TULA DE ALLENDE.- Tula de Allende es ampliamente conocido por su pasado prehispánico, específicamente por la cultura tolteca que dejó asentamientos prácticamente intactos, pero igual hubo presencia de teotihuacanos que durante años vivieron y murieron, para lo cual cavaron tumbas para sus difuntos.
Ahora, con las obras de construcción del tren México-Querétaro que llevan más de un año, ha ocurrido una ola reciente de hallazgos de vestigios arqueológicos sin precedentes y que ayudan a comprender mejor la historia del municipio que se encuentra localizado hacia la parte sur-poniente de Hidalgo.
Lo anterior, se ha logrado gracias al constante acompañamiento que el personal experto adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha dado a los ingenieros y obreros que se encargan de la edificación del proyecto ferroviario que es una de las insignias del actual gobierno federal mexicano.
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Dicho personal se ha encargado de analizar, catalogar y resguardar los vestigios arqueológicos que han sido efectuados a lo largo de la ruta del tren México-Querétaro, sumando ya casi media docena de hechos, algunos de los cuales fueron en Tula de Allende con piezas que son consideradas invaluables.
Así cavaban tumbas los teotihuacanos en Tula de Allende
Quienes primero vieron lo que parecían vestigios arqueológicos fueron las cuadrillas de obreros que se encuentran apostadas a la altura del sitio conocido como Ignacio Zaragoza, justo antes de llegar a la estación que el tren México-Querétaro tendrá en el municipio de Tula de Allende, como parte de su ruta.
De inmediato, se dio parte al personal experto del INAH que acudió a revisar y se ordenó para todo alrededor, con el fin de no generar riesgos de accidentes ni causar interrupciones, pues se ordenó efectuara excavación más delicada y posteriormente un análisis que tuvo resultados positivos casi al momento.
De acuerdo con lo recabado por especialistas, eran tumbas de tiro asociadas a antiguas prácticas funerarias que consisten en un pozo vertical de hasta 16 metros o más de profundidad y que debajo de la tierra conectaban con una o varias cámaras subterráneas donde se depositaban difuntos y ofrendas.
Aunque la técnica de sepultura no se originó en Tula de Allende, sino que se trata de influencias funerarias del Altiplano Central y del occidente de Mesoamérica, pues entre los años 225 y 550-600 después de Cristo debió estar un asentamiento que llegó durante el auge de la influencia teotihuacana en la región.
¿Qué fue primero, teotihuacanos o toltecas?
De acuerdo con historiadores, si bien Tula de Allende es ampliamente conocido por su pasado tolteca, fue en realidad la segunda civilización que habitó en esa parte sur-poniente del estado de Hidalgo, pues tuvo su apogeo en los años 900 hasta el 1000 después de Cristo, desvaneciéndose luego gradualmente.
Los toltecas dejaron la antigua ciudad Tollan-Xicocotitlan, que fue la capital imperial de la que quedan todavía pirámides bien conservadas, lo mismo que los icónicos Atlantes de más de cuatro metros de altura, así como El Coatepantli, mejor conocido como el Muro de las Serpientes que fue tallado en piedras.
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