernández, diseñadora y comunicadora visual, que desde diciembre de 2025 comenzó a recorrer mercados públicos de la Ciudad de México con avisos impresos que invitan a los clientes a llevar termos, bolsas reutilizables y tuppers, con el objetivo de reducir el uso de plásticos de un sólo uso en uno de los espacios de consumo cotidiano más activos de la ciudad.

Al principio, algunos locatarios la miraban con desconfianza. Pensaban que se trataba de publicidad o que les cobrarían por colocar los carteles en sus puestos. Sin embargo, cuando Daniela les aclaraba que no tenían ningún costo y que la intención era únicamente recordar a los clientes que podían llevar sus propios recipientes, la mayoría aceptaba.

“A mucha gente no le late, pero ponlo. Antes no había desechables. Te vendían el frijol y el arroz en cucuruchos de periódico. Se tomaban su jugo aquí en vasos de vidrio, no eran para llevar. Yo a la gente le llegué a decir que le descontaba cinco pesos si traían su vaso, pero les valía madre”, le dijo Esteban al aceptar colocar el cartel junto a su licuadora.

Erik López | LSR

Mercados generan más de mil toneladas de basura al día

Esteban vende alrededor de 50 jugos y licuados todos los días. Las bolsas, vasos, tapas y popotes que entrega a sus clientes forman parten de las mil 281 toneladas de residuos sólidos que generan los mercados públicos de la Ciudad de México todos los días, de acuerdo con cifras de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina (Sedema).

Sin embargo, la basura de los mercados públicos sólo representa el 10% del total de residuos que los chilangos producen diariamente.

En la CDMX, se generan 12 mil 404 toneladas de residuos sólidos urbanos cada día, de los cuales 60% son residuos inorgánicos y 40% son orgánicos. De ese total, 48% proviene de casas; 15% de comercios; 15% de servicios; 10% de mercados; 5% de la Central de Abastos; 4% de lugares diversos y 3% de residuos hospitalarios. De este total, 20% son residuos plásticos que tardan cientos de años en desintegrarse.

Erik López | LSR

La iniciativa que nació en la fila del pan

Daniela Hernández tiene 25 años y en redes sociales se presenta como parte de una comunidad que llama Ecos del Cambio, desde donde comparte tips y recomendaciones de reciclaje y para reducir el uso de plásticos de un sólo uso.

En entrevista con La Silla Rota, la activista cuenta que la idea nació cuando estaba formada en la fila de un puesto de pan y notó que a cada cliente le entregaban una bolsa de plástico nueva, incluso para compras pequeñas.

“Yo empecé a llevar mis bolsas para evitar ese plástico y me di cuenta que la gente necesitaba ese recordatorio, de que puedes traer tu bolsa, puedes reutilizar algo que ya compraste el día pasado y no consumir un recurso nuevo”, cuenta.

Esa misma noche llegó a su casa y diseñó el primer cartel. Días después lo imprimió y comenzó a repartirlo entre los puestos del mercado de su colonia. Empezó por el de jugos, siguió con la pollería, la panadería y los locales de comida preparada. En cada uno repetía la misma explicación. No pedía dinero ni imponía condiciones. Sólo solicitaba permiso para pegar un aviso.

Las respuestas, afirma, fueron similares. Algunos locatarios reconocieron que el uso de desechables es excesivo y que genera tanto basura como gastos innecesarios. “Se usa muchísimo desechable. La gente no quiere traer tuppers, luego se molestan porque les cobramos el plástico. No es lo que cuesta el vaso, es el tiradero que hacemos de basura”, le dijo una vendedora al aceptar colocar el cartel en su local.

El aviso, de color amarillo, destaca entre anuncios de precios y promociones. El diseño es simple y directo. Invita a traer termo, tupper o bolsa reutilizable. No hay reproches, datos alarmantes ni advertencias. Sólo una invitación.

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Una prohibición que se “olvidó” tras la pandemia

La iniciativa de Daniela nació en una ciudad donde el uso de plásticos de un sólo uso ya está regulado desde hace varios años, aunque en la práctica, esa regulación dejó de aplicarse desde la pandemia de COVID-19.

En la Ciudad de México, desde 2020 quedó prohibida la comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico al consumidor. La ley sólo permite la distribución de bolsas compostables y que cuenten con una certificación ambiental.

Un año después, en enero de 2021, la prohibición se amplió a otros productos plásticos diseñados para desecharse tras un sólo uso. Entre ellos se incluyen cubiertos como tenedores, cuchillos y cucharas, palitos mezcladores, platos, vasos y tapas, popotes y cápsulas de café de bajo potencial de aprovechamiento. Al igual que las bolsas, estos artículos sólo pueden entregarse si son compostables y si forman parte de un plan de manejo que garantice su correcta disposición.

Algunos locatarios recuerdan periodos en los que inspectores recorrían los pasillos y se aplicaban multas por el uso de bolsas o unicel. Después, dicen, las revisiones dejaron de ser constantes. La norma siguió vigente, pero la vigilancia se relajó y las prácticas anteriores regresaron.

Erik López | LSR

Sin embargo, Daniela no coloca el foco en los comerciantes. Reconoce que la mayoría busca ofrecer un servicio y que el unicel sigue siendo una opción barata frente a materiales biodegradables más costosos. “Los puestos quieren vender su producto. No pueden regalar termos ni comprar empaques caros”, explica.

En ese punto, su proyecto intenta ocupar un espacio intermedio entre la ley y la costumbre, no para sancionar, sino para recordar.

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Una invitación replicable

Daniela no pretende que su proyecto se quede en un sólo mercado. Los carteles pueden descargarse gratuitamente en formato digital para que cualquier persona o comerciante los imprima y los coloque en mercados, tianguis o puestos de comida. Actualmente existen cuatro diseños distintos, pensados para bebidas, compras de mercado, comida preparada o una combinación de todas.

El contacto es directo a través de sus redes sociales, donde recibe mensajes de ciudadanos y locatarios interesados en replicar la iniciativa. Su objetivo, dice, es dejar de ser la única que lleva su tupper y normalizar una práctica que alguna vez fue común.

VGB