DEPORTE

¿Quiénes son los nuevos entrenadores de Donovan Carrillo que lo están llevando a la cima?

Después de los problemas personales que tuvo Donovan con su anterior entrenador y después de que este mismo le negara la beca y el paso a la pista; el patinador encontró un mejor camino.

Escrito en GUANAJUATO el

León, Guanajuato.- Donovan Carrillo cambió de mapa para cambiar de destino. Después de Pekín 2022, el patinador mexicano tomó una decisión clave: salir del entorno limitado con el que creció y apostar por un sistema de alto rendimiento. “Entrenar en Canadá marcó un punto de quiebre” en su carrera, dijo en entrevista, al comparar el trabajo especializado y personalizado disponible allá frente a las adversidades que arrastró en México.  

 

El giro tuvo fecha: 2023. A partir de ese año, Carrillo estableció su campamento —y su vida cotidiana— en Toronto, Canadá, junto a su nuevo staff. No se trata de viajes esporádicos: su preparación se sostiene desde una base permanente en el país que hoy concentra parte importante del patinaje de élite.  

Los nombres del nuevo mando son dos: Jonathan Mills y Myke Gillman. Ambos aparecen ya como el equipo que lo acompaña en este ciclo olímpico.  Y aunque públicamente se les menciona como “sus entrenadores”, su valor está en la complementariedad: Carrillo no solo necesita saltar más difícil; necesita repetirlo con consistencia, sostener el físico, y además vender el programa —porque en patinaje artístico el detalle también puntúa.

 

¿Quién es quién en el equipo? Según perfiles publicados en medios, Jonathan Mills destaca por su especialidad en el uso de arneses (una herramienta habitual para mecanizar y pulir saltos/rotaciones con menor riesgo), mientras que Myke Gillman combina el rol de entrenador con facetas creativas (se le describe también como coreógrafo). El enfoque, subrayan, es integral: técnico, físico y artístico.  

¿Dónde lo entrenan exactamente? Las notas ubican el trabajo en el Thornhill Figure Skating Club, en el área metropolitana de Toronto. Incluso se describe el “hogar” del patinaje mexicano en el Thornhill Community Centre, un complejo comunitario en la zona (Markham/Thornhill) donde Carrillo entrena y donde, además, otros patinadores mexicanos empezaron a seguir esa ruta.  

 

La nueva receta: más que hielo. El cambio no fue solo “patinar más”. Dentro del esquema canadiense se incluye preparación fuera de pista: gimnasio, pilates e incluso ballet —una herramienta clásica para postura, musicalidad y control corporal— que Carrillo ha mencionado como parte de su adaptación a un sistema distinto de entrenamiento.  En patinaje moderno, esa mezcla es casi obligatoria: potencia para los saltos, estabilidad para caer, y línea estética para que el programa “suba” completo.

 

El contexto del quiebre con su entrenador histórico también pesa en la historia. En entrevistas se ha contado que Carrillo se separó en 2023 de Gregorio Núñez por diferencias personales que ya no le permitían trabajar hacia el mismo objetivo, un corte que terminó empujando —o acelerando— su migración deportiva.  

 

Y el método se nota hasta en la rutina olímpica. En Milano-Cortina 2026, Carrillo llegó a mostrar una dinámica de preparación extrema: jornadas que arrancan alrededor de las 4:30 a. m. (hora local), combinando hielo con trabajo físico fuera de pista para sostener saltos y flexibilidad.  El resultado, más allá del show, es que el mexicano ha logrado mantenerse compitiendo en el circuito grande con una base de apoyo más robusta —autoridades, patrocinio y “un buen equipo” detrás— como él mismo lo reconoce.  

 

En síntesis: el “nuevo Donovan” no es solo un patinador carismático con música que engancha; es un atleta que migró a un ecosistema donde el alto rendimiento es rutina. Y ahí, entre arneses, sesiones integrales y una base estable en Canadá, Carrillo construyó el segundo gran capítulo de su historia olímpica.