Pachuca.- Pamela Álvarez inició en el activismo hace 14 años, hoy pertenece a la organización Por la Inclusión y Derechos Humanos, la cual se enfoca en las personas en situaciones vulnerables, como lo es la población que vive en la calle, para la cual no existen políticas públicas y hay una estigmatización.
La labor de la hidalguense ha evolucionado a lo largo del tiempo, comenzó en el ámbito ambiental y animalista, para posteriormente involucrarse en temas de movilidad con perspectiva de género, donde impulsó una iniciativa que logró convertirse en ley en materia de acoso sexual.
Desde hace seis años, enfocó su atención de forma permanente en una de las problemáticas más complejas y olvidadas: la población en situación de calle y en extrema vulnerabilidad.
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La familia de la calle
Álvarez explicó que el fenómeno de calle es altamente estigmatizado y multifactorial, ya que en esta población convergen distintos grupos vulnerables como infancias, mujeres, personas adultas mayores, integrantes de la diversidad sexogenérica, comunidades indígenas y migrantes.
La activista señaló que, además de enfrentar múltiples condiciones de vulnerabilidad, la familia de la calle -como ella le llama- es invisibilizada por la sociedad y, en muchos casos, también por las instituciones públicas.
Uno de los principales problemas que identificó es la falta de políticas públicas adecuadas y de atención institucional efectiva.
Incluso, Pamela mencionó que en situaciones de emergencia como llamadas al 911, frecuentemente no se brinda apoyo a personas en situación de calle, lo que refleja un vacío importante en la atención gubernamental.
Hay mil 800 personas viviendo en calles de Hidalgo
De acuerdo con su trabajo de monitoreo y acompañamiento, en la zona metropolitana de Hidalgo existen aproximadamente mil 800 personas en situación de calle, de las cuales, más del 60 por ciento se concentra en Pachuca.
Sin embargo, advierte que esta cifra podría ser mayor, ya que muchas personas no son visibles o no cumplen con los estereotipos comúnmente asociados a esta condición.
Pamela Álvarez también destacó que la problemática no se limita a quienes viven permanentemente en la calle, sino que incluye a personas con vivienda inestable, que fluctúan entre rentar espacios temporales y dormir en la vía pública debido a la precariedad económica.
Busca la reinserción
Respecto a su intervención, explicó que su modelo de trabajo se basa en un plan de reinserción social centrado en el acompañamiento humano.
Pamela explicó que el proceso inicia con la generación de confianza, mediante visitas constantes y apoyo básico, evitando prácticas asistencialistas o de exposición mediática. Posteriormente, se construye una relación que permite conocer las historias de vida de las personas, analizar su contexto y canalizarlas a instituciones adecuadas.
Subrayó que uno de los elementos clave es el seguimiento continuo, ya que la reinserción no es un proceso inmediato y puede implicar recaídas. Por ello, su labor incluye acompañamiento a largo plazo, incluso con personas que ya han logrado reinsertarse.
Las personas de la calle trabajan: activista
En cuanto a las condiciones laborales de esta población, la defensora de derechos humanos desmintió el estigma de que no trabajan, pues dio a conocer que la mayoría desempeña actividades informales como ayudantes de construcción, limpiaparabrisas, vendedores ambulantes o recolectores, trabajos que suelen ser mal remunerados, inestables y sin prestaciones.
Desplazamiento forzado
Pamela Álvarez advirtió del impacto de políticas de “imagen urbana” sobre la familia de la calle, especialmente ante eventos como el Mundial, donde se prioriza la limpieza de espacios públicos mediante el desplazamiento forzado de estas personas, sin ofrecer soluciones reales. Esto, señaló; “no resuelve el problema, sino que lo traslada y lo agrava”.
En cuanto a las acciones de los gobernantes, la activista consideró que se requiere de forma urgente la creación de un albergue permanente, con atención integral y funcionamiento continuo, que permita atender emergencias fuera de horarios laborales y ofrecer alternativas reales de apoyo a esta comunidad.
Asimismo, Pamela Álvarez hizo un llamado a la empatía y a evitar juicios basados en prejuicios sobre las personas en situación de calle y destacó que la población no es ajena a la sociedad, sino parte de ella, y advierte que cualquier persona puede encontrarse en esa condición ante circunstancias adversas.
“Estamos más cerca de ser personas viviendo en la calle que de volvernos millonarios”, expresó.
sjl
