OPINIÓN

Los Reyes Magos en la era digital: ¿quién protege los datos de nuestros niños?

Numerosas plataformas digitales que ofrecen servicios de cartas a los Reyes Magos operan en un limbo regulatorio preocupante. Estas aplicaciones recopilan nombres, direcciones, fotografías y hasta datos biométricos | VIOLETA SOSA ZAMORA

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Cada año, millones de niños en México y el mundo escriben con ilusión su carta a los Reyes Magos. Sin embargo, en pleno 2026, esta tradición centenaria ha migrado del papel al mundo digital, abriendo un debate jurídico que pocos padres consideran: ¿qué sucede con los datos personales de nuestros hijos cuando envían esas cartas a través de aplicaciones y sitios web?

Numerosas plataformas digitales que ofrecen servicios de cartas a los Reyes Magos operan en un limbo regulatorio preocupante. Estas aplicaciones recopilan no solo nombres y direcciones, sino también preferencias de consumo, fotografías y, en algunos casos, datos biométricos mediante filtros de realidad aumentada.

El problema trasciende lo meramente técnico. Estamos ante una cuestión de derechos fundamentales en donde se debe privilegiar la protección de datos personales de niños, niñas y adolescentes, pero la supervisión efectiva sigue siendo insuficiente. Empresas extranjeras que operan estas plataformas frecuentemente almacenan información en servidores fuera de México, complicando la aplicación de nuestra legislación nacional.

La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por México, reconoce el derecho de los menores a la privacidad. En este contexto, surge una pregunta crucial: ¿están los padres realmente informados sobre el destino de la información que sus hijos comparten en nombre de la magia de los Reyes Magos? La respuesta, lamentablemente, es que en la mayoría de los casos no. Los avisos de privacidad suelen ser largos, técnicos y poco accesibles, diseñados más para cumplir formalmente con la ley que para informar genuinamente.

La solución requiere un enfoque integral. Primero, las autoridades deben fortalecer los mecanismos de supervisión y sanción contra plataformas que incumplan con la normativa de protección de datos. Segundo, es imperativo desarrollar avisos de privacidad específicos para menores, redactados en lenguaje claro y accesible. Tercero, debemos promover la educación digital desde temprana edad, enseñando a los niños sobre sus derechos en el entorno virtual.

Datos infantiles

Como sociedad, no podemos permitir que la magia de los Reyes Magos se convierta en un caballo de Troya para la explotación comercial de datos infantiles. La tradición y la tecnología pueden coexistir, pero solo si el marco jurídico evoluciona al mismo ritmo que la innovación, garantizando que detrás de cada carta digital exista una verdadera protección a las infancias y adolescencias.

La ilusión de los Reyes Magos debe preservarse, pero nunca a costa de los derechos fundamentales de nuestros niños. Es momento de que legisladores, autoridades y padres de familia asumamos nuestra responsabilidad en la era digital para conservar la magia de estas fechas.

Violeta Sosa Zamora, columnista LSR Hidalgo.